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ÓPERA PRIMA España. 2008. Duración: 11 min. Formato: mDV. Color, 16:9. Intérpretes: Marta Villalibre, Eduardo Alcázar, Carmen del Arco, Juanma González Lanza, Daniel Bernabé, Ramón Bermúdez. Productora: Gioconda Teatro y Pasión Gótica Productor: Carmen Del Arco. Dirección: José San Páez. Guión: Montserrat de la Vega y José San Páez. Jefe de producción y Dirección artística: José San Páez. Música: Francisco F. Micol. Fotografía: Gustavo López Mañas. Montaje: José Vargas. El primer cortometraje. Cuando un 15 de abril de 2002, lunes, comenzaba a trabajar en el relato que Montserrat de la Vega me había ofrecido de su página de Internet para rodar un cortometraje, no imaginaba que se convertiría en el crisol de desafíos, alegrías, sinsabores, e irremplazable escuela, que ha supuesto para mí como novel director, “La última esperanza”. Todo Creador ama su obra con plácida contemplación, con ojos únicos. Y eso me pareció La última esperanza cuando la leí: única, testimonial, recia, incluso inflexible. Hija del estudio y la prosodia. Una egoísta posesión, ahora compartida, que ya no permanecería extática en el tiempo para deleite de ojos mecidos en la intención indiscutible de la escritora que le dio vida. Una obra también puede mostrarse volátil y efímera como una fragancia. Interpretable; y frágil y dúctil, como una gasa rasgada a jirones en el intermezzo que deja una pesadilla terrible, febril e inacabada, pero moldeable. Yo tomé de la intención inapelable, para ofrecerla como intención interpretable. Por ello su genuina autora, más preclara que su ulterior hacedor en pergamino que en celuloide, habrá sabido disculpar los devaneos y presunciones que, de aciertos e de infortunios, e de capas e sayos hice con sus personajes con una profunda dedicación, para intentar transmitir a tantos ojos, oídos y corazones, la idea, el alma y la sazón. Ha sido, empero, un camino por ambos trazado, guionista y director. Vaciado y henchido reiteradamente con la comparsa de ritos, valores e inquietudes, que nuestra relación y caracter le infundió. Por ser primogénito, opera prima, la memoria y la Luz del camino a seguir, se ha convertido para mí en una obra de amor. Y así me gustaría que fuera recordada. SINOPSIS Burgos, 1512. Leonor Rodrigo está refugiada en un convento. Su padre, Sancho, y su mejor amigo, el médico judío Ben-Asher, han muerto a manos de la Inquisición acusados injustamente por Álvaro de Gracia. Leonor apela al arzobispo de Burgos, amigo de su familia, para que interceda por ella. PINCHA EN LA FOTO PARA VER EL TRAILER. LOCALIZACIONES Si rodar una película de época en este país (bueno, rodar cualquier película en este país) resulta una aventura inimaginable para quien no está familiarizado con la producción audiovisual, cabe imaginar lo que supone rodar un cortometraje de época (o cualquier cortometraje aceptable) con medios ajustados. Casi siempre son medios privados o propios. Bien metiéndote hasta las barbas en un préstamo, o ahorrando cada peseta (bendita Peseta) de buena parte de la nómina si la tienes. Por mi parte, un ángel particular me tocó con sus alas, lo que no es habitual cuando empiezas. Tras esa suerte, da paso la preproducción de "La última esperanza" que comienza el 18 de octubre de 2002, y acaba el 22 de julio de 2004. El primer y el GRAN problema supuso encontrar un enclave religioso o civil que reuniera las condiciones tanto históricas como escenográficas del guión, ambientado en un escenario religioso en el siglo XVI. Visité más de 50 enclaves, entre monasterios, conventos, capillas, iglesias, ruinas y edificios. Pero en mi mente había un sitio perfecto, tanto por mi familiaridad con sus muros, como por la inquietud personal y espiritual que suscitaba en