|
Poblado
Areas
Sumario
Compras |
No puede faltar El hórreo asturiano es un granero de madera levantado sobre unos pilares que lo aislan del suelo. Dentro se pueden guardar el grano, las frutas y hortalizas, la matanza y aperos agrícolas. Además bajo él y protegidos de la lluvia, se suelen encontrar también el carro, el arado o la leña recogida para el invierno. Los densos bosques asturianos siempre han proporcionado suficiente materia prima para construirlos, casi siempre de castaño o roble. Está compuesto por un cuerpo de forma cúbica cerrado por tablas verticales y con un techo a cuatro aguas que puede ser de teja, pizarra o paja de centeno, dependiendo de la zona, pero siempre rematado en un pico. Se alza sobre cuatro o seis pies (pegoyos) de piedra o madera con forma de pirámide truncada de cuatro caras. Entre estos y la base se colocan unas losas horizontales (las muelas) que impiden subir a los roedores. Se accede al hórreo por medio de una escalera de piedra (patín) separada a cierta altura del hórreo. La puerta de entrada está orientada al este o al sur con el fin de evitar las inclemencias del tiempo y en la pared opuesta existe otra con el fin de poder crear una corriente de aire que ventile el interior del hórreo cuando se precise. Una de las características más sorprendentes del hórreo es que se puede trasladar de un lugar a otro con relativa facilidad ya que se puede desmontar como un gigantesco juego de construcción para niños, pues las piezas de madera se ensamblan entre sí sin usar ningún tipo de punta o tornillo. Existe una variante del hórreo llamada panera. Esta es de mayor tamaño; su planta es rectangular en lugar de cuadrada y tiene seis o más pies; asimismo el tejado está rematado en dos picos, en lugar de uno sólo. Ambos modelos cuentan con ricas decoraciones, talladas o pintadas, que pueden agruparse en tres estilos, según las zonas de Asturias en que se encuentren: ESTILO VILLAVICOSA: es el más antíguo, pues adorna hórreos de los siglos XV y XVI con pinturas y tallas en las vigas y tablas de sus paredes. Las tallas consisten en motivos geométricos en uso desde épocas prerromanas; las pinturas se componen de casetones, líneas de triángulos y series de semicírculos secantes. A veces hay pintadas figuras humanas combatiendo, o enfrentadas a largas serpientes aladas, que son los "cuélebres" de la mitología asturiana, junto a caballos, aves y leones. ESTILO CARREÑO: a partir del siglo XVIII se construyen grandes paneras en la zona costera del centro de Asturias, cuyas fachadas están cubiertas por una abigarrada talla de florones, jarros y formas geométricas pintadas en vivos colores. El adorno pretende llenar todo el espacio disponible y muestra cierta influencia de las tallas barrocas. Ello quizá sea debido a que algunas de las paneras mejor decoradas pudieron ser construidas por los mismos tallistas que labraron pequeños retablos rurales. ESTILO ALLANDE: En el occidente de Asturias aparecen también por la misma época las paneras y sobre ellas una decoración reducida a grandes discos tallados en las paredes. Bajo estos muchas veces el carpintero graba su nombre y el año de construcción. Hay discos solares, rosetas y cruces junto a tetrasqueles y entrelazos que en su origen tuvieron un sentido simbólico, luego perdido. Las últimas paneras, de fines del siglo XIX y comienzos del actual se construyen con un corredor a su alrededor donde se colocan las típicas ristras de panoyas de maiz. En ellas la decoración es diferente a todo lo anterior, pues el adorno se centra en el corredor, con barandillas de columnas y balaustres torneados. Aunque se pueden encontrar otros tipos de hórreos en el resto de la Península y en Europa, estos son muy distintos al modelo asturiano. Asturias cuenta con un gran número de estas construcciones, ya que antiguamente cada casería contaba con al menos un hórreo para preservar la cosecha de la humedad y los roedores, pero las transformaciones agrarias de las últimas décadas han reducido en gran medida la utilidad de los viejos hórreos así como su número y muchos de ellos se encuentran en lamentable estado de ruína. La sidra tampoco puede faltal Existe una clara correlación entre la historia asturiana y la sidra. Sin embargo, la existencia de la sidra se remonta tiempo atrás. Ya en la época de los