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VIRTUDES DEL GUERRERO, 3 PACIENCIA Un guerrero de la luz nunca tiene prisa. El tiempo trabaja en su favor, él aprende a do-minar la impaciencia, y evita gestos improvisados. Andando despacio, nota la firmeza de sus pasos. Sabe que participa de un momento decisivo de la historia de la humanidad, y necesita cambiarse a sí mismo antes de transformar al mundo. Si no puedes ser una estrella en el cielo, sé una lámpara en tu casa. (Anónimo árabe) Un guerrero de la luz nunca recoge el fruto cuando aún está verde. Una revolución necesita tiempo para instalarse (Lanza del Basto). El poder siempre coloca al alcance de la mano del guerrero un centímetro cúbico de suerte. El arte del guerrero consiste en estar permanentemente en estado fluido, para poder utilizarlo. (C. Castañeda) El Guerrero de la Luz jamás confunde tensión con nerviosismo. El Guerrero de la Luz reconoce un enemigo más fuerte que él y sabe ser di-plomático y paciente: Pronto el enemigo partirá para provocar a otros. Toda la rabia y el coraje de un pájaro son inútiles delante de un gato. El tiempo trabaja a favor del Guerrero de la Luz. Pasados cuatro años, cuando ya era capaz de dominar el arco, el maestro me felicitó. Yo me puse contento, y le dije que ya había llegado a la mitad del camino. 'No' respondió el maestro: 'para no caer en trampas traicioneras, es mejor considerar como mitad del camino el punto que alcanzas después de recorrer el 90% del mismo'. (El arte caballeresco del arquero zen, de E.Herrigel) DUDA Todo hombre tiene derecho a dudar de su tarea y a abandonarla de vez en cuando; lo único que no puede hacer es olvidarla. Quien no duda de sí mismo es indigno, porque confía ciegamente en su capacidad y peca por orgullo. Bendito el que pasa por mo-mentos de indecisión. Las personas sólo dan valor a algo cuando tienen la oportunidad de dudar si conseguirán o no lo que desean. ALEGRÍA 7.17. Alegría (cambio) El primer camino directo hacia Dios es la oración. El segundo camino directo es la alegría. He buscado la felicidad durante mucho tiempo de mi vida: ahora lo que quiero es alegría. La alegría es como el sexo: empieza y acaba. Yo quiero placer. Quiero estar contenta, ¿erA felicidad? Ya no caigo en esa trampa. Todo lo que nos rodea es el Deseo Universal. No es la felicidad, es un deseo. Y los deseos siempre son incompletos: cuando se realizan, dejan de ser deseos, ¿no? 1. Tu ya llegaste. Por lo tanto, siente el placer en cada paso y no te preocupes con las cosas que todavía tienes que superar. No tenemos nada delante de nosotros, apenas un camino para ser recorrido a cada momento con alegría. Cuando practicamos la meditación peregrina, estamos siempre llegando, nuestro hogar es el momento actual y nada más. 2. Por causa de eso, sonríe siempre mientras andas. Aunque tuvieses que esforzarte un poco y sentirte ridículo. Acostúmbrate a sonreír y terminarás alegre. No tengas miedo de mostrar que estás contento. 3. Si piensas que la paz y la felicidad están siempre adelante, jamás conseguirás alcanzarlas. Trata de entender que ambas son tus compañeras de viaje. 4. Cuando andas, estás masageando y honrando la tierra. De la misma manera, la tierra está tratando de ayudarte a equilibrar tu organismo y tu mente. Entiende esta relación y trata de respetarla – Que tus pasos sean dados con la firmeza del león, la elegancia del tigre, la dignidad de un emperador. 5. Presta atención a lo que sucede a tu alrededor. Concéntrate en tu respiración – eso te ayudará a liberarte de los problemas y ansiedades que tratan de acompañarte en tu camino. 