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Capitulo 6: Hijos de la luna -Ben: ¡Venga, no me jodas! -Noctis: ¿Cuántos son, Ben? -Ben: No estoy muy seguro, puede que 8 o más. El ardiente dolor seguía dentro de mí, pero no podía permitirme gritar. Sabía que algo malo estaba por llegar, y mi cuerpo no paraba de temblar debido al esfuerzo. -Noctis: Son demasiado para nosotros. -Ben: Joder, Noct, tú has podido solo con más de 8. Noct se acercó a mí y me cogió en brazos muy cuidadosamente. -Noctis: Una cosa es luchar solo, y otra muy distinta es luchar mientras proteges a alguien. -Haine: ¿Qué… qué… ocurre? Nunca pensé que me costaría tanto hablar, en cualquier momento volvería a gritar. -Ben: Los hijos de la luna… han venido a atacarnos. Entonces, como si al nombrarlo lo hubiesen llamado, otro aullido resonó en nuestras cabezas y la puerta fue brutalmente golpeada. -Ben: Tienen la casa rodeada, ¿Y ahora por dónde salimos? Noct soltó un largo suspiro y me llevó junto a Ben. -Noctis: Cógela y escondeos en el sótano, yo me ocuparé de ellos. Al pasarme a los brazos de Ben, un impulso me recorrió el cuerpo y no pude evitar coger el brazo de Noct cuando éste se daba la vuelta, pero Ben me cogió el brazo para que le soltara. -Noct: Iros cuanto antes de aquí. Ben asintió y nos dirigimos al lado contrario de donde estaba mirando Noct. Y yo tenía un mal presentimiento. Ben corrió hasta llegar a una puerta que daba al sótano. Era un sótano oscuro y frío, todo lo contrario al resto de la casa. -Ben: Puede parecer funesto, pero aquí es donde podemos estar más seguros. Me dejó con mucho cuidado sobre un sofá. -Haine: Con hijos de la luna os referíais a… ¿Hombres lobo? Ben asintió lentamente. -Haine: ¿Y son muy fuertes? Ben se sentó a mi lado en el sofá y pareció reflexionar. -Ben: Si enfrentas a un hombre lobo contra un vampiro, el vampiro tiene las de ganar. Pero los hombres lobo van más en grupo que nosotros y suelen ser muchos más. Un vampiro normal y corriente no puede con más de 3 lobos. Me encogí más en el sofá, el dolor iba desapareciendo poco a poco, pero ahora mi preocupación es otra. -Ben: A él no le pasará nada. -Haine: ¿Eh? -Ben: Noct estará bien, es duro de pelar. De nosotros cuatro él es el más fuerte y, sobretodo, el más rápido. -Haine: Pero dijiste que eran alrededor de 8 lobos. -Ben: Hazme caso, estará bien. Ben me dedicó una sonrisa de las suyas, pero aun así pude ver en él la misma preocupación que tenía yo. -Haine: Puedes ir a ayudarle, yo estaré bien aquí… -Ben: No. En ese momento fue realmente tajante. -Haine: Pero… -Ben: Anoche estuvimos hablando Noct y yo, me dio órdenes tajantes sobre ti. -Haine: ¿Sobre mí? -Ben: Protegerte a toda costa mientras él no estuviera. -Haine: ¿Protegerme…a mí? Ben me dedicó otra de sus sonrisas y me dio un toquecito con el índice en la cabeza. -Ben: Los vampiros también tenemos corazón, aunque todo el mundo nos quiera privar de él. Esa frase me llegó bastante profunda a mí. Fue entonces cuando ocurrió, un fuerte estruendo indicó que la puerta había cedido y grandes patas pesadas pisaban el suelo de nuestras cabezas. -Ben: Ahí están. Me encogí aún más de lo que estaba. Mi preocupación cada vez iba a más. Pude oír los gruñidos de los lobos y patas acercándose cada vez más a un punto en concreto. Entonces ocurrió algo que no me esperaba, un fuerte rugido salió de aquel punto resonando de forma dolorosa en mis oídos. En cambio, Ben se tranquilizó y mostró otra sonrisa. -Ben: Se ve muy confiado. Miré asustada a Ben. -Ben: Sí, ese es Noct. Que nos portemos bien contigo no quiere decir que debes olvidar lo que somos en realidad. Numerosos estruendos y rugidos siguieron sonando encima de nuestras cabezas, yo cada vez me comía más la cabeza y mi preocupación iba a más, cuando, de repente, un fuerte dolor afectó a mi brazo porque sí, no pude evitar lanzar un grito. Y, entonces, se hizo el silencio sobre nosotros, y, después, un ligero crujido de madera. -Ben: ¡Haine! Giré mi cabeza hacia Ben y vi que se había abalanzado hacia mí. Todo ocurrió muy rápido, aquella madera que había crujido cedió, de no ser por Ben algo enorme hubiera caído sobre mí. Un lobo. Aquel lobo era como mínimo el doble de grande que uno normal, pero tengo que reconocer que era tremendamente hermoso. Su pelaje era blanco como la nieve y resplandecía en aquel oscuro sótano. Entonces, el lobo se dio la vuelta, volviendo su mirada hacia nosotros. -Noctis: ¡Haine! Aquel grito me sobresaltó. Noct daba un salto contra el lobo y con un movimiento del brazo, lanzó al lobo hacia una pared fácilmente, y corrió en un segundo hasta nuestro lado. -Noctis: Larguémonos de aquí. Han aparecido más. Unos cuantos lobos bajaban también por el agujero. -Haine: ¿Cómo salimos? -Noctis: … No tenemos otra, tendremos que cruzar entre ellos. -Haine y Ben: ¡¿Qué?! -Noctis: Ben, coge a Haine en brazos, esto va a ser movidito. |
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