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(23-05-06) MISTERIOS Y CURIOSIDADES DEL CASTRO DE ARRABALDE HOY INICIAMOS ESTA NUEVA SECCIÓN A LA QUE HEMOS TITULADO "EL CASTRO", Y YA EN EL INICIO DEL ÁREA: "MISTERIOS Y CURIOSIDADES DEL CASTRO DE ARRABALDE". EN ELLA IREMOS INSERTANDO ARTÍCULOS Y FOTOS SOBRE TODOS AQUELLOS LUGARES DEL CASTRO QUE CREEMOS ENCIERRAN ALGUN MISTERIO O ALGUNA CURIOSIDAD QUE NOS LLAME LA ATENCIÓN. DESDE AHORA OS PODEMOS DECIR QUE EL RECINTO CASTREÑO ESTÁ LLENO DE LUGARES EXTRAÑOS Y MISTERIOSOS, DE PIEDRAS CON MARCAS,CONCAVIDADES Y SEÑALES CURIOSAS, Y DE MIL INTERROGANTES A LOS QUE APENAS NADIE PUEDE DAR AÚN RESPUESTA. RESPUESTAS NO SERÁN MUCHAS LAS QUE DESDE AQUÍ PODREMOS DAR, PERO SI OS HABLAREMOS DE TODO AQUELLO QUE NOS PAREZCA INTERESANTE, OS PLANTEAREMOS INTERROGANTES POR SI ALGUIEN CONOCE LAS SOLUCIONES Y OS LO ILUSTRAREMOS CON FOTOS HASTA DEL MÁS MÍNIMO DETALLE. ESPERAMOS QUE OS GUSTE. En la foto: FAZ DEL GUERRERO. (Esta podía ser la primera interrogante: Es una formación rocosa de origen natural o fue hecha por los habitantes del castro que supieron manipular el perfil de la roca jugando con las luces y las sombras?. ¿Representaba a un dios astur, a un druida, a uno de sus héroes guerreros o no tenía significado alguno?. (14-07-08) PETROGLIFOS Y PIEDRAS CON CAZOLETAS EN ARRABALDE ¿HAY PETROGLIFOS Y PIEDRAS CON CAZOLETAS EN ARRABALDE? ¿Qué son los petroglifos?, para los que ignoran el significado de esta palabra les diré que son “representaciones gráficas grabadas en piedra”, o tal como lo define la RAE “grabado sobre roca obtenido por descascarillado o percusión, propio de pueblos prehistóricos.” Pueden considerarse como el más cercano antecedente de los símbolos previos a la escritura, su uso en la comunicación data del 10.000 a.C. y llega a los tiempos modernos, dependiendo de la cultura y el lugar. La palabra proviene de los términos griegos petros (piedra) y glyphein (tallar) y fue en su origen acuñada en francés como pétroglyphe". Los hay de muchas formas y maneras, y sus motivos pueden ser de los más variado: desde cazoletas (coviñas en Galicia) de diferentes tamaños y profundidades, hasta espirales, círculos, laberintos, figuras humanas, de animales o simplemente rayas; se encuentran distribuidos por todos los continentes y aunque pueden ser de cualquier época, los que realmente cobran un interés especial y son objeto de estudios especiales, son aquellos cuyos orígenes se pierden en la prehistoria. En España quizá los más significativos y enigmáticos están en Galicia, destacando los del Castro de Santa Tecla, Campo Lameiro, Mogor, Agua da Laxe, Fentans, Porto do Son…, por citar algunos. En Zamora han sido datados algunos por la Zona de Sanabria, y recientemente en la estribación norte del Teleno ha sido hallado un yacimiento de petroglifos muy interesante que podéis ver en el siguiente blog: http//tierradeamacos.blogspot.com Pero, ¿tenemos petroglifos y piedras de cazoletas en Arrabalde?, por supuesto que sí, pues sería extraño que en un castro tan grande –y aún tan inexplorado- como el de Las Labradas, y en las más de 30 Ha de su entorno arqueológico, no hubiera alguno. Sin embargo de los primeros que os voy a hablar no están en el castro, si no en el teso de San Roque (1), lugar inmediato a la carretera que une Arrabalde con Alcubilla de Nogales. Sobre la superficie de este teso, sobre todo en su zona Este, hay abundantes tégulas, alguna cerámica, escorias y los restos llenos de piedras zarzas y maleza de lo que a todas luces parecen las paredes de un viejo aljibe para almacenar agua, todo lo cual evidencia una más que posible ocupación romana. Hace ya muchos años tuve la suerte de encontrar sobre un montón de piedras, próximo a dicho lugar, tres trozos de cerámica que encajan perfectamente entre sí, restos sin duda de un recipiente hecho de barro gris refractario, posiblemente utilizado para poner al fuego. Por su tosca confección me inclino a creer que sea muy anterior a la ocupación romana. Podéis verlo en las fotos adjuntas. Y ya en la zona Norte del Teso de San Roque, en la propia ladera y aflorando sobre el terreno, se pueden ver unas rocas sobre cuyas superficies hay trazadas una serie de líneas y cortes que evidencian la acción del hombre. Lo mismo puedo decir de las abundantes e inexplicables cazoletas o agujeros (coviñas) que hay en muchas de las caras de las mismas, así como una sorprendente talla –por darle algún nombre- de difícil explicación. Fotos de todo ello, debidamente comentadas, las expongo a continuación. Y ahora, para no mezclarlo con todo lo anterior, os voy a hablar de otros petrogliflos muy interesantes, esta vez dentro del término de Villaferrueña, pero próximos a Arrabalde. Sin embargo no voy a desvelar su ubicación exacta con el fin de protegerlos de algún posible vandalismo, aunque a lo mejor muchos ya sabéis donde se encuentran. Lo que sí os adelanto es que resulta bastante difícil dar con ellos si antes no se tiene una referencia