6. Al caminar, no eres tu apenas que te estás moviendo, sino todas las generaciones pasadas y futuras. En el mundo llamado de “real” el tiempo es una medida, pero en el verdadero mundo no existe nada más allá del momento presente. Ten plena conciencia que todo lo que ya sucedió y todo lo que sucederá está en cada paso tuyo. 7. Diviértete. Haz de la meditación peregrina un constante encuentro contigo mismo; jamás una penitencia en busca de recompensas. Que siempre crezcan flores y frutos en los lugares donde tus pies toquen. (Thich Nhat Hanh: “The long road to joy” El largo camino para la alegría) PERDÓN Un guerrero de la luz siempre mantiene su corazón limpio de sentimientos de odio. Para conseguirlo, debe perdonar. Cuando camina hacia la lucha, no olvida las palabras de Cristo: «Amad a vuestros enemigos». Y el guerrero obedece, pero siempre recordando que Cristo no dijo: «Gustad de vuestros enemigos». El acto de perdonar no te obliga a aceptarlo todo. Un guerrero no puede bajar la cabeza. De lo contrario, perderá de vista el horizonte de sus sueños. Uno de los soldados de Napoleón cometió un crimen -la historia no cuenta cuál -y fue condenado a muerte. En la víspera del fusilamiento, la madre del soldado fue a implorar para que la vida de su hijo fuese preservada. Señora mía, lo que su hijo ha hecho no merece clemencia. -Lo sé -dijo la madre -Si la mereciera, no sería realmente un perdón. Perdonar es la capacidad de ir más allá de la venganza o de la justicia. Al escuchar estas palabras, Napoleón conmutó la pena de muerte por el exilio. Vivía un monje en las cercanías del templo de Shiva. En la casa de enfrente, vivía una prostituta. Al observar la cantidad de hombres que la visitaban, el monje decidió lla-marla: -Eres una gran pecadora -la reprendió -Le faltas el respeto a Dios todos los días, y todas las noches. ¿Será posible que no puedas detenerte, y reflexionar sobre tu vida después de la muerte? La pobre mujer quedó muy conmovida con las palabras del monje; con sincero arrepen-timiento le oró a Dios, implorando su perdón. También pidió que el Todopoderoso la ayudara a encontrar una nueva manera de ganarse el sustento. Pero no encontró ningún trabajo diferente. Y después de una semana de pasar hambre, volvió a la prostitución. Pero, cada vez que le entregaba su cuerpo a un extraño, le rezaba al Señor y le pedía perdón. El monje, irritado porque su consejo no había producido ningún efecto, pensó para sí: ¿A partir de ahora voy a contar cuántos hombres entran en esa casa hasta el día de la muerte de esta pecadora. Y desde ese día, no hizo otra cosa que no fuera vigilar la rutina de la prostituta: por cada hombre que entraba, colocaba una piedra en una pila. Pasado algún tiempo, el monje volvió a llamar a la prostituta y le dijo: -¿Ves esta pila? Cada piedra representa uno de los pecados mortales que has cometido, aún después de mis advertencias. Y ahora te lo vuelvo a decir: ¡cuidado con las malas acciones! La mujer comenzó a temblar, al darse cuenta cómo se iban acumulando sus pecados. Al volver a su casa, derramó lágrimas de sincero arrepentimiento, orando: -¡Oh, Señor!, ¿cuándo tu misericordia me va a librar de esta miserable vida que llevo? Su plegaria fue escuchada. Ese mismo día, el ángel de la muerte pasó por su casa, y la llevó. Por la voluntad de Dios, el ángel cruzó la calle y también cargó al monje consigo. El alma de la prostituta subió inmediatamente a los Cielos, mientras que los demonios se llevaron al monje al Infierno. Cuando se cruzaron a mitad de camino, el monje vio lo que estaba ocurriendo, y clamó: -¡Oh, Señor! ¿Es ésta tu justicia? ¡Yo, que pasé mi vida en devoción y pobreza, ahora soy llevado al infierno, mientras que esta prostituta, que vivió en constante pecado, está subiendo al cielo! Al escuchar esto, uno de los ángeles respondió: -Son siempre justos los designios de Dios. Tú creías que el amor de Dios se limitaba a juzgar el comportamiento del prójimo. Mientras que llenabas tu corazón con la impure-za del pecado ajeno, esta mujer oraba fervorosamente día y noche. El alma de ella que-dó tan liviana después de llorar, que podemos llevarla hasta el Paraíso. Tu alma quedó cargada de piedras, y no podemos hacerla subir hasta lo alto. Para mostrar lo que es el infierno, basta con dar una paliza a alguien; para mostrar lo que es el cielo, basta dejar a