egipcios, existen muestras de las denominadas “bebidas embriagadoras”, aunque, tratándose de la fermentación de peras. Otras poblaciones como celtas, hebreos, griegos o romanos, también dieron muestras de su uso. En diversos estudios la palabra “sidra”data , como tal, del año 60 AC, cuando Estrabón utilizó el vocablo “zytho” para referirse a la bebida fermentada a partir de la manzana. Ya en Asturias, es en el Monasterio de San Vicente (año 781) donde se acuña dicho término por primera vez. Además, en el territorio de Colunga ya abundan extensas pomaradas según el Testamento de Fakilo (año 793), pergamino que se encuentra en el Archivo Catedralicio Ovetense. Avanzando en el tiempo, ya en los siglos VIII y IX aparecen numerosos documentos referentes a la sidra y las pomaradas. Según el diccionario ESPASA, la sidra se define como “bebida ligeramente alcohólica, de color ambarino, que se obtiene por la fermentación del zumo exprimido de las manzanas. Es tónica y refrescante, de sabor agridulce y aroma de manzana; la embotellada puede hacerse espumosa a la manera de champaña. Generalmente se emplean a la vez manzanas amargas, dulces y ácidas, en distintas proporciones”. El concepto de sidra engloba dos significados distintos. Por un lado, puede ser entendido como “mosto de manzana”, i.e., jugo obtenido de manzana, cuando no ha sido tratado ni fermentado. Por otro lado, “sidra”, es decir, fermentación alcohólica a partir de manzana fresca o mosto. En este caso presenta graduación alcohólica superior a 4 grados. Como bebida refrescante que es, la sidra tiene su mejor aceptación en verano-otoño, aunque los asturianos la degustan en cualquier época del año. La llamada sidra achampañada cuenta en la región con escasos seguidores, mientras que presenta gran aceptación en diversos países tales como Arabia Saudita o EE.UU. En la actualidad, hay en la región unos doscientos llagares (lugar donde se lleva a cabo la transformación de la manzana en sidra) de tipo industrial. La elaboración de dicha bebida y su consumo está más enraizada en el área central de la provincia, siendo menor a medida que se avanza tanto al este como al oeste. Los focos principales, tanto en producción como en consumo, son las cuencas mineras del Nalón y del Caudal, Nava, Gijón, Villaviciosa y Oviedo. El proceso de la sidra comienza con la recolección de la manzana en la pomarada y finaliza con el embotellado en el lagar. Para facilitar la elaboración de la sidra, deben utilizarse toneles de madera de castaño. Las grandes industrias, por otro lado, han reemplazado la madera por acero inoxidable o fibra de vidrio. La diferencia de calidad es fácilmente comparable. El tamaño de los toneles está directamente relacionado con el proceso de fermentación. Así, el mosto fermentará mejor y más lentamente cuanto más grades sean dichos toneles. Dicho proceso de fermentación podría definirse como un fenómeno físico-químico a través del cual el mosto de manzana se transforma en ácido carbónico y alcohol. Se divide, principalmente, en dos tipos de fermentación: tumultuosa y complementaria. Las corrientes de aire pueden dificultar o, incluso, impedir la correcta conservación de la sidra. Una pequeña corriente de aire puede ser causante de la ruptura de la capa viscosa que se forma en la “zapa” (agujero por el cual se vierte el mosto). La entrada de oxígeno podría desencadenar alteraciones tales como avinagramiento, enturbiado y picado. El embotellado se realiza en vidrio, siendo el tapón necesariamente de corcho. Una vez corchadas, las botellas deben colocarse horizontalmente y en lugar fresco, ventilado y con poca luz. Al tratarse de una bebida de baja acidez y bajo contenido alcohólico, se expone a posibles alteraciones y problemas en elaboración. Generalmente, la conservación de la sidra en botella no supera el año. Principalmente, esto depende de la fecha en la que se embotelló y de las condiciones en las que se produzca el almacenamiento. FLORA Y FAUNA Fauna de la Montaña La región asturiana es una de las zonas más montañosas del territorio español, alcanzando un nivel medio de altitud muy elevado. Así, valles y repliegues se suceden con una elevación media de 300m, excepto en la zona costera. Entre sus sierras más elevadas despuntan el Aramo (1872m), la Sierra de Cuera (1315m), el Pico