mí, aquél lugar desamortizado del Cister, solitario y evocador: el monasterio de Santes Creus en Tarragona. Las dificultades no fueron pocas porque Santes Creus es patrimonio artístico de Catalunya, y rodar allí -o en otro lugar- supone, de entrada, soltar bastante dinero. Sobre todo si no perteneces, o no estudias ya, en una escuela. Para ellos, todo son ventajas cuando todávía no han olido un chasis virgen, e incovenientes, cuando han alzado el vuelo de la escuela... El caso es que al final lo obtuvimos, pero antes de ese triunfo tuve que viajar mucho, saliendo de trabajar de la noche, ojos pegados y luminarias en ristre, de pueblo en pueblo bajo intensas lluvias o calores de órdago, por parajes rurales, y pagar montones de “eso” que no consta en los presupuestos de los novatos: peajes, gasolina, cafés parando en no sabes dónde, porque la iglesia está donde Moisés encontró el Jordán, y te has perdido... Luego probé suerte en la iglesia de Santa Anna en Barcelona, pero cuando ya parecía seguro y tenía el guión técnico ajustado al lugar, el mosen se arrugó, y vuelta a empezar. Otro tanto me sucedió cuando estuve en el monasterio de Poblet (¡Jo macho, si que picas alto!, dirás). Lo de Poblet, tengo que reconocer que a pesar de la negativa reiterada, me reportó un gran beneficio personal y espiritual cuando me entrevisté con el padre Abad, contribuyendo enormemente al desarrollo del personaje de Francisco de Mendoza. Lo mismo me sucedió en el monasterio de Vallbona, donde también pedí audiencia con la madre abadesa, recibiendo amablemente la misma respuesta que en Poblet, siendo la entrevista muy edificante, y acumulando información para el personaje de Inés de Beltrán.Luego vinieron los monasterios de Casserres, Lluçà, Ripoll, San Joan de les abadesses, “El Pueblo español”, iglesias más modestas en Barcelona, Tarragona, Girona y comarcas. Claustros solitarios, patios civiles… En todas se habían rodado publicidad y series. Pero sin dinero… Incluso pensé en salir de aquí, e irme al mismísimo Burgos o Soria, tierras entrañables, y que conozco bien. También valoré rodar en cualquier muralla o pared del barrio gótico de Bcn como me aconsejó alucinado mi primer actor-arzobispo, que no tenía demasiada fe en la culminación de este proyecto, y al cuál remito esta frase: -“no quisiste creer en mí, ahora creerás en mi obra”-. Por supuesto, no rodó conmigo. Conmigo se es un creyente contumaz, o no rueda, aunque sea perico de los palotes. Así hasta 57 localizaciones, pero seguía habiendo una muy deseada. Hasta que Carmen del Arco me cerró la bocaza, bramando siempre por los inconvenientes con los exteriores, me ofreció el dinero suficiente para rodar allí, y allí rodé, en Santes Creus. La primera jefa de producción, Inés Garriga, volvió a tratar el tema con la OGPC, y así obtuvimos el monasterio, aunque por un tiempo y condiciones severas. Pero lo tuve. Y gracias a la impagable amabilidad de los cuidadores del Monasterio, que dilataron en justa medida el horario pactado con la Oficina de Gestión del Patrimonio, pudimos acabar muchos de los planos que amenazaban dejar cojo el montaje si no se rodaban. Ellos, al contrario de la gente de la moqueta y el parquet, vivieron el rodaje con nosotros, y entendieron el precio de un plano sin rodar. OTRAS LOCALIZACIONES Si a alguna entidad debemos grande obligación, es a la oficina municipal Barcelona Plató Film Commission, en especial a Elena Bort, quien se tomó un enorme interés personal. Una vez solventado el tema del monasterio, teníamos que buscar una plaza en Barcelona donde reproducir el auto de fe, con los campesinos y la Inquisición. La experiencia de Tarragona nos enseñó que esta vez se tenía que rodar más cerca del catre y el cocido gratis. Después de visitar bastantes plazas, la