una persona huir, después de haberla amenazado mucho. Uno de los monjes de Esceta cometió una falta grave y llamaron al ermitaño más sabio para que pudiera juzgarla. El ermitaño rehusó, pero insistieron tanto que terminó yendo. Llegó allí , cargando en la espalda un balde agujereado, de donde se escurría arena. - Vine a juzgar a mi prójimo - dijo el ermitaño al superior del convento. Mis pecados se están escurriendo detrás mío como la arena se escurre de este balde. Pero como no miro hacia atrás y no me doy cuenta de mis propios pecados, fui llamado para juzgar a mi prójimo! Al escucharlo, los monjes desistieron de aplicar el castigo. DESPRENDIMIENTO En un país bien gobernado, la pobreza es algo que avergüenza. En un país mal gobernado, la riqueza es algo que avergüenza. (Confucio) Un joven muy rico fue a ver a un rabino y le pidió consejo para orientar su vida. Este lo condujo hacia la ventana y le preguntó: - ¿Qué ves a través de los vidrios? - Veo hombres que van y vienen, y un ciego que pide limosna en la calle. Entonces el rabino le mostró un gran espejo y nuevamente lo interrogó: - Mira este espejo y dime ahora qué ves. - Me veo a mí mismo. - ¡Y ya no ves a los otros! Repara en que la ventana y el espejo están hechos ambos de la misma materia prima, el vidrio: pero en el espejo, porque tiene una fina lámina de plata pegada al vidrio, no ves más que tu persona. Debes compararte a estas dos espe-cies de vidrio. Pobre, veías a los otros y sentías compasión por ellos. Cubierto de plata, apenas te ves a ti mismo. Sólo valdrás algo cuando tengas el coraje de arrancar el reves-timiento de plata que te cubre los ojos y puedas nuevamente ver y amar a los demás. Tu pantalón tiene dos bolsillos. Escribe en el derecho: El mundo fue creado sólo para mí. En el izquierdo escribe: Yo no soy nada más que polvo y ceniza.. Divide bien tu dinero entre estos dos lugares. Cuando veas la miseria y la injusticia, recuerda que el mundo existe solamente para que puedas manifestar tu bondad y usa el dinero del bolsillo derecho. Cuando estés tentado de adquirir cosas que no te hacen la menor falta, recuerda lo que está escrito en el bolsi-llo izquierdo y piensa varias veces antes de gastarlo. De esta forma el mundo material nunca sofocará al mundo espiritual. COHERENCIA No es el lugar el que honra al hombre, sino el hombre quien honra el lugar. (Sabiduría judaica) Jesús decía: que tu sí sea un sí, y que tu no sea un no. Si usted ha asumido una responsabilidad, vaya hasta el final. Mantenga su palabra, porque ella es preciosa. Cada vez que su palabra es honrada por sus gestos, ella se vuelve más fuerte. Cuando usted dignifica su relación con los otros, dignifica también su relación con usted mismo. Los que prometen y no cumplen viven creándose problemas. Pierden el respeto por sí mismos, se avergüenzan de sus actos. La vida de estas personas consiste en huir; ellas gastan mucha más energía deshonrando la palabra, de la que emplean los honestos para mantener sus compromisos. Si usted asumió una responsabilidad tonta, que resultará en una pérdida de entusiasmo, tiempo y dinero, no vuelva a repetir esta actitud. Pero, por esta vez, honre su palabra. HUMILDAD El sentimiento más importante que el hombre puede experimentar es su respeto al misterio; éste es la fuente del arte y la ciencia. Quien no puede contemplar el mundo con asombro, es que tiene los ojos cerrados». (A. Einstein) La humildad de un guerrero no es la misma que la de un hombre servil. El guerrero no inclina su cabeza ante nadie, pero tampoco permite que nadie se incline ante él. El hombre servil, en cambio, se arrodilla ante cualquier persona que considere más poderosa y exige que las personas que están bajo sus órdenes tengan la misma conducta ante él. Como tenía que adaptarse a los nuevos tiempos, Satanás decidió hacer una liquidación de gran parte de sus existencias de tentaciones. Colocó un anuncio en el diario y atendió a los clientes en su taller durante todo el día. Era