Pienzu (1149m), el Pico Mirueyu (1133m) y la Cordillera del Sueve. Además, no se puede olvidar hacer mención de los Picos de Europa pertenecientes a la Cordillera Cantábrica. El Pico más alto de éstos y a su vez de Asturias es Torre Cerredo (2648m). Otros puntos importantes de nuestra cordillera son: la Sierra de Degaña (en la que se encuentra el Picón de 1872m, la Peña Collada, la Pela Ubiña (2417m), etc. Son muchas las distintas especies de animales que habitan los montes asturianos. Pueden citarse el rebeco, el venado, el asturcón, el emblemático oso pardo, el lobo y el zorro. Entre sus pájaros, auténticos reyes de estos parajes, destacan el águila real, el búho real, el buitre común, el alimoche, el halcón común, la perdiz pardilla y el urogallo. Fauna de los Bosques Lugar en el que conviven anfibios, reptiles, pájaros y mamíferos. Entre estos últimos, son de gran belleza el ciervo y el corzo. Los pájaros que habitan los bosques asturianos son muy numerosos y de gran diversidad. Así, los más destacados son: el urogallo, emperador de los bosques asturianos, el pito negro, el gavilán, el azor, el zaperu, pájaros carpinteros, picapinos, picatuelos, mosquiteros, carboneros, currucas, trepadores, el búho chico, el cárabo y el autillo. Fauna de los Valles La abundante vegetación da cobijo a plantas y animales que viven y se desarrollan en las condiciones de humedad y calor que estos valles les ofrecen. Representantes de la extensa diversidad que habita los valles son: la garduña, la comadreja, el tirón, la gineta, el zorro, el topo, el murciélago, el lirón, la musaraña, el erizo, el jabalí, el cernícalo y pequeños pájaros como el herrerillo o el vencejo. Fauna del litoral Se trata Asturias de una de las regiones españolas con mayor litoral, extendiéndose éste a 350Km de costas. Las costas, playas y rías asturianas constituyen el ambiente idóneo para el desarrollo de gran diversidad de moluscos, crustáceos, anélidos, vertebrados e invertebrados. Así, la plataforma continental y las rocas costeras se presentan como un enclave vital para el desarrollo de campos de algas y plancton. En conjunto, el número de especies marinas es de variedad y valor incalculable para las aguas marinas. Sin embargo, la creciente contaminación, por residuos petrolíferos en su mayoría, constituye una poderosa amenaza para sus especies marinas tanto en puertos como en alta mar. La fauna de invertebrados es numerosa en toda la costa, desde esponjas y estrellas de mar hasta langosta y bogavante. En cuanto a peces: muiles, lubinas, doradas y salmones. Entre sus mamíferos marinos destacan las focas que llegan irregularmente a las costas asturianas. Además, las aves marinas son abundantes en toda la costa, aunque sólo tres especies se reproducen en sus islotes y acantilados. Flora de Asturias La climatología del Principado caracterizada por su gran humedad. Facilita el crecimiento de la vegetación en numerosos matorrales, sebes, bosques autóctonos o repoblados. Así, los frutales se agrupan en soleadas pomaradas, los nogales, avellanos y castaños aparecen en conjuntos cerrados o en línea. Además, la gran variedad de matorrales como la zarzamora, los hendirnos o las espineras forman parte de la diversidad vegetal de la región. Por otro lado, en la línea costera despuntan tamariscos, arbustos y matorrales que pueden llegar incluso a los bordes playeros. Sin embargo, la actuación del hombre ha llevado a la modificación en gran medida de la vegetación reinante en las zonas bajas dando paso al desarrollo y avance del pino y eucalipto. El roble y el haya, característicos de zonas húmedas, crecen por encima de los 500m de altitud como pilares de ata semblanza. A mayor altitud, alcanzando y superando los 1300m, desaparecen las especies arbóreas dando paso a los pastos de alta montaña y matorrales. Otro punto fuerte de la región son las setas de las que hay numerosos tipos. Se convierte así la región en un ambiente micológico ideal para la estación primaveral en la que muchos de sus prados se llenas de estas pequeñas exquisiteces culinarias. Un poco de Historia Asturias no tuvo más nombre que este, pues antes de ser llamada así, no fue llamada de ningún modo. Asturias es un nombre de ascendencia protohistórica. Su origen se halla, supuestamente, en el río Astura, hoy Esla, que desciende