clara de su ubicación. Se trata de una roca de superficie más o menos lisa, de forma irregular y de un m2 aproximadamente, tal como apreciaréis en las fotos, situada al final casi de la ladera de una colina, orientada al Sur, donde se ven claramente unos signos grabados sobre su superficie. ¿De cuándo pueden datar?, eso tendrían que decirlo expertos arqueólogos; nosotros, echándole imaginación, podemos aventurar que tales signos podrían tener relación con el castro de Villaferrueña. Quizá una marca o señal del límite o inicio de sus territorios, nombre del pueblo que habitaba el castro, signos o motivos de índole religioso…; en fin, que cada uno saque sus propias conclusiones. El día que las descubrimos despejamos la roca de las hierbas y maleza que la cubrían, y con una tiza remarcamos todas las líneas que nos parecieron hechas por la mano del hombre para que en las fotografías quedaran más definidas, todo ello sin dañar lo más mínimo los signos, la piedra o su entorno. Sí pudimos comprobar que la piedra ya estaba rota y que en uno de los trozos caídos a su lado se ven dos marcas, una que se asemeja a una N, aunque también parece una curva serpentiforme, y la otra a un círculo o una O. Al observar la roca de frente, vemos que sus partes superior y derecha se entierran en la ladera, por lo que no es posible saber si su superficie enterrada esconde aún más petroglifos. Lo mismo sucede con la parte rota de su izquierda, que también queda oculta por la tierra. Tan solo uno de los dos trozos sueltos de piedra, presenta los signos ya descritos anteriormente. A continuación os ponemos las fotografías con un pequeño comentario cada una, comenzando por las de Arrabalde. Con esta exposición lo único que pretendemos es dar a conocer esta particularidad del Castro de Las Labradas y del entorno de Arrabalde y Villaferrueña, que encierran tesoros culturales desconocidos que muy posiblemente aún nadie se ha ocupado de estudiar. Sería estupendo que este artículo suscitara el interés de alguien con autoridad sobre estos temas, que hiciera un estudio de todo ello y lo datara y catalogara debidamente, antes de que personas desaprensivas dañen o destruyan este legado de nuestros antepasados. Y ya para finalizar, aunque no tiene nada que ver con Arrabalde ni Villaferrueña, en último lugar os ponemos tres fotografías de una curiosa PIEDRA CON CAZOLETAS hallada casualmente en uno de los montes de Andiñuela (León), la cual formaba parte de una pared que a su vez cerraba una finca. Junto a ella había otras piedras muy similares también con cazoletas e incluso trozos de molinos, todo lo cual evidencia la proximidad de un castro del que aprovecharon las piedras para cerrar la referida finca, y que muy posiblemente no esté ni estudiado, dado lo alejado que se encuentra de la población y lo difícil que resulta el acceso al lugar. Andiñuela es un pequeño y bello pueblo perdido en la comarca de la Maragatería, cargado de historia y relacionado con curiosas leyendas como la de Las Siete Andiñuelas, del siglo XIII, y la ermita del Monte Santiago, donde al parecer estuvieron monjes Templarios; y ya más recientemente con la Guerra de la Independencia, ya que en este pueblo estuvo asentado un destacamento de Artillería del Ejército de Galicia en 1812. Ver http://www.santacolombadesomoza.com/Andinuela.htm Habrá quien piense que muchas de estas marcas, rayas, signos, cazoletas, agujeros o “coviñas” como las llaman en Galicia, son consecuencia de los caprichos de la naturaleza. No nos vamos a detener en esas consideraciones, nosotros las hemos visto y fotografiado “in situ” en un exhaustivo trabajo de campo, y nos parece que en la inmensa mayoría ha intervenido la mano del hombre. De todas formas allí están para quien quiera estudiarlas, y luego que cada uno saque sus propias conclusiones. Pido disculpas por las imprecisiones cometidas a lo largo del artículo, pues en absoluto soy experto en petroglifos y cazoletas, únicamente aspiro a haberos entretenido un rato y haber despertado vuestro interés por estos temas, así como el de haberos informado de su existencia en Arrabalde y su entorno. O.V.C. (1) El propio nombre del lugar, conocido como “Teso de San Roque”, nos inclina a suponer que en otro tiempo pudo existir sobre el mismo una ermita dedicada a la advocación de dicho santo, de donde tomó el nombre; sin embargo al día de hoy no se conoce la más mínima evidencia ni indicio de la ubicación de dicha ermita, ni los vecinos más viejos de Arrabalde recuerdan su existencia. No obstante podría ser tema de investigación en el Archivo Diocesano de Astorga. Ver también: http://www.ebierzo.com/post/1367 A continuación podéis contemplar un extenso reportaje de fotos sobre todo lo explicado anteriormente, significando que todas las fotos comprendidas entre la 1 y la 32 inclusive, pertenecen a las rocas que se hallan en el Teso de San Roque. Foto 1.