|
Poblado
Areas
Sumario
Compras |
Capítulo 10: Aquel de Aries Mu: El hecho de que estéis aquí me indica que queréis que repare esa armadura, sin embargo... Aioria: ¿Qué tipo de cosmos es el suyo? No resulta en absoluto opresor, más su fuerza es impresionante ¿Es psicoquinesia? Aldebarán: (Viendo la armadura de Leo) Es peor de lo que imaginaba Mu: No siento ninguna fuerza vital manando de esa armadura Aioria: Un momento!!! ¿Qué insinúas con eso?¿No puedes arreglarla?¿O es que no quieres? Mu: Para serte sincero, ambas cosas. No soy un Dios, no puedo resucitar algo que ha muerto, no sin pagar antes un sacrificio. Marchaos Aioria: ¿Piensas que voy a irme sólo porque tú me lo digas? No me trates como a un niño. Ignoro por qué no estás dispuesto a arreglarla, pero si dices que no vas a hacerlo, no me queda más alternativa que hacerte cambiar de opinión, y si con palabras no basta, habrá que convencerle a la fuerza (Rayo relampagueante) Lithos: ¿Le ataca a pesar de que tiene que arreglarle la armadura? Señor Aioria, no lo haga Aioria: El rayo a pasado a su alrededor sin tocarle!! Tamaña velocidad es imposible. Tampoco sé en que dirección se desplaza, no puedo sentir su presencia, su cosmos se funde con el vacío!! No se trata de movimientos veloces o de ilusiones, es como si cortase el espacio y llegase en cada ocasión desde dimensiones diferentes. Su cosmos acaba de manifestarse a mi espalda!! ¿Quién es este hombre?... NO puedo moverme!!! Cuenta...cuenta con un poder extraordinario, semejante a la increíble velocidad de Hyperion... No, aún más fuerte Mu: Si intentas convencer a otros por la fuerza, las cosas no saldrán como esperas. Abandona el combate y márchate de una vez, hagas lo que hagas no lograrás obligarme a reparar la armadura, es más, alguien como tú no merece vestirla. Cuán triste para la armadura de Leo, se sacrificó para proteger tu cuerpo, una armadura que vivía desde tiempos mitológicos... La armadura de Leo ha encontrado la muerte Aioria: ¿Las armaduras mueren? Santuario, monte de las Estrellas Saga: Las estrellas brillan hoy con una luz veloz y compleja. Su lluvia luminosa cae sobre la tierra mostrándole su destino a los hombres. Son el preludio de la profecía. La causa y consecuencia de esta profecía es la sangre que los colmillos del León derraman por los sentimientos que le provocan la muerte de su hermano Desconocido: El monte de las estrellas, donde los sumos sacerdotes han acudido a interpretar los astros desde el principio de los tiempos. Tu deber consiste en interpretar sus designios en lugar de Atenea. Pero ¿Acaso se refleja en tus ojos el destino del mundo? ¿Qué le cuentan los astros a un impostor como tú? ¿Crees que dicen la verdad? Saga: Señor Pontos ¿Qué hacéis en un lugar como este? ¿Habéis venido a buscarla vos mismo? ¿Venís a por el arma del Dios Cronos? La que selló Atenea. EL megas depranon, la gran guadaña Pontos: Por supuesto que no, mi función se limita a observar, vislumbrar las corrientes del destino. Digamos que no está en mi mano forzarlo Saga: ¿ Entonces por qué habéis venido hasta aquí? Pontos: Ya te lo he dicho, he venido a preguntarte cuál es el futuro que se refleja en tus pupilas. Si un farsante como tú puede interpretarlas... Es prueba que estás muy cerca de ser aquel quien finges ser Saga: Entiendo, venís a comprobar si nadie a descubierto mi secreto. Puedo demostraros que mi nivel alcanza al de un Sumo Sacerdote, si es eso lo que deseáis. Veo una profecía que habla de muerte y destrucción, en la que los grandes dioses se alzarán una vez más, tal es el fluir ideal del destino. Las corrientes nos llevan a la victoria, al igual que las mareas que hacen subir y bajar el nivel del mar, Es un hecho inamovible, por eso había que andar en línea recta Pontos: Si eso es cierto, sería divertido intentar acelerar el flujo de esa corriente Saga: ¿Podéis intervenir en el fluir del tiempo? Pontos: Al igual que tú mi poder se limita a observar las corrientes del destino. La duda es si “él” podrá acelerar el fluir del mismo, o incluso crear una nueva corriente. No puedo esperar para verlo Mu: No trates de oponerte a mi psicoquinesia sólo con tu fuerza, no conseguirás nada. Mi poder actúa directamente sobre tu cerebro, estoy deteniendo la capacidad de tus músculos, no tienes ninguna defensa, no podrás resistir mucho más. Careces de la defensa impenetrable que te otorgaba una de las armaduras de más poderosa categoría. Sin la armadura de oro no eres nada. ¿¿Y esa energía?? Proviene de la armadura de Leo, pero si estaba muerta!!! Ahora siento el pulso de la vida en ella... Como un guerrero que protege a su señor hasta el último aliento... La armadura de Leo rodea suavemente al caballero de los colmillos de león. Es un caballero de Oro!!! Aioria: Antes de la muerte, en que la llama de la vida brilla más que nunca... La armadura de oro me ha concedido ese instante. Enciende mi cosmos y ayúdame a derrotar al enemigo Lithos: Señor Aioria, no lo haga!! Aioria: Plasma relampagueante!! Mu: Excelente Lithos: ¿...Pero? Aldebarán: Desde el principio su intención no era pelear, un cosmos hostil viene siguiéndonos hace rato. Los dos lo han notado y han montado ese espectáculo para distraer al enemigo Aioria: Maldita sea!! Pensaba que funcionaría, pero sólo he acabado con los guardias. La armadura me resulta pesada, no puedo moverme. Todavía queda un cosmos extremadamente poderoso, él es nuestro adversario, vamos allá!! Mu: Espera un momento, no es necesario que pelees, este territorio es de mi responsabilidad, y como tal lo protegeré de cualquier amenaza (Se pone su armadura) tengo el deber de enfrentarme a él en combate |
|||||||||||