de la cordillera asturleonesa. Por él, sus ribereños fueron llamados astures y este gentilicio lo extendieron a todos los habitantes del convento jurídico romano, que tuvo por capital Astúrica Augusta. El territorio del convento Astur, fue llamado a veces Asturia ( existiendo una Asturia Augustana y una Asturia transmontana), documentado en la Edad Media como Asturias, pero refiriéndose ya a la zona que hoy ocupa la actual provincia. Siendo su origen foramontano, Asturias no era un vocablo extraño a la lengua prerromana de la región que su nombre, pues existen aún alguno topónimos de la misma familia léxica como asta, un riachuelo de Valdediós, y astuera, otro arroyo de Colunga, lo que demuestra que dicha familia formaba parte del vocabulario protohistórico asturiano. En el Próximo Oriente, se produjo durante la edad de Bronce una gran demanda de metales, para cuya satisfacción se llevaron a cabo extensas e intensas exploraciones navieras en todas direcciones, siendo una de ellas, la Península Ibérica, rica en cobre, plata, plomo, etc. Las referencias escritas más antiguas se refieren pues a zonas del sur peninsular, más cerca del próximo oriente, como tartessos o gádir. El punto principal en el que se abastecían aquellos navegantes era una comarca o unas islas que en el Periplo denominaban Cassitérides, o islas de estaño, que se relacionan con las islas Británicas, por haber restos arqueológicos de explotaciones mineras de estaño en aquélla época, así como en el noroeste ibérico. Asimismo, esta navegación sirvió como vehículo para otros fenómenos culturales como la religión megalítica, cuyos principales focos se hallan precisamente en la expresada ruta. Asturias explotaba entonces minerales de estaño, cobre, hierro, plata, plomo, cinabrio y oro; y conoció el fenómeno megalítico, prueba que no era ajena al mundo relatado en el Periplo. Avieno describe a grandes rasgos las costas del occidente europeo de norte a sur, señalando en el extremo a la península de Bretaña, el cabo”Oestrímnis”u Oestrímnida, al que flanquea por el sur el golfo Oestrímnico, seguido después de un extenso golfo que alcanza las costas de la península ibérica, a la que denomina “Ofiusa”, que anteriormente estaba habitada por Oestrímnios, que fueron ahuyentados por una multitud de serpientes, de las que tomó nombre la tierra abandonada. Dado el carácter costero de la descripción, poco sabemos de la penetración poblacional hacia el interior. En la Ora Marítima, menciona también los pueblos que formaban Ofiusa, como los Cempsos, los Sefes, los Ligus y los Draganos. De estos, los Cempsos y los Sefes, ocuparían el occidente de la península y los otros dos la parte septentrional, de los cuales, los Draganos, a tenor de las descripciones de Avieno, serían los que mayoritariamente ocuparían el solar de la actual Asturias. La prole de los Draganos, ostentaba el gentilicio equivalente a dragones, en latín, y en griego dracones, dato que refuerza la tesis del origen celta de los invasores; nombre relacionado con la serpiente (tema recurrente en la simbología celta), y recordemos que tanto el cuélebre como el dragón se le representa como una serpiente alada. Asturias pasó por una fase preindoeuropea, evidenciada por el substrato lingüístico regional, de uso común y toponímico, procedente de una o varias lenguas o dialectos coincidentes en parte y en parte no, con la lengua vasca. Estos habitantes son los mismos de la edad de bronce de las minas del Aramo y de Onís, y algunas más. También son los pastores que construyeron los sepulcros megalíticos (Vidiago, Valdediós) y son los autores de las manifestaciones de arte rupestre, relacionados con la religión megalítica. En la Ora Marítima, se señalan ciertos movimientos de pueblos en la península, que tuvieron lugar antes de la redacción del Periplo. Otros testimonios escritos, la arqueología y la lingüística confirman estos datos, tales como la penetración por los pirineos de la gente que denominamos campos de Urnas, porque depositaban las cenizas de los muertos en recipientes de cerámica; o los llamados de los Túmulos, que enterraban esas urnas bajo túmulos; o las gentes de la Cerámica Excisa, por el tipo de cerámica de sus recipientes. Tenemos entonces como posibles habitantes de Asturias a tres pueblos: preindoeuropeos, indoeuropeos