- Son abundantes y de diferentes tamaños las afloraciones rocosas situadas en la zona Norte del Teso de San Roque. En esta foto podemos ver una vista general de una de las rocas, si bien quizá ésta sea la menos interesante de todas ellas, al menos por este lado, dado que en el tercio inferior de la misma tan solo se aprecia una concavidad o cazoleta de escasa profundidad e interés. (14-07-08) FOTO 2 Foto 2.- Esta es la oquedad o cazoleta a que hacíamos referencia en la foto anterior. Como podéis ver la totalidad de la roca está llena de líquenes, lo que contribuye a ocultar o disimular el agujero. En fotos posteriores podremos ver otras cazoletas más definidas y con mucha más precisión. (14-07-08) Foto 3.- Esta es la piedra “tallada” a la que hacíamos referencia en el artículo. Como veis no es propiamente una talla, si no más bien parece que fueron trabajando y erosionando la roca hasta conseguir que destacaran sobre su superficie esos dos “abultamientos”. Tampoco se nos ocurre qué pueden representar, qué propósito guió a los que lo hicieron y de cuando data; parece una obra inacabada. Sea como sea, ahí está para quien quiera estudiarla. (14-07-08) Foto 4 Foto 4.- Esta es la misma piedra vista desde otro ángulo. (14-07-08) Foto 4 Bis Y en esta podéis ver un plano general de dicha roca y su entorno. (14-07-08) Foto 5 Vista general del afloramiento rocoso, y en primer plano sobre la superficie de la roca que se ve en primer lugar, podemos observar una cazoleta alargada de escaso tamaño y poca profundidad, que de lejos parece recordar la forma de un pez. (14-07-08) Foto 6 La misma foto tomada un poco más cerca. (14-07-08) Foto 7 Foto detallada de la cazoleta. (16-07-08) Foto 8 Cortes paralelos en la roca de donde fue extraído el trozo que falta entre ambos lados. (16-07-08) Foto 9 Otro corte similar al anterior, pero de irregular resultado. (16-07-08) Foto 10 Muy posiblemente este lugar sirvió como cantera para la obtención de pequeños bloques de piedra, toda vez que en las rocas se aprecian los cortes y huellas dejadas en su extracción. (16-07-08) Foto 11 Otro agujero o cazoleta en la roca. (16-07-08) Foto 12 El mismo agujero anterior, tomado desde más cerca; en su interior se pueden observar líquenes y restos vegetales. (16-07-08) Foto 13 En esta foto se observan los cortes efectuados en la roca en sección vertical, para la obtención de material. (16-07-08) Foto 14 Otro extraño agujero o “coviña”, curiosamente este es de sección cuadrada. (16-07-08) Foto 15 Hendiduras o rayas efectuadas en paralelo sobre la superficie de la roca, con otra que las cruza a todas ellas en oblicuo. (16-07-08) Foto 16 La misma foto anterior tomada desde otro ángulo. (16-07-08) Foto 16 bis Misma roca anterior en cuya cara frontal se aprecian dos pequeñas hendiduras (parte inferior derecha de la foto). En la parte más alta de la roca, zona superior de la fotografía, hay una profunda cazoleta que veremos mejor en una foto posterior. (16-07-08) Foto 17 Detalle de las dos hendiduras a las que hacíamos referencia en la foto 16 bis. (16-07-08) Foto 18 Foto 18.- Tres pequeños agujeros o punzonamientos en otra parte de la roca, el de la parte superior se aprecia mucho mejor. (16-07-08) -Foto 19 Foto 19.- Otros dos punzonamientos claramente definidos debajo de una hendidura de forma triangular. En la parte superior parece que hay otros dos escasamente definidos. (16-07-08) Foto 20 Foto 20.- Otra cazoleta muy bien definida. (16-07-08) Foto 21 Foto 21.- Un nuevo agujero o cazoleta, esta más grande, profunda y bien definida. (16-07-08) -Foto 22 Foto 22.- Foto de la misma cazoleta anterior tomada desde más lejos, en la que se aprecia la roca sobre la que se sustenta. (16-07-08) Foto 23 Foto 23.- Otra de las rocas en la que podemos ver tres nuevos agujeros de diferente forma y sección irregular. (16-07-08) Foto 24 Foto 24.- Cuatro nuevos agujeros de distintos tamaños y formas en otra de las rocas. (16-07-08) Foto 25 Foto 25.- Otra de las rocas presenta una raya, hendidura o canaleta longitudinal, claramente de origen artificial, que se ensancha en su parte inferior. (16-07-08) Foto 26 La misma roca y hendidura anterior vista desde su extremo; sobre el terreno se aprecia mejor que su origen no puede ser natural, y que para su confección tuvo que intervenir la mano del hombre, si bien la abundancia de líquenes impide un examen más exhaustivo de la misma. (16-07-08) Foto 27 Otra de las cazoletas, esta de forma alargada, en una de las aristas de una de las rocas. (16-07-08) Foto 28 Cazoleta en otra de las rocas, ésta presenta un ángulo de concavidad menos acusado. (16-07-07) Foto 29 En plena arista de la roca podemos ver esta otra cazoleta con restos vegetales en su interior y abundantes líquenes. (16-07-08) Foto 30 En la foto 16 bis hacíamos mención a una cazoleta más profunda situada en la parte más alta de la roca. En esta foto la podemos ver más definida, y si os fijáis veréis a su izquierda dos líneas curvas paralelas que descienden hacia el lado derecho. (16-07-08) Foto 31 Otra de las rocas en cuya parte inferior se aprecian los cortes