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Puntas *** Desde el punto de vista aerodinámico, la forma idónea de una punta de flecha es el cilindro rematado en cono (forma de uso o bala). Pero esta forma, que es la utilizada en competición, no es útil para la caza, ya que al mismo tiempo que penetra en los tejidos del animal el astil hace de tapón evitando el desencadenamiento de la hemorragia. Dicho esto, la forma idónea para la caza es aquella que teniendo un desarrollo aerodinámico suficiente, permite crear una herida amplia que no pueda ser taponada por el astil. La forma ideal es aquella radial con aspas de sección hemifusiforme que dejara en el animal una zona cruenta amplia e imposible de taponar por el astil. Dentro de este grupo, la única accesible a su fabricación con los medios disponibles en el Paleolítico es la plana (de dos aspas). Aquellos primitivos arqueros ya lo sabían. Tasa de Armas
Distancia
Béziers
Amazonas
Batalla de Hastings *** La Plena y Baja Edad Media, están caracterizadas en el terreno bélico por dos hechos constatados, la importancia de la caballería pesada y por la efectividad del llamado arco inglés. A las 9 de la mañana del 14 de Octubre de 1.066, en las llanuras de Hastings, Inglaterra, se enfrentaron el ejército normando al mando de Guillermo el Conquistador, y el sajón del rey Harold. Los primeros atacaron colocándose en tres líneas, arqueros, infantería pesada y caballería. La carga de la infantería se estrelló sin éxito contra la muralla de escudos formada por los sajones, pero a continuación dos simulacros de fuga por parte normanda desorganizaron las filas sajonas, que se dedicaron a perseguir al enemigo en aparente huida. El ejército del rey Harold fue atraído a una zona descubierta, donde recibió una lluvia de flechas por parte de los arqueros normandos; después y solo después, Guillermo el Conquistador lanzó su caballería contra las dispersas filas sajonas, que ante lo que se les venia encima, se dieron a la fuga. La victoria normanda fue total e, incluso, el rey Harold murió en la batalla. Esta quedó para siempre reflejada en el famoso Tapiz de Bayeux. Heridas.
Torneo
Guerra de las dos Rosas *** Si ha existido una contienda en este mundo, donde los arqueros fueran sus protagonistas, esta es sin duda fue la Guerra de las dos Rosas en el siglo XV. Pero ¿sabemos el porque de ese nombre?. Los rivales eran la casa de los York contra da de los Lancaster, y mientras que en el escudo de armas de los primeros figuraba una rosa blanca, en la de los segundos el color de la rosa era el rojo. De ahí el nombre de la Guerra de las dos Rosas, una autentica guerra civil que tuvo lugar en Inglaterra entre 1.455 y 1.485. Treinta años de guerra que comenzaron solo dos años mas tarde de acabar la guerra de los 100 Años entre Inglaterra y Francia. "Crónicas" de Seccambi *** En 1348, es decir, en los comienzos de la Guerra de los Cien Años, la peste negra asoló Europa, causando una terrible mortandad y graves daños económicos. En una representación que se hace de ella en las "Crónicas" de Seccambi (Lucca, Archivo di Stato), que data del siglo XV, (donde se recogen también, entre otros hechos, diversos episodios del mencionado conflicto anglo-francés, así como la ascensión de la casa de Lancaster al trono de Inglaterra), se representa a la peste como una mortífera lluvia de flechas. ¡Qué diferente modo de ver las plagas, si lo comparamos con las imágenes apocalípticas que ilustran las numerosas reediciones del Beato realizadas en los siglos X y XI! Batalla en "Gladiator" *** Entre las anécdotas que envuelven la producción cinematográfica de Gladiator destacamos la batalla que se produce al principio del film, donde se observa una batalla en la que participan numerosos arqueros. Neil Corbould, experto en efectos especiales, supervisó el lanzamiento de 16.000 flechas incendiarias, al mismo tiempo que arqueros auténticos y máquinas especialmente diseñadas lanzaban otras 10.000 más para completar la escena. Hasta el momento jamás se había recreado una batalla con tanta riqueza de detalles y medios. ¡Un autentico regalo para nuestros ojos! Batalla de Arsuf *** La reconquista de Jerusalén por el sultán Saladino en el año 1187 provocará la Tercera Cruzada en la que participaron Ricardo I de Inglaterra, el emperador Federico I y Felipe II de Francia. Los cruzados ingleses llegaron a Acre desde donde se dirigen hacia Jaffa a través de la costa. Algunos kilómetros a las afueras de Acre la caballería turca de Saladino atacó la parte posterior de la formación cruzada pero el ataque fu repelido. El avance de la columna cruzada se vería entorpecido por el continuo acoso sarraceno. El hostigamiento duró varios días hasta que llegaron a Haifa. El campamento cruzado fue instalado junto al río recibiendo las provisiones de la flota que avanzaba por la costa. Al amanecer del 7 de septiembre de 1191 los cruzados levantaron su campamento y cruzaron el río Rachetaillee, encontrándose con un gran ejército sarraceno que bloqueaba su avance. El ejército sarraceno se dirigió hacia el flanco izquierdo cruzado y Ricardo procedió a la organización de su ejército en cinco divisiones. La caballería turca de Saladino, apoyado por lanceros árabes y arqueros nubios, continuó su ataque al flanco izquierdo pero Ricardo aguantó y contuvo el ataque, esperando el cansancio de las monturas sarracenas. A media tarde los caballeros hospitalarios y franceses no resistieron la presión y se lanzaron a la carga contra el ala derecha de la caballería de Saladino. Ante el éxito inicial Ricardo envió a los templarios, bretones y angevinos en una segunda carga hacia el flanco izquierdo sarraceno. Viendo los resultados del contraataque cruzado, Saladino envió a su guardia personal a la lucha. Los cruzados aguantaron una vez más el empuje y continuaron con su ataque lo que provocó la derrota de buena parte de las tropas sarracenas mientras que el resto se dispersó hacia las colinas cercanas a Arsuf. Las bajas de Saladino se cifraron en unos 7.000 soldados. Después de la victoria los cruzados se dirigieron hacia Jaffa sin oposición, alcanzando la ciudad en tres días. Desde allí se dirigieron a Jerusalén, llegando hasta 20 kilómetros de la Ciudad Santa. Debido a las fuertes defensas, a la cercanía del ejército de Saladino en la retaguardia y al mal tiempo reinante, el rey Ricardo decidió retirarse hacia Ascalón. La tercera Cruzada finalizaría con el pacto entre Saladino y Ricardo por el que se garantizaba a comerciantes y peregrinos el libre acceso a Jerusalén, manteniendo al ciudad en manos sarracenas. La franja de terreno entre Tiro y Jaffa quedaba en manos cruzadas al igual que la isla de Chipre. |
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