no celtas, y celtas. Estos últimos los descartaremos, porque si bien estaban presentes cuando se escribió el Periplo, fueron ellos los que sustituyeron a los Oestrímnios. Así pues, estos Oestrímnios, habitantes de Asturias, corresponden a los sucesores de los antiguos preindoeuropeos y los indoeuropeos no célticos; formando grupos más o menos fusionados. Estos celtas invasores son los habitantes de Ofiusa de los que hablaba Avieno. Estrabón, en su Geographicá , distingue a los Astúres de los Celtas diciendo que usaban un Ságun parecido al de estos. Recordemos también costumbres mencionadas que no son celtas propiamente, como el matriarcado, las construcciones circulares (paralelas a otras aparecidas en el área mediterránea), o la ausencia de topónimos en –briga, presentes en cambio en el solar de los actuales vascos. También Pomponio Mela en su De Chorographia: ...en ella se hallan, primero, los artabri, que pertenecen todavía a la nación Céltica, y luego, al punto, los Astúres... Y Ptolomeo menciona como segunda ciudad más importante de los Astures Laberris, nombre de sustrato precelta. Estos pobladores prerromanos de Asturias no se hallaba en estado de salvajismo, se dedicaban al pastoreo, la agricultura, habitaban en poblados fortificados y conocían la metalurgia del bronce y del hierro, confeccionaban joyas muy elaboradas, fabricaban recipientes de cerámica, aperos de labranza, labraban la madera y realizaban muchas otras tareas artesanas. Tenían una organización gentilicia, se regían por leyes y normas consuetudinarias y tenia su religión. Cantaban y tocaban instrumentos musicales y tenían fiestas y competiciones atléticas. Tenían pues, a la llegada de los romanos un nivel cultural similar a los galos, germanos y demás pueblos indoeuropeos del septentrión de la época, a todos los cuales llamaban los romanos “bárbaros”. Según Estrabón, había referencias a que dormían en el suelo, comían en bancos adosados a la pared ( en orden según dignidad), bebían en cuencos de madera, comían sobre todo carne de cabra, y en su ausencia, hacían harina de bellotas para fabricar pan. También tenían cerveza, y comerciaban algo de vino para ocasiones especiales (cuando bebían solían danzar los hombres al son de flautas y trompetas). Las mujeres también bailan mezcladas con los hombres, unidos por las manos. No tenían aceite, por lo que usaban grasa para cocinar. Los hombres usaban capa negra, y las mujeres gustaban de vestidos policromos. Ellos llevaban el pelo largo como las mujeres, y en la batalla lo ataban con un frontal ( elemento similar al que usaban los germanos o los indios del norte) hecho de cuero, probablemente adornado con diversos motivos y objetos. También solían llevar consigo una pócima venenosa para quitarse la vida en casos extremos. Ya citaba Plínio (Cayo Plínio Segundo, 23 a 79 d. de C.) la cría de caballos Asturcones por parte de los Astures, en incluso antes de las invasiones, en el año 80 a. de C., se encuentran alusiones a ellos en Roma por parte de Plínio, Marcial, Silo Itálico, etc. Las tribus prerromanas más importantes a juzgar de Plinio, se encontraban localizadas en el centro de la región, y son los Páesicos y los Luggones. Los Páesicos, los sitúa al occidente de una península de la región de los Astures, identificada con el Cabo Torres (Gijón). Ptolomeo los sitúa entre los Galaicos Lucenses y los Cántabros, atribuyéndoles por la costa, la desembocadura del Nalón y la ciudad de Flavium Avia (Pravia). Diplomas medievales localizan también un "territorio Pésico" en la zona de Cangas del Narcea, coincidiendo este territorio en gran parte, con el área del bable occidental. El pueblo de los Luggones o Lungones, figura en las "Tablas de Ptolomeo", con su capital en Paleontium (Beloncio, en Infiesto). En este concejo de Piloña se encontró una lápida romana nombrándolos junto a los astures: Asturum et Luggonum. Ocupaban un lugar entre el Sella y el centro de la región, zona del bable central. Se constata su presencia también en la zona de la provincia de León. Y como se comenta más arriba, existían otras tribus en la región tales como esos astures en sentido estricto, o unos astures genéricos, pues Estrabón, Mela y Plínio hablan de "Astures" al referirse al sector costero entre el Sella y el Nalón, y no de los Luggones. Dentro