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Sueño y Muerte llevando el cuerpo de Sarpedon a Licia
De lo que están hechos los sueños...
El Señor de las Letras en la Arena
Darkness (Oscuridad)
Durmientes
Aforismos y comentarios sobre la Muerte Gracias a Javier Pardo Camacho por ofrecérmelos. Visitad SU PÁGINA (enlace externo) , donde tiene recopilados aforismos de muchos otros temas. * Saber esperar a que ella llegue, como llega la noche. Nos asusta su abrazo pues es aquel del que nadie nos puede volver a privar. (Es un abrazo eterno, como aquel otro, temprano, del que necesariamente se nos debió desgarrar. Sólo la muerte puede asegurar que tomará posesión de nosotros (madre que abandona a su hijo). Que nos sorprenda dispuestos a ella, como, necesariamente, en el inicio de la vida. Abrázala, con una sonrisa, tan pronto te salude, aún vivo.) * No encuentro otra explicación a nuestra existencia. Debiendo ser sacrificados, no lo fuimos. No quisimos ser dioses.] (Hay un pequeño dios en cada uno de nosotros. Desde que el hombre se hizo sedentario, cultivó la tierra y coció sus alimentos. Desde que el varón se supo engendrador, padre de su hijo y, por tanto, otro. Algo entonces fue sacrificado. Si cada uno es distinto, varón o mujer, Ella debe morir, y Ella exige un desagravio. Alguien debe inmolarse para que sea recordada, para alimentar a los pequeños dioses. * Este es el tema: pensamos que nacimos, pero en realidad morimos. El resto es la vida. (No debería entenderse como un escéptico llamamiento a la desesperación, al nihilismo. El resto (cuanto tenemos) es la vida. A otros, más optimistas, les queda la muerte. Es decir, morimos cada día ....... o morimos al nacer. Si no aceptas lo primero, atestiguas lo último. Cada minuto que nos acerca a la muerte es un minuto que le robamos, un minuto de vida. Quien así no lo entiende ya se entregó. Estoy vivo pues sé que moriré.) * Es la vida la que se nos impone, no la muerte. Puedo intentar suicidarme, pero no vivir. (Todo suicidio es un intento frustrado de ser, una metáfora de la vida. Mas no es posible intentar vivir. Estamos vivos. O mejor, tan sólo podemos ser estando vivos. Y sin embargo, es la muerte la que consideramos como una cruel imposición. Quisiéramos seguir siendo, no eternamente, sino después de ella. Tal vez ocurre que, aun vivos, a menudo no somos, y que es la pérdida definitiva de tal no ser la que nos revela. No en vano, después de Ella debe aparecer el hombre. Y así nuestra muerte no es sino metáfora de la única necesaria, la Suya.) * Sólo un asesino escapa siempre a la justicia. El suicida. Y lo sabe. * Lo cruel de la muerte es que, demasiado pronto, dejó de ser un secreto. * Dí con la vida al nacer, pero ya no pude recordarla. * Tememos a la muerte pues sólo vivos podemos recordarla. (Pensar la muerte una sóla vez, y luego recordarla, nos ayuda a vivir. Nadie escapa a la rememoración de un instante que lo es del ser. No es posible huir hacia la vida. No importa la segunda muerte, sino la que ya tuvo lugar al término de la infancia, y la vida se teje con su memoria. El miedo a la muerte debiera serlo también a su ausencia. Sin final no hay principio. * Cuando divises tu muerte, no temas hacerla pública. Se lo debes. * La muerte no es un acontecimiento de nuestra vida. Y tampoco a la inversa. Por eso la tememos. Dreamers Dreamers (Soñadoras), de Albert Moore (1841-1893). La obra se realizó entre 1879 y 1882. Fragmento de La Torre Oscura, de Stephen King Enviado por Damned. Gracias. (Hm. Escabroso) "El pistolero sangraba por quizá veinte heridas distintas, superficiales todas, salvo el corte en la pantorrilla. Lo vendó con una tira arrancada de la camisa y luego se irguió y examinó a las victimas. Estaban esparcidas formando un retorcido y zigzagueante sendero desde la puerta trasera de la barbería hasta el lugar donde se hallaba. Yacían en toda clase de posturas. Ninguno daba la impresión de estar durmiendo. Regreso al punto de partida, contando según andaba. En el colmado yacía un hombre abrazado amorosamente en torno al agrietado bote de caramelos que había arrastrado en su caída. Terminó donde había empezado, en mitad de la desierta calle principal. Habia matado a 39 hombres, 14 mujeres y 5 niños. Habia matado a todos los habitantes de Tull." "La Torre Oscura" © 1982. El fingido sueño de Giuseppina
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