intervención de Bcn Plató consiguió para la producción los contactos con el Museo de Historia de Cataluña, y Parques y Jardines de Barcelona para rodar en el recinto de Rubió i Lluch, la fachada de la BNC, y el claustro de la vieja facultad de Medicina. Todo ello para reproducir un escueto flash-back. Unos días antes de rodar nos avisaba del montaje de la exposición Dalí, y para no posponer letalmente de nuevo la producción, tuve que rehacer las coberturas a fogueo, reduciendo “los tiros” a planos más cortos, ya que los enormes y cuantiosos carteles de publicidad se colaban en plano. Tuvimos que parar el rodaje mil veces porque la entrada a la exposición se hacía por la escalinata donde actuaban los inquisidores. Se nos echó el tiempo encima. A eso se le unió la horda de trasnochadores etílicos, y la escoria parásita que frecuenta estos jardines, pidiendo algún papel de extra, haciendo aguas, o echando el Don Simón en el claustro ya fregado. Y como no se podía restringir la zona, tuvimos que lidiar con todos. ¡Vean, vean la escena donde Leonor corre por el claustro, y los charcos en el suelo! No. No había llovido. ¡Eran meadas indigentes! A eso se le unieron los mirones espontáneos. Decenas de señoras Pérez o Freixas ocupaban su tiempo metiéndose en-campo, y jodiendo la enésima toma, que además era la buena. ¡Señora, que esto no es la tele! ¿Quiere salir de cámara, por favor? Parábamos contínuamente, y mientras el gracioso equipo se zampaba un bocata de órdago, yo lo hacía con tres pastillas. Aún hoy me pregunto de qué eran aquellos bocadillos. Pero rodé, y al bueno de Jacob lo quemamos esa mañana. LOS ACTORES Hubo dos o tres actrices para el papel de Leonor. Pero cuando me cité con Marta Villalibre, y al verle esa sonrisilla de niña caprichosa y maliciosa, comprendí que había encontrado, categóricamente, a mi joven Leonor. Varios arzobispos se disputaron el papel. En la cita con Eduardo Alcázar, en la que vino también Marta Villalibre, éste bromeó con ella pícaramente y observando, entendí, que la relación de ambos daría un excelente contrapunto en la pantalla. Las abadesas del corto son de arta enjundia, pues antes de conocer a la reverenda Carmen Del Arco, ofrecí el papel a varias amigas no actrices, que daban un aire muy erótico y sensual, y que alejaban de la realidad a un personaje tan querido. El actor que debía interpretar a Sancho, el padre de Leonor, no pudo venir, y ante la imposibilidad de encontrar a tiempo a quien fuera, el papel lo tuvo que camear Eduardo Alcázar, cuidando de no cogerle la cara en la secuencia de la cárcel. Jacob debía interpretarlo el veterano actor Frank Capdet, pero su calendario profesional le impidió rodar, y cuando ya me veía a mí mismo poniéndome el Sambenito, le sustituyo en pleno set Juanma González Lanza, actor de Santander y amigo de Carmen Del Arco quien, contándole en pleno set de qué iba la historia, me dejó boquiabierto con la interpretación doliente e improvisada de Jacob Ben-Asher. Daniel Bernabé había trabajado con Marta Villalibre en obras de teatro, y cuando me envió una foto suya, el malísimo de Álvaro de Gracia cobró vida sin discusión. Por desgracia, el puntilloso encargado del 90 % del atrezzo (o sea, yo), ese día no tenía en la nevera más que una maldita manzana (manzana, pera o melocotón, que más da. Y un platano hubiera sido muy descortés), y no imaginan la de vueltas que le dio Dani Bernabé a la mascada manzana para no estropear el raccord toma tras toma. Igual suerte corrieron el tribunal y los campesinos, echando mano como último recurso de amigos y compañeros de trabajo, que lograron que Burgos tuviera población. Por suerte Ramón Bermúdez, que en julio no pudo rodar por problemas de salud, en diciembre dio vida al Inquisidor general, bordando el papel. Creo que a