de estas tribus, existían los clanes, categoría inferior a la tribu, que por su número sería demasiado pesado relatar aquí; citaremos a modo de ejemplo a los Penios y Pembelos (Parres), Arcadeunos (Corao, Onis), Arnumínos (Beleño), Abílicos (Morcín). etc. De aquélla época se pueden visitar, por ejemplo, los castros de Coaña, San Chuis, o La Campa Torres, en Gijón. Mitologia Asturiana EL COCO La palabra “coco” deriva del término latino “cocus”, que significa cocinero. De ahí que el Coco sea una figura mitológica que habita en la cocina. En la mitología asturiana existen muchas variantes del Coco. Una de las más populares es el Papón, un hombre de gran tamaño y enorme barriga que se lleva consigo a los niños traviesos. Otro conocido asusta-niños es el hombre del saco, otro hombre grande que lleva un saco al hombro en las noches frías. Los personajes femeninos que tradicionalmente asustan a los niños traviesos son la Zampatarranca y la Paparresola. Son ambas grandes y feas, y merodean por las casas para llevarse a los niños que no quieren irse a dormir. EL ESPUMERU El Espumeru vive en la costa, de la que nunca se aleja. Puede habitar tanto en las grietas de los acantilados como en las grietas marinas. Ningún ser humano ha conseguido ver su aspecto físico, ya que es demasiado pequeño para ser visto desde las embarcaciones asturianas, y además, frecuenta lugares a los que no se accede desde tierra. Al Espumeru se le representa haciendo sonar una caracola de mar, y en la tradición asturiana también se dice que este personaje mitológico es la espuma que forma la marea cuando ésta se aleja de la playa. EL HOME MARÍN El Home Marín es un anfibio que se protege el cuerpo con moluscos y algas. Es muy conocido en zonas como Tapia de Casariego, donde se asusta a los niños traviesos amenazándoles con entregarles al Home Marín. Este sátiro ocupa su tiempo rompiendo las redes de los pescadores asturianos. EL HUERCO En la mitología asturiana se cuenta que cuando alguien va a morir, un doble con la imagen de esta persona se pasea por los rincones por los que pasó su vida. Esta circunstancia es, para la tradición asturiana, un aviso para que el sujeto arregle sus asuntos en el mundo de los vivos antes de entrar a formar parte del mundo de los muertos. EL NUBEIRO El Nubeiro puede tener la forma tanto de hombre pequeño y feo como de gigante negro y fuerte. Su vestimenta también puede variar, ya que a veces se le ve vestido con pieles y sombrero, y en otras ocasiones, sin embargo, lleva ropas oscuras. La actividad del Nubeiro consiste en recoger reptiles de los campos de los campesinos buenos para llevarlos a los campos de los campesinos malos. Su medio de transporte es la niebla, y entre nubes suele representársele. Sin embargo, este personaje recoge algunas variantes. Por ejemplo, para los vaqueiros asturianos, los Nubeiros son seres chamuscados que se cuelan con las brujas por sus chimeneas. El Nubeiro también tiene un homólogo, el escolar, que se considera un estudiante que se dedica a la brujería. EL VENTOLIN El Ventolín es un personaje mitológico que cumple varias funciones. La más importante es la de llevar el alma de los difuntos. También se dice que llevaba los suspiros emitidos por los humanos a las personas que provocaban dichos suspiros. También se dedica a esparcir el rocío por la mañana y a dormir a los bebés en sus cunas. LA HUESTIA La Huestia, también conocida como La Buena Gente, consiste en un grupo de fantasmas vestidos con sudarios que iluminan su recorrido con hachas de cera. Se dice que los integrantes de La Huestia son los espíritus de las personas que el muerto conoció en vida y que murieron antes que él/ella. En este caso, se piensa que La Huestia tenía como propósito servir de consuelo a los muertos más que sembrar el pánico entre los vivos. Su ritual consiste en visitar al moribundo durante la noche portando un ataúd. Una vez en la morada del moribundo, le dan tres vueltas. A la tercera vuelta, el enfermo fallece, y una réplica de su cuerpo ocupa el féretro que La Huestia se lleva. Al alejarse de la casa del fallecido, se pierden en la oscuridad al apagar las antorchas. Hay otra versión que asegura que La Huestia sólo es un ejército de destrucción, y su propósito no es, en este caso, aliviar a los enfermos con la muerte, sino causar