efectuados en la misma al haber sido usada como cantera, y en su parte superior una cazoleta alargada perfectamente definida. (16-07-08) Foto 32 Foto de la misma cazoleta en la que se aprecia ésta con más detalle. (16-07-08) Foto 33 Ya en el castro de Las Labradas, concretamente en su zona sur, hay una roca que presenta este curioso agujero; contiene tierra y restos vegetales, y no mide más de 40 cm de profundidad. Su aspecto, forma y configuración apuntan a que su formación no es de origen natural. (16-07-08) Foto 34 Y debajo del agujero de la foto anterior podemos ver este otro de similares características, ya próximo al suelo. En ambos, sobre todo en el de abajo, parece que los autores de su formación buscaban una veta férrica, pues al estudiar el conjunto de la roca se ven en la misma claros rastros de óxido, y en ambos agujeros hay indicios de hierro mezclado con cuarzo. (16-07-08) Foto 35 Según se sube al castro por el camino de Carpurias, ya próximo a él y alejada del camino unos cuarenta m. aproximadamente, a mano derecha hay una roca de regular tamaño y aislada de todas las demás, que contiene una de las más características y bien definidas cazoletas, la cual podéis ver en esta foto señalada con un palo. Una vez más se nos plantea el interrogante: ¿para que servían estos agujeros o concavidades?. (16-07-08) Foto 36 En esta otra foto podéis ver la misma cazoleta más detalladamente. (16-07-08) Foto 37 Y ya para terminar con el castro, os mostramos esta marca o petroglifo ubicado en la formación rocosa situada en la parte más alta del recinto castreño. Como podéis ver se trata de una cruz claramente definida sobre la roca de cuarcita. En las inmediaciones de Peña Cedera también hemos localizado otros dos agujeros o “coviñas” de más de 35 cm de profundidad, pero de estas no insertamos fotos. (16-07-08) Foto 38 Con esta foto iniciamos la serie de siete con las que os vamos a mostrar los petroglifos de la piedra de Villaferrueña. Como podéis ver en esta primera se trata de una roca que se halla en la zona inferior de una ladera, sobre la parte que aflora a la superficie han sido grabados una serie de signos algunos de lo cuales nos recuerdan los de nuestro alfabeto. (16-07-08) Foto 39 Todos los signos y los dos puntos de la derecha los resaltamos con tiza para que destacaran sobre la superficie de la piedra y salieran definidos en las fotografías. Nada se alteró de la roca ni de su entorno, todo quedó tal como fue hallado. (16-07-08) Foto 40 La roca vista desde otro ángulo. (16-07-08) Foto 41 Foto tomada desde la parte inferior derecha de la roca. (16-07-08) Foto 42 Esta es la foto en la que mejor se aprecian los signos y los dos puntos. (16-07-08) Foto 43 Como ya habíamos dicho anteriormente, junto a la roca había dos pedazos rotos, suponemos que procedentes de la misma, en uno de los cuales se ve claramente lo que a primera vista parece la palabra NO; o interpretado de otra forma: una pequeña ondulación de aspecto serpentiforme junto a un círculo. (16-07-08) Foto 44 Y ya por último una foto detallada del referido trozo de roca en la que se ve claramente esta inscripción. (16-07-08) Foto 45 Os comentábamos en el artículo que en un monte de la localidad de Andiñuela (León), hace unos años hallamos fortuitamente formando parte de una pared semiderruida que cerraba una finca, una curiosa y significativa piedra rectangular con cazoletas. Esta es la primera imagen que os mostramos de ella. La piedra parece estar rota por uno de sus extremos y presenta cazoletas por tres de sus lados. Le hemos dado mil vueltas y formulado toda clase de hipótesis sin alcanzar a comprender para qué podía servir. Se nos ocurre que una de sus aplicaciones podía ser para moler cereales, aunque para eso ya tenían los molinos, pero también para machacar el oro que se obtenía en las abundantes prospecciones mineras que se realizaron en la zona durante la ocupación romana. En aquel lugar había más piedras de similares características; también trozos de molinos circulares. (16-07-08) Foto 46 La misma piedra tomada desde otro ángulo, en cuyo lateral podéis ver otra de las cazoletas. (16-07-08) Foto 47 Foto de la misma piedra en posición vertical. (16-07-08) Foto 48 Uno de los trozos de molino de confección circular que se hallaba en el lugar. Una vez fotografiado lo dejamos donde se encontraba. (16-07-08) ESCORIAS Escorias con contenido férrico halladas en el Teso de San Roque. (16-07-08) TROZOS DE CERÁMICA Foto de tres trozos de cerámica refractaria hallados en el Teso de San Roque, que encajan perfectamente entre si, vistos por su lado interior. (16-07-08) CERAMICA DEL TESO SAN ROQUE. Los tres trozos anteriores vistos por su lado exterior. (01-04-07) ARRABALDE ES EL CENTRO DE LA TIERRA ARRABALDE Y EL CASTRO LAS LABRADAS VISTO POR UN ASTURIANO; ASI NOS VIO Ismael GONZÁLEZ ARIAS ARTICULO EN BABLE PUBLICADO EN EL DIARIO "LA NUEVA ESPAÑA" DE OVIEDO, CON FECHA 31-10-06.