Ojeda, Valdés o Deza, les hubiera gustado tenerlo en el Santo Oficio. ¿Todos las carencias fueron incompetencia de Producción? No. Porque sencillamente no hubo nadie de Producción en más de la mitad de todo el rodaje. Yo fui el productor ejecutivo, el atrezista, y el ayte. de dirección. Y hasta actor de doblaje. Cuando no pagas un duro, todo son pegas. Y así ha quedado reflejado. Todos los actores hicieron varios cameos a parte de sus personajes principales. Todos tuvieron una santa paciencia. Guardo en mi diario de rodaje, un relato lleno de sombras y luces. Pero lo cierto es que, a pesar de todo, por fin podía ver con caras reales, la comparsa de imágenes tortuosas que desde hacía un año pasaban ante mi cada noche como un ciclorama. EL EQUIPO TÉCNICO Por cuestiones económicas y de organización, la producción fue obligada a dividirse en dos períodos de rodaje no consecutivos y distantes en el tiempo. El primer período fue en Tarragona, rodado en verano de 2004, y el segundo en Barcelona, rodado en invierno de 2005. Más de un año de espera. Sólo yo fui capaz de acortar o unir esa distancia en mi mente y en mi vida. Para el resto imagino que era un fiasco muy alargado. Así que se iba posponiendo fecha tras fecha el rodaje de Barcelona por falta de colaboración y medios. No podría asegurar a cuántos eléctricos llegamos a telefonear. No había un duro para pagar sueldos, y los eléctricos que rodaron en Tarragona no pudieron asistir en las fechas del set de Barcelona, así que hubo un sinfín de idas y venidas de técnicos, y que atrasó o complicó la producción hasta el final. El director de fotografía, Gustavo López Mañas, no pudo asistir al set de Barcelona al encontrar una producción remunerada, y aún se complicó más. Hubo quien careció de la motivación y de la disciplina necesaria para resolver un partido con 9 jugadores. Donde ver al director como loco por falta de manos, debía suponer la fe ciega en él y el volcado general, suscitó más bien la errónea creencia de que el rodaje hacía aguas. Pero ya no hay nombres. Ya no hay rencores. Porque también los hubo que pusieron mucho interés hasta el final. Pero sí quiero mencionar especialmente al equipo técnico que rodó conmigo en el monasterio de Santes Creus, pues tuvimos muy poco tiempo, y su labor fue altamente profesional. Como lo pienso lo digo. Como lo vivimos, lo escribo. Tengo un imborrable recuerdo, y espero poder trabajar de nuevo juntos. EL VESTUARIO Y EL ATREZZO Una partida importante del presupuesto se la llevó el vestuario, pero ésta se acabó antes de cubrir todo el ropaje. Ya había reducido el número de figurantes y vestuario, y corría el riesgo de que en vez de parecer un auto de fe en el Burgos renacentista, fuera una fiesta entre dos curas y tres campesinos con un judío atado a un poste en una plaza de porretas de Barcelona. Opté por la tangente más dura: coger hilo y aguja, y confeccionar a pelo el vestuario y el atrezzo que faltaba. Otra época no sé, pero ésta me la sé muy bien. Así que compré cuatro telas, y con tintes y paciencia confeccioné el sambenito, hábitos y demás necesidades del vestuario, y zanjé el tema. Igual suerte corrieron los atrezzos, despojando toda mi casa de candelabros, mesas, cruces, libros, y todo aquello que pudiera servir para la época. Naturalmente, rodé. LA POSTPRODUCCIÓN El sonido en rodaje quedo tan sucio, que se tuvieron que doblar absolutamente todos los diálogos. Y un estudio es de caro, un rato largo. He de dar las gracias a la gente de ADB Studio porque nos hicieron un excelente presupuesto. Ya en doblaje correjimos numerosos textos para armonizar las malditas labiales desencajadas, y hubo que cambiar o cortar muchos de los excelentes diálogos que Montse de la Vega concibió, para que la reducción de la cinta no dejara sin