dolor entre los aldeanos. LA LLAVANDERA La Llavandera es un personaje bueno y malvado a la vez. Se dice que los turistas desorientados se encuentran con ella atraídos por el sonido de sus palas, que ella golpea contra las piedras. La Llavandera suele ahogar a muchos de estos caminantes en el río, ya que no le gusta ser observada. Sin embargo, se dice que esta mujer mitológica colabora en la extinción de los incendios del bosque, y ayuda a los ancianos que se encuentran en apuros. No suele auxiliar a los jóvenes, ya que les culpa de la destrucción y el olvido de las tradiciones. LA SERENA La Serena es una joven muy guapa y con un apetito que no consigue saciar jamás. Siempre está comiendo pescados y marisco. Su madre, un día, preocupada por su apetito compulsivo, le dijo: “ ¡Quiera Dios que te conviertas en pez!” Ese mismo día, Serena se baña en el mar, y se va cubriendo de escamas poco a poco. Se convierte al poco en una espectacular sirena, sin otra ocupación que nadar y cantar a través del océano. Los marineros tienen un gran aprecio por Serena, ya que ésta les alegra la gruta con su belleza, simpatía, y sobre todo, con sus canciones. EL HOMBRE LOBO Se dice que será hombre lobo el séptimo hijo varón consecutivo de una familia, siempre y cuando no sea apadrinado por uno de sus hermanos. También pueden convertirse en hombres lobo los hijos de un clérigo y los hijos ilegítimos de cualquier ciudadano. A veces los seres humanos se transforman en hombres lobo como consecuencia de las maldiciones de la brujas, y a veces a causa de una maldición paterna. Como signos físicos, se piensa que se detecta a los hombres lobo por sus cejas pobladas y por tener el dedo anular tan largo como el medio. Se cuenta en la tradición asturiana que si un ser humano hiere a un hombre lobo, éste recuperará su forma humana. Se dice que es conveniente quemar los cadáveres de los hombres lobo cuando estos fallecen, ya que en caso de inhumarlos, podrían resucitar. LA XANA Es, quizás, el personaje más conocido y también el más arraigado en la tradición popular. El nombre de “xana” procede del término latino Diana, pero eso no significa que la figura mitológica de la “xana” sea de ascendente latina, pues es necesario distinguir el nombre respecto de la cosa. El que el nombre tenga origen latino es absoluto exige que también lo sea el mito. El término “xana” se da predominantemente en el centro y oriente de Asturias. La forma de la “xana” es humana, muy guapa y con cabellos rubios y dorada cabellera. Vive en fuentes, mirándose en estas como si fueran un espejo y también vive en cuevas. EL TRASGU Se trata de un duende que se introduce en las casas y en ellas deja constancia de su actividad. A veces esta actividad consiste en arreglarlo todo y dejar las tareas hecha y las cosas en su sitio. A veces, sin embargo, su malhumor le lleva a trastocarlo todo, rompiendo cacharros y creando confusión. Como actúa de noche, suele alterar el sueño de quienes duermes. Su lugar de acción son también las cuadras de ganado, al que molesta en muchas ocasiones, alarmando a los dueños. El “Trasgu” es diminuto y de aspecto simpático. Se viste de rojo, y resulta es especialmente llamativo su gorro encarnado. Tiene rabo y cuernos y en ocasiones está cojo. En su mano izquierda tiene “el trasgu un furacu” (agujero) EL DIAÑU BURLÓN Es un demonio más bromista que maligno, este “diañu” se dedica a engañar a los campesinos. Estos hacen una determinada acción con la mejor intención y resulta que finalmente se dan cuenta de que todo era una broma del “Diañu burllón”, que al escuchar la frase tan difundida en Asturias ¡Arreiniego ´l diablu”. Hay que tener en cuenta que en algunas versiones en que aparece el “Diañu burllón” la figura de éste para confundirse con la del “Trasgu”, fenómeno éste que no es extraño en las narraciones de transmisión oral. El CUÉLEBRE La función principal es la de vigilar tesoros y encantamientos. A veces es el encargado de vigilar a una “xana” encantada”. Y también el “Cuélebre” protege tesoros. Además de guardián, el “Cuélebre” resulta ser molesto para los hombres que viven cerca de su morada, que puede ser una cueva, el bosque o las fuentes cavernosas. El “Cuelebre”, que emite silbidos terribles, es visto como un enemigo, un ser siniestro e incansable. Es difícil darle muerte, pues