- NUEVA QUINTANA El centru de la tierra de los ástures Ismael GONZÁLEZ ARIAS Entro n'Arrabalde y aparco al pie de la ilesia. Dos paisanos dan la parpayuela a la sombra d'una de les cases. Nun se ve a naide más na rodalada. Estos pueblos de La Valdería zamorana sufrieron un despoblamientu tremendu. Subes dende Benavente o baxes dende La Bañeza y date la sensación que los pueblos lleven muncho tiempu dando los aboquíos. Arrabalde, de toles formes, ye grande y asítiase nun llugar privilexáu: nuna balconada riba'l ríu Ería. Non una llomba. Nun ye ésta la correcta definición xeográfica del llugar nel qu'asitia. Una balconada: una especie de bancal natural dende'l que s'allarga, a un llau y al otru, la vega'l ríu. Acércome a los paisanos y pregúnto-yos pola subida al Castru de Las Llabradas. Cola grandonería típica de los paisanos d'esta tierra, que ye la mesma que la nuestra d'esta parte de la cordelera Cantábrica, dizme ún de los dos: -Llámome Pedro, la persona que más sabe del castru. Asina son les coses. Ellí delantre mío tenía a Pedro. Dalguién pol que, según los mios apuntes, tenía que preguntar en pueblu. El mesmu qu'acompañara años atrás a los grandes equipos d'escavaciones arqueolóxiques y ficiera los principales descubrimientos del Castru de Las Llabradas. La Valdería zamorana La Valdeiría lleonesa ta integrada pelos conceyos de Castrocontrigo, Castrocalbón y San Esteban de Nogales. El conceyu más altu del ríu Eiría, el que s'alluga agües arriba, ye Trueitas, hestóricamente perteneciente a Cabreira Alta. Agües abaxo del ríu, el diptongu "ei" del ríu Eiría y de la comarca lleonesa, La Valdeiría, piérdese. El ríu nómase en Zamora Ería y los conceyos que treviesa son los d'Alcubilla de Nogales, Arrabalde, Villaferrueña, Santa María de la Vega, Coomonte de la Vega y Morales del Rei. Nesti últimu términu, les agües del Ería améstense a les del Órbigu y pasen al pie de Benavente, onde s'axunten a les del Esla. Tanto la tierra lleonesa como la zamorana integren una única comarca, que dixebro nesti casu pa centrame na importancia del llugar d'Arrabalde y, más en concreto, del Castru de Las Llabradas. Un llugar que, pa entender nel so conxuntu, tien de completase con un percorríu pela vecina comarca del Valle de Vidriales, onde s'afayen los restos del campamentu romanu de Petavonium. Una tierra rica n'hestoria antigua. Pa ellonda meyor qu'entamar pola visita al Tesoru de Morales del Rei, nome que recibe un dolmen mal conserváu y una reproducción, al delláu, en total estáu d'abandonu. El llugar nun dexa de ser increíblemente patéticu: un dolmen arrodiáu de xalecinos de nueva planta, olvidáu de la mano de Dios, o de los antiguos dioses d'esta tierra que yá nun quieren o nun tienen nada que ver con ella. Un poco más arriba, nel valle, en tierres d'Arrabalde, otru conxuntu dolménicu, El Casetón de los Moros, presenta meyor estáu de conservación. L'arquitectura del restu de La Valdería zamorana correspuénse cola zona de l'adoba y el tapial, propia igualmente de la comarca lleonesa y que, agües arriba, emprima a dexar pasu a la piedra. Dalguna construcción interesante, como la ermita de Santo Cristo de la Veracruz, a les afueres de Morales del Rei, de tan arreglada que s'alcuentra acaba dando la sensación d'un decoráu. El comentáu abandonu de la población de los llugares alviértese nel deterioru de les cases. Como tamién nel fechu de que munches d'elles atópense recién restauraes y los modelos de referencia nun suelen ser enxamás los propios de la tierra. Pueblos como Santa María de la Vega, que fuera en tiempu importante, dexa ver al traviés del lladrillu vistu l'afán xeneralizáu por acabar con un pasáu lligáu a l'adoba y el tapial. Arriendes de la citada ermita de la Veracruz, de llarga devoción na comarca, alviértese aína que les ilesies del entornu s'alcuentren iguaes. Son exemplu d'ello los de la propia d'Arrabalde y la d'Alcubilla de Nogales. L'Acrópolis ástur Frente a frente, los soldaos romanos de Petavonium y los guerreros ástures del Castru de Las Llabradas. El llugar sigue impresionando dos mil años depués. El Castru tuvo de ser, naquella dómina, la fortaleza más grande y mayor poblada de tola Asturies Cismontana. De xuru, bastante más qu'Astorga, que d'aquella nun debería ser más qu'un mínimu castru riba una llomba. Enforma más que l'afamada Lancia, averada al actual Lleón. Nin que dicir que descomanadamente superior en grandeza y población a lo que podríen ser los llugares poblaos de la nuestra costa. La vista dende arriba ye tan formidable qu'abarca tola tierra de los ástures. Al norte, bien llueñe, a cerca de cien kilómetros, la muralla montañosa cantábrica, na que se dibuxa como malapenes un puntu la Pena Ubina. Al sureste, ríu Ería abaxo, Benavente y la llinia verde del Esla. Impresionante ye dicir poco. Por más que conoza l'emplazamientu de la citada Acrópolis. O que me sorprendiera l'asentamientu maya de Tulum, a la vera de la mar de la Costa Maya. O que me pareciera increíble'l palaciu de Knosos, en Creta, o les llargues fileres de piedra de Carnac. Dafechamente