sentido la historia. Creo recordar que la duración íntegra, era de unos 25-30 minutos. José Vargas, el montador, se las vio y deseó para montar secuencias que quedaban cojas de cobertura pues, el reducido tiempo y las deserciones que tuve que cubrir yo mismo, perjudicó mi trabajo de dirección. Esa fue mi condena. Y mi sentencia: un corto que me duele al verlo y que a todos, paradójicamente, gusta. De esos días recuerdo -y mis actores lo ignoran seguramente-, que estando alojados en Santes Creus y tras despedirme de ellos después de la cena, salía "a hurtadillas" de la habitación con mi portátil, y me iba al monasterio para acabar las secuencias incompletas hasta las tantas de la madrugada. Fueron los días más bellos y lucrativos de toda la producción, pero también de los de más soledad. LA MÚSICA Un nombre: Francisco F. Micol. Así definiría un elemento tan importante dentro de mi película. Elemento, que en este país, aparte de no haber un duro para ello, se cuida poco: la Música. Francisco Micol es un veterano compositor de Murcia, discípulo de Carl Orff (Carmina Burana) Por extrañas casualidades de Internet nos pusimos en contacto, y pronto descubrimos que nos unía un placer especial por la belleza y la perfección, y por no tener pelos en la lengua a la hora de lanzar dardos a incompetentes de este país. Nuestra forma vetusta de cartearnos en el estilo de Góngora y Quevedo, afianzó más nuestra amistad, autorizándome sin condiciones para utilizar su obra “Lucreti carmina” en “La última esperanza” sin pagar derechos a nadie. Su música ha dado una elegancia y sentimiento a las imágenes inestimable. Estoy en deuda altísima por ello. Página de Francisco Micol, y la música de La última esperanza. Quiero dar las gracias a quienes, indistintamente del resultado final, aportaron algo de ellos mismos a la realización de este cortometraje. Y muy especialmente a dos personas, acopio de energía y apoyo incondicional en los avatares de esta produción: Carmen del Arco, actriz, amiga y mentora, y Maika Delgado, mi pareja. A todos, gracias. EL EQUIPO AL COMPLETO Producción ejecutiva y Dirección artística José SAN PÁEZ Música compuesta por Francisco F. MICOL Camarógrafo Toni GARCIA Montaje José VARGAS Dirección de fotografía Gustavo LÓPEZ MAÑAS Guión Montserrat DE LA VEGA y José SAN PÁEZ Producido por GIOCONDA Teatro Dirección José SAN PÁEZ Leonor Rodrigo MARTA VILLALIBRE Arzobispo Francisco de Mendoza EDUARDO ALCÁZAR Abadesa Inés de Beltrán y campesina 1 CARMEN DEL ARCO Jacob Ben-Asher JUANMA GONZÁLEZ LANZA Álvaro de Gracia DANI BERNABÉ Inquisidor general RAMÓN BERMÚDEZ Inquisidor 1 MANEL BERNEDA Inquisidor 2 JOSÉ VARGAS Inquisidor 3 y campesino 1 JOSÉ LUIS LOBATOC ampesino 2 JOSEP MALUENDA Campesino 3 KARIM MASSU Campesina 2 DESIREE MIGUEL Campesina 3 TANIA NIUBÓ Script SAMANTA SHAHANI Jefa de producción INÉS GARRIGA Jefa de producción ROSA FORNER Jefe de producción JOSÉ SAN PÁEZ Ayte. de producción MAIKA DELGADO Atrezzista rodaje ANA LAURA FREYDIER Figurinista JOSÉ SAN PÁEZ Maquillaje GAL-LA ALCARAZ y CRISTINA LLUCH Set de Tarragona:Jefe eléctricos SERGI LÓPEZ Maquinista RAUL COMDE Eléctricos ISMAEL SANCHO, JORDI ORTEGA y SERGIO ESPÍN Set de Barcelona:Jefe eléctricos SERGI LÓPEZ Maquinista ADELA QUINTO Eléctricos ANDRÉS GONZÁLVEZ, JOSÉ LUIS ASENSIO y ESTEFANO CAROSSATI Ayudante montaje JOSÉ SAN PÁEZ Registro doblaje y mezclas JORDI RIBERA Atrezzo JOSÉ SAN PÁEZ Vestuario ATUENDO, MENKES, LAILO y JOSÉ SAN PÁEZ Postproducción sonido Audio Digital Barcelona S.L. Grupo electrógeno Enelmo S.L. Material eléctrico Light Team S.L. Transporte JORDI PIQUÉ y ANDRÉS GONZÁLVEZ Voces de doblaje MARTA VILLALIBRE, EDUARDO ALCÁZAR, CARMEN DEL ARCO, JOSÉ SAN PÁEZ, ROSA FORNER, ADOLFO QUIBUS (A.I.D.A) |
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