sus escamas con muy duras y sólo es vulnerable en la garganta. LA GUAXA La Guasa se presenta en forma de mujer arrugada y fea, que por la noche se introduce en las casas y se dedica a chupar la sangre a los niños. Entre sus victimas preferidas estás los pequeños saludables y rollizos, a los que termina arrebatando la salud. La figura de la “Guaxa” no hace recordar a personajes tan populares y temidos por los niños como el “Papón o l´home del untu” a quienes se atribuye también la inclinación a consumir a los niños. Tiene también un indudable carácter siniestro el personaje llamado “Xuan Canas”, que vive al lado de los ríos y los pozos. EL BUSGOSU El “Busgosu o Bugosu” representa, una divinidad del bosque, en cuyo ámbito se mueve y lleva a cabo sus acciones. Los rasgos que le adjudican lo convierten en una especie de faumo, teñido con unos matices burlones y de sátiro que los asemejan al “Diañu Burllón”. Artesania Asturiana AZABACHE Asturias es la cuna del azabache, en donde ya se comercializaba este material en el siglo XIII. Actualmente, la parroquia de Oles, en Villaviciosa, acoge la única mina de azabache en explotación que existe actualmente en España. En la tradición asturiana se le atribuye a esta piedra un carácter protector y terapéutico. Se utiliza para crear colgantes, pendientes, y sobre todo, ciguas (manos negras), que funcionan como amuletos. El azabache también se combina con otras piedras como el ámbar y la malaquita y con metales como la plata. Esta piedra semipreciosa exige una gran paciencia y maestría para su talla, ya que el pulido del azabache es muy un proceso complicado. Para trabajar el azabache el primer paso a seguir es devastar la piedra, hasta conseguir una forma próxima a la deseada. La cuenta tallada se va puliendo hasta eliminar por completo las imperfecciones de las caras, suavizándose por último para obtener el producto final. Para pulir el azabache se utilizan tanto técnicas modernas como tradicionales. CERÁMICA Faro, en Limanes (Oviedo) y Llamas de Mouro (Cangas del Narcea), son los principales centros alfareros de Asturias, una región de importante tradición ceramista. Por ejemplo, en el siglo XVIII ya se fabricaban vasijas y jarrones en Faro, y sobre todo, ya se fabricaba por aquel entonces cerámica negra, tan característica de la tradición asturiana. Por otra parte, a día de hoy la creación de cerámica va tomando nuevos rumbos, y se empiezan a alternar técnicas nuevas con las tradicionales para crear objetos como trofeos, lámparas, jarrones, etc., que pueden servir de objetos tanto funcionales como ornamentales. Dentro de este tipo de artesanía, cabe destacar el uso de la cerámica de alta y baja temperatura, barro rojo, arcilla refractaria, y sobre todo, cerámica negra. CUEROS La producción de cueros en Asturias data del siglo XVIII, siglo en el que se abren varias fábricas en la región. Desde entonces, las técnicas utilizadas en la producción de cuero han variado sustancialmente, ya que a día de hoy se utilizan técnicas como el modelado, gofrado, trenzado e incisado, para lo que se suelen utilizar cueros fuertes. Con estas técnicas se fabrican, entre otros objetos, libros, muebles, y productos funcionales como complementos textiles de gran calidad. VIDRIO Y CRISTAL La fabricación en Asturias de estos dos materiales se remonta a mitades del siglo XIX, con la creación de empresas importantes en el sector, como la gijonesa Bohemia Española, que se dedicó a la obtención, tallado y grabado del vidrio. Para crear objetos decorativos, el vidrio y el cristal suelen unirse a materiales como el estaño o el latón. MADERA La madera es de una gran importancia dentro de la artesanía y la cultura asturianas, debido a la gran abundancia de bosques y el uso que se ha dado a la madera en la tradición de esta región. Por ejemplo, con madera se han construido los hórreos, se han fabricado objetos como descas (fuentes alargadas), fiambreras, y sobre todo, las madreñas, calzado típico en la región. Además, muchos instrumentos musicales han sido diseñados a partir del uso de la madera, como la gaita, las castañuelas, o el pandeiro. A día de hoy, dentro de la artesanía maderera asturiana, se fabrican sobre todo muebles, utilizándose maderas abundantes en los bosques asturianos como el roble o el castaño. |
|||||||||||