diferente a toos ellos, metanes de nenyure, el Castru de Las Llabradas date la sensación de tar nel centru de la tierra. Dafecho talo. Nel centru de la tierra de los ástures cismontanos. El llugar dende'l que plantaron cara a les llexones romanes depués de franqueada la llinia sagrada del Esla. Los restos actuales del castru son escasos y correspuéndense colos d'un pobláu de los ástures probablemente habitáu dende'l sieglu I enantes de la nuestra era. L'abandonu nel que s'afaya tien relación colfechu de que, depués de conquistáu, posiblemente fuera arrasáu poles tropes romanes y quedara vedao volver habitalu. Dientro de lo que tuvo de ser el recintu amuralláu, el tamañu ye tan descomanáu que tuvo de dar cabida a una gran población y a tola cabaña ganadera necesaria pal so mantenimientu, amás de terrenu de pastos y una amplia zona pal almacenamientu del agua. Nesti sentíu, comentábame'l citáu Pedro, que'l castru estiéndese a lo llargo de 24 hectárees. L'amurallamientu a lo llargo de la mayor parte del castru ye doble y, reconstruyíes parcialmente, puen vese dos de les sos puertes. Pa potenciar el carácter defensivu del llugar aprovechóse la propia roca de dos peñes ente les que s'asitia'l castru, el Cantu y la Cedera. Nel tiempu del asediu y, nel propiu de la vida nel castru, l'agua convertíase nuna primera necesidá. D'ehí que s'entienda la importancia y el tamañu del Pozu de la Negruría, na fondonada de Valdemoratones, dientro del mesmu recintu, un depósitu artificial que pañaba l'agua de les lluvies de les llombes cercanes. Una visita obligada, en xunto: la comarca y el castru. Recordando que, ente la subida a la peña y el percorríu pel castru, la visita habrá llevar cerca de tres hores. Tiempu mínimu pa poder disfrutar de la estraña sensación d'afayate nel centru de la tierra de Zamora. Foto: Vista de una de las laderas interiores del castro, con un tramo al fondo del impresionante cordal rocoso del lado sur que hacía de muralla natural. Por dicho lugar resultaba abosolutamente inespugnable. Foto propiedad del administrador de la página. (23-05-06) LA PIEDRA MISTERIOSA ¿EXISTIÓ UNA EXCALIBUR EN EL CASTRO DE ARRABALDE? El diccionario nos define la leyenda como “una relación de sucesos que tienen más de tradicionales o maravillosos, que de históricos o verdaderos”. Se suele decir que las leyendas se basan en hechos que siempre tienen un trasfondo histórico. Estamos seguros de que en muchos casos así será, pero las más de las veces no son más que el fruto de la imaginación popular o de algún personaje a las cuales supo "adornar" convenientemente, y que ocasionalmente creadas de forma paralela a algún pasaje de la historia, se perpetuaron en el tiempo y llegaron a nosotros a través de la tradición oral o de la letra impresa. Esto que os vamos a contar hoy sobre una piedra del castro, más que una leyenda es una curiosidad, pero que da lugar a un pequeño ejercicio de reflexión. Como todos sabéis, el castro está lleno de piedras grandes y pequeñas, hay miles de ellas y la mayoría son de dura cuarcita, pero no todas son iguales. Algunas tienen signos, marcas, ranuras, agujeros e incluso cruces grabadas. Otras por su tamaño, postura, forma o por el lugar en que se encuentran, parece que nos están indicando algo. Son piedras “que hablan”, como diría Pedro, piedras que nos están enviando un mudo mensaje a través de los siglos. Lo difícil está en saber interpretarlo. La mayoría habréis leído libros o visto películas que hablan sobre el rey Arturo y la espada Excalibur, aquella que estaba clavada en una roca y nadie la podía sacar. La historia más popular es en la que se cuenta que la espada Excalibur había sido forjada por el mago Merlín y que Arturo obtiene al extraerla de la roca, llegando posteriormente con su ayuda a ser rey de Inglaterra. En resumen, en la leyenda, Excalibur es la espada más poderosa que jamás haya existido.(1) Pues bien, no podemos afirmar que en el castro de Arrabalde sucediera otro tanto, y que hace dos mil años hubiera una espada clavada en una roca como Excalibur, pero lo que sí podemos afirmar es que la roca existe y allí está, con su ranura, como si acabaran de sacarle la espada. Si recorréis detenidamente la zona norte del castro, próxima al lugar que en otro tiempo ocupó la muralla y bastante antes de llegar a Peña la Pipa, por su lado izquierdo, podréis ver una piedra de base rectangular, aislada de las demás, que mide 51´5 cm de alta en su parte delantera, 45´5 cm en su parte trasera, 35 cm aproximadamente de ancha, 51 cm de larga en su parte superior y 56 cm en la inferior. En su costado derecho tiene un curioso rebaje de confección triangular o “punta de flecha”, un poco irregular también, en el que si consideramos como base del triángulo su lado más pequeño, mediría 30 cm de base por 42 cm de altura. Lo que resulta difícil de saber es si el rebaje fue hecho de forma artificial o es connatural a la piedra. Si le echamos un poco de imaginación y pensamos que fue hecho