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LA EXPERIENCIA (12) Cuando un hombre camina en dirección a su destino, se ve forzado muchas veces a cambiar de rumbo. Otras veces, las circunstancias externas son más fuertes, y se ve obligado a acobardarse y ceder. Todo esto forma parte del aprendizaje. (13) El Guerrero de la Luz no cuenta sólo con sus fuerzas, usa también la energía de su enemigo. A medida que la lucha avanza descubre que el entusiasmo y el entrenamiento no son suficientes para vencer: se necesita experiencia; pide inspiración a Dios para que cada golpe al enemigo sea también una lección de defensa para él. (14) El Guerrero de la Luz procura mejorar siempre, desarrolla siempre la belleza de sus golpes, de modo que cada movimiento honre los movimientos de generaciones anteriores. (15) El Guerrero de la Luz sabe que nadie es tonto, y la vida enseña a todos, aun cuando esto exija tiempo. Él da lo mejor de sí y espera lo mejor de los otros. Además de eso, procura mostrar a todos los demás, con generosidad, de cuánto son capaces... Y continúa estimulando a su prójimo porque es una manera de estimularse a sí mismo. (15a) Un Guerrero de la Luz nota que ciertos movimientos se repiten. Con frecuencia se ve ante los mismos problemas y situaciones a los que se había enfrentado anteriormente. Entonces se deprime. Empieza a pensar que es incapaz de progresar en la vida, ya que los momentos difíciles se vuelven a presentar. '¡Ya pasé por eso!', protesta a su corazón. 'Es verdad, ya pasaste -responde el corazón-. Pero nunca sobrepasaste'. El guerrero entonces comprende que las experiencias repetidas tienen una única finalidad: enseñarle lo que aún no aprendió. Y a partir de ese momento empieza a buscar una solución diferente para cada lucha repetida, hasta que encuentra la manera de vencerla. (15b) Tienes que enseñar aquello que no sabes. Aquello que la Madre desea revelar a través de ti. Sólo aprenderé lo que necesito si me provocan. (16) El Guerrero de la Luz aprovecha cualquier ocasión para enseñarse a sí mismo, no se deja engañar y descubre los mensajes de los hombres que le rodean: intentan mostrar lo peor de sí mismo, no creen en su propia capacidad, pero viven cacareando sus virtudes. (17) Es curioso - reflexiona el Guerrero de la Luz - encontré a tanta gente que en la primera oportunidad que se les presenta intenta mostrar lo peor de sí misma: esconde su fuerza interior detrás de la agresividad, disfraza su miedo a la soledad con aires de independencia. No cree en su propia capacidad, pero vive pregonando a los cuatro vientos sus virtudes. El guerrero lee estos mensajes en muchos hombres y mujeres que conoce. Nunca se deja engañar por las apariencias y hace cuestión de permanecer en silencio cuando alguien intenta impresionarlo. Pero aprovecha la ocasión para corregir sus fallos, pues las personas son siempre un buen espejo. Un guerrero aprovecha toda las oportunidades que se le presentan para enseñarse a sí mismo. Cuando no logramos saber lo que nuestro adversario pretende, debemos fingir un ataque. Todas las personas del mundo están siempre preparadas para defenderse, porque viven con el miedo y la paranoia de no gustar a los demás. De esta manera, también nuestro adversario, por más brillante que sea, es inseguro y reacciona con violencia exagerada a cualquier provocación. Al hacerlo, muestra todas las armas que tiene, y terminamos conociendo su lado fuerte y cuáles son sus puntos flacos. En verdad, el Guerrero de la Luz no entra en combate sino que provoca un poco, y la sombra de su provocación confunde al adversario. Entonces, sabiendo exactamente qué tipo de enfrentamiento le espera, el Guerrero de la Luz ataca o retrocede. Los hombres útiles, los que hacen algo útil, no se incomodan por ser tratados como inútiles. Pero los inútiles siempre se juzgan importantes, y esconden toda su incompetencia detrás de la autoridad |
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