un muestrario fantástico: piedras para hacer tropezar a los virtuosos, espejos que aumentaban la propia importancia, lentes que disimulaban la importancia de los otros. Colgados de la pared, algunos objetos llamaban mucho la atención:un puñal de lámina curva para ser usado en las espaldas de alguien y grabadoras que solamente registraban murmuraciones y mentiras. - ¡No se preocupen por el precio! - gritaba el viejo Satanás a los potenciales clientes - ¡Llévenselo hoy y paguen cuando puedan! Uno de los visitantes vio, tiradas en un rincón, dos herramientas que parecían muy usadas y que llamaban mucho la atención. Y, no obstante, eran carísimas. Curioso, quiso saber la razón de aquella aparent, discrepancia. - Están tan gastadas porque son las que más uso -dijo Satanás riendo- Si llamasen mucho la atención, las personas sabrían cómo protegerse de ellas. Sin embargo, ambas valen el precio que estoy pidiendo: una es la duda y la otra el complejo de inferioridad. Las otras tentaciones pueden fallar, pero estas dos siempre funcionan. - ¿Por qué Dios dejó para crear al hombre el último día? - Para que, cuando fuésemos tocados por el orgullo, pudiésemos reflexionar: hasta un simple mosquito tuvo prioridad en el trabajo divino. No te quedes contemplando todo el tiempo los problemas que hay en tu camino, porque terminarán por hipnotizarte, impidiéndote cualquier acción. Tampoco permanezcas excesivamente concentrado en tus propias cualidades, pues fueron hechas para ser usadas y no para ser exhibidas. (Aikido) AMOR Calma tu espíritu, busca de nuevo la fuente de donde nace todo y elimina cualquier vestigio de maldad o egoísmo. Si te preocupas demasiado por descubrir lo que de bueno o malo tiene el prójimo, te olvidarás de tu propia alma, y quedarás agotado y derrotado por la energía que empleaste en juzgar a los demás. La vida es una manifestación de amor, y un guerrero debe concentrarse en promover la paz y no el combate. (Aikido) Un hombre se acercó al filósofo Ramanuja y le pidió: -¡Muéstreme el camino hacia Dios! -¿Ya te enamoraste alguna vez de alguien? -preguntó Ramanuja. -¿Enamorarme? ¿Qué es lo que el gran maestro quiere decir con eso? Me prometí a mí mismo jamás aproximarme a una mujer, huyo de ellas como quien intenta escapar de una enfermedad. Ni siquiera las miro. Cuando pasan, cierro los ojos. -Procura volver a tu pasado e intenta descubrir si nunca, en toda tu vida, hubo algún momento de pasión que dejase tu cuerpo y espíritu llenos de fuego. -Vine hasta aquí para aprender a rezar y no para enamorarme de una mujer. Quiero ser guiado hasta Dios y usted insiste en quererme llevar hacia los placeres de este mundo. No entiendo lo que desea enseñarme. Ramanuja permaneció silencioso algunos minutos y finalmente dijo: -No puedo ayudarte. Sí tú nunca tuviste ninguna experiencia de amor, nunca consegui-rás experimentar la paz de una oración. Por lo tanto, regresa a tu ciudad, enamórate, y sólo vuelve a buscarme cuando tu alma esté llena de momentos felices. Sólo una persona que entiende el amor puede comprender el significado de la oración. Porque el amor por alguien es una oración dirigida al corazón del universo, una plegaria que Dios colocó en las manos de cada ser humano como un presente divino. Para el guerrero, no existe amor imposible. Él no se deja intimidar por el silencio, por la indiferencia o por el rechazo. Sabe que tras la máscara de hielo que las personas usan, existe un corazón de fuego. Por eso el guerrero arriesga más que los otros. Busca incesantemente el amor de alguien, aunque esto signifique escuchar muchas veces la palabra no, volver a la casa derrotado, sentirse rechazado en cuerpo y alma. Un guerrero no se deja asustar cuando busca lo que necesita. Sin amor, él no es nada. El amor es una enfermedad de la cual nadie desea librarse. Quien fue atacado por ella no procura restablecerse, y quien sufre no desea ser curado. (Ibn Hazmal-Andaluzi) |
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