intencionadamente, casi nos atrevemos a pensar que su punta nos señala algo. O señalaba, pues cualquiera sabe cual fue la ubicación original de la piedra y las vueltas que habrá dado en más de dos mil años. En su parte superior, más bien próxima a uno de los extremos y como si de una “hucha” se tratara, tiene una grieta que mide 43 mm de larga, 4´5 mm de ancha y 45 mm de profundidad. Parece la ranura exacta para alojar la hoja de una espada. ¿Cómo es posible que se formara una ranura de tales características en la superficie de una roca de dura cuarcita?. Y si fue hecha por la mano del hombre, ¿con qué extraño propósito?. Posiblemente sean preguntas para las que nunca obtengamos respuesta, pero tanto la roca como la ranura estimulan nuestra imaginación y nos hacen pensar en la leyenda de la espada Excalibur. ¿Os imagináis una espada astur clavada en la dura roca?. Nosotros quisimos llevar a la realidad nuestra imaginación y hemos recreado esa imagen con una espada verdadera insertada en la ranura –que por cierto encaja a la perfección-, espada cuya hoja es una fiel reproducción de otra de origen prerromano hallada en León. ¿Cómo se hizo una ranura tan precisa en la dura cuarcita?. ¿Existió una “Excalibur” en el castro de Arrabalde?. ¿Qué mensaje nos está enviando esta piedra?. Son interrogantes para los que no tenemos respuesta, pero os animamos a ir a ver la roca para que vosotros mismos saquéis vuestras propias conclusiones. En las fotos que más abajo os ponemos podréis apreciar todo lo que os hemos relatado. O.V.C. (1) Ver http://www.aceros-de-hispania.com/espada-excalibur.htm) Foto: Croquis del castro, para que ayude a situarse a los que no lo conozcan bien.- Las nueve fotos siguientes todas tienen relación con este artículo. (23-05-06) VISTA GENERAL DEL CASTRO Vista aérea del castro ubicando a Peña la Pipa como punto de referencia, y señalando el lugar aproximado donde se encuentra la piedra. (23-05-06) VISTA LATERAL DE LA PIEDRA La ranura se encuentra en su parte superior derecha. Observése en este lateral la hendidura o rebaje en forma de triángulo al que hemos hecho alusión en el artículo. (23-05-06) OTRA VISTA DE LA PIEDRA DESDE OTRO ANGULO. (23-05-06) RANURA VISTA SUPERIOR DE LA PIEDRA EN LA QUE SE PUEDE APRECIAR LA RANURA PRACTICADA EN LA MISMA. (23-05-06) UNA MONEDA JUNTO A LA RANURA. Hemos puesto una moneda de un euro junto a la ranura para que os sirva de referencia sobre el tamaño de la grieta. (23-05-06) ESPADA INTRODUCIDA EN LA RANURA.-Foto 1 (23-05-06) ESPADA INTRODUCIDA EN LA RANURA.-Foto 2 (23-05-06) ESPADA INTRODUCIDA EN LA RANURA.-Foto 3 (23-05-06) DETALLE DE LA ESPADA INTRODUCIDA EN LA RANURA.-Foto 4 (24-06-06) UN AGUJERO O PASADIZO A EXTRAMUROS DEL CASTRO EL AGUJERO (O PASADIZO) Es uno de esos misterios, secretos o curiosidades del castro aún sin resolver y muy poco conocidos. Algunos han dado en llamarlo “la puerta de la traición”, pero ni es una puerta ni se sabe que haya tenido relación con traición alguna, pues esto último al día de hoy es completamente imposible de demostrar. Me refiero a un gran agujero o pasadizo que hay practicado en la roca, inmediato al extremo norte de la muralla occidental, pero en la parte exterior del recinto castreño, concretamente en el lugar conocido como “Peña Canto”, agujero que aún hoy muy pocos conocen. Como la mayoría sabéis, toda la cadena de rocas que rodean el castro, al igual que las afloraciones rocosas de su interior, son de cuarcita, piedra extremadamente dura imposible de tallar y muy difícil de manipular, pues se rompe o cuartea en trozos al ser golpeada. No obstante, en muchos puntos del castro, como ya os decíamos en el artículo anterior, se puede apreciar claramente la acción del hombre sobre dichas rocas, las cuales presentan señales, cruces, marcas, grietas o agujeros, incluso de grandes dimensiones como es este caso. Está claro que la necesidad y el afán de supervivencia dotó a los hombres de aquel tiempo de la paciencia y del ingenio necesarios para hacer obras que con los medios de entonces, hoy nos parecerían imposibles de realizar, pero que ellos consiguieron llevar a buen término. El pasadizo al que me refiero forma una especie de rectángulo irregular cuya sección mide 90 cm de alto, por 56 cm de lado en su parte superior y 70 cm en su base, si bien todas estas medidas son aproximadas dada la irregularidad de la roca y los entrantes y salientes que tiene. Su longitud es de unos dos metros y acaba ligeramente en embudo. ¿Cómo lo podéis localizar y llegar hasta él?. Si os situáis en la entrada de la muralla occidental, es decir, la primera que hallamos nada más llegar al castro, y acto seguido giráis a la izquierda y vais bordeando sus ruinas hasta llegar a su final, veréis que estas concluyen en una elevada formación pétrea (foto 1) en cuya parte superior se ve una enorme roca desprendida con un gran agujero en su parte superior (foto 2). Pues bien, debajo de esa roca y perfectamente disimulado e invisible desde cualquier ángulo, se encuentra el agujero o pasadizo al que nos referimos. Para acceder al mismo no se debe ir de frente y tratar de escalar las rocas, hay que situarse encima de las ruinas de la muralla y pasar con precaución agarrándose a las piedras y asentando bien los pies. Si se tiene un poco de cuidado no habrá peligro alguno de caerse, pues el trayecto es corto y en seguida se llega a una especie de pasillo que lleva a la entrada del pasadizo. Una vez allí lo primero que vemos es una superficie de unos tres o cuatro m2 rodeada de rocas prácticamente por todas partes, que configura un espacio casi cerrado (foto 3) y que permite estar de pie. Incluso en su parte superior hay dos rocas que se sujetan entre sí, una de ellas muy grande (foto 4) que hacen las veces de techo y que pueden resguardarnos perfectamente de la lluvia y del sol. De frente hay otra roca que nos oculta de la vista exterior, de forma que por la altura y la configuración del lugar, se puede estar perfectamente en esa especie de antesala del pasadizo sin ser vistos. Hemos analizado el lugar y a poco que uno se fije se puede comprobar que no es un agujero formado por la naturaleza, si no que fue la mano del hombre y su constancia las autoras de semejante obra. Con los medios y útiles que podrían tener entonces parece realmente imposible que pudieran perforar la dura roca de lado a lado, pero está claro que lo consiguieron. La escasa altura dada al agujero nos obliga a pasar prácticamente gateando, pero se cruza sin problema alguno al otro lado de las rocas. De hecho la piedra que conforma el suelo del pasadizo está brillante y casi lisa (foto 5) de tanto como pasaron sobre la misma. ¿Qué hay al otro lado el pasadizo?, ahora mismo únicamente el pinar, antes suponemos que matorral y masa arbórea que impediría la visión del agujero por dicho lado. ¿Qué circunstancias suponemos obligaron a los pobladores del castro a realizar tamaña obra? Su situación nos hace pensar que obedeció a la necesidad estratégica de salir y entrar del recinto castreño sin ser vistos. Partiendo de esa premisa su ubicación no pudo ser elegida con más acierto: a escasos metros de la muralla pero fuera el castro, con lo cual conseguían el triple objetivo de acceder al agujero prácticamente desde la propia muralla, salir y entrar sin ser vistos y evitar la posible sorpresa de una infiltración del enemigo en el castro caso de que descubrieran el pasadizo, cosa por otro lado muy poco probable pues desde la muralla se ejercería una vigilancia y un control constantes sobre dicha zona. Si nos situamos mentalmente en aquellos tiempos e imaginamos el castro tal como se supone que estaría, es decir con sus murallas intactas, las cuales medirían cinco o seis metros de alto y estarían permanentemente vigiladas, con lo que se convertían en prácticamente inexpugnables; lleno a rebosar de todos los pobladores de los castros vecinos que se habrían refugiado en este por considerarlo el más seguro, con los recursos de agua y comida menguados y con un cerco permanente de legionarios romanos rodeando a distancia todo el recinto, es de imaginar que la única forma de salir sin ser vistos sería amparándose en la oscuridad y por el pasadizo, a fin de tratar de cruzar las líneas romanas, obtener recursos o simplemente asediar a los romanos mediante la guerra de guerrillas o golpes de efecto. Al final todo resultaría inútil ante el poderío y el asedio de las legiones romanas, y quizá se resolvió con una salida en masa para morir matando (vae victis: “hay de los vencidos”), o en una rendición sin condiciones. ¿Lo llegaremos a saber algún día?. Arrabalde, 13 de junio de 2006.- O.V.C. Abajo: Foto 1,en la que se puede apreciar la masa rocosa donde se encuentra el pasadizo, y en el ángulo inferior derecho de la foto todo el derrumbe de la muralla. (24-06-06) Foto 2 Detalle de las rocas debajo de las cuales se halla situado el agujero. (24-06-06) Foto 3 Pasillo y espacio anterior a la entrada del agujero. (24-06-06) Foto 4 Vista parcial de parte del techo rocoso de los accesos al pasadizo. (24-06-06) Foto nº 5 Detalle de la roca que forma el piso del agujero, en la que se puede apreciar lo lisa y brillante que está en relación con el resto de las rocas que la rodean, como consecuencia (al menos así lo creemos) del paso de infinidad de personas sobre la misma. (24-06-06) Foto nº 6 Otra vista del agujero o pasadizo tomada desde su lado de entrada (vertiente sur). (24-06-06) Foto nº 7 Claudia sentada y encogida en el interior del pasadizo, por donde pasó deslizándose en dicha postura. Se puede apreciar el escaso margen que queda desde su cabeza hasta las rocas del techo; cualquier persona ligeramente más alta solo podría pasar "a cuatro patas". (24-06-06) Foto nº 8 Otra vista del agujero tomada por su lado de salida (vertiente norte), la que da al pinar. (24-06-06) Foto nº 9 Otra vista del agujero tomada por su lado norte casi desde el interior del mismo. |
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