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EL LEON LEON (Panthera leo) CLASE: Mamíferos ORDEN:Carnívoros FAMILIA:Félidos Longitud cabeza y tronco: 225 - 285 cm. Longitud cola: 75 - 85 cm. Altura en la cruz: 95 - 110 cm en machos, 85 cm en hembras. Peso: hasta 225 kg. Alimentación: antílopes, cebras y otros ungulados; ocasionalmente, necrófago. Gestación: 105 - 112 días. Camada: 2 - 5 cachorros. Longevidad: 16 - 20 años; hay datos de leones de zoo que han vivido 34 años. EL REY DE LA SELVA El León que pertenece al grupo de los de félidos que rugen que, se distingue por ser mucho más corpulento que, porque el macho adulto tiene la cabeza y el cuello rodeados de una crin o melena que, y por ser el único félido cuya cola termina en la borla de pelos que, con la particularidad de que entre éstos se esconde una puerta córnea, a modo de uña. En nuestros días, sólo hay leones en África y en el sur de Asia, desde Arabia hasta el Katia bar, en la parte occidental de la India, pero en la época cuaternaria los que hubo también en gran parte de Europa, y en Grecia vivieron hasta los tiempos históricos. El León daría bastante de coloración y tamaño según donde vive; en unos sitios es más gris y en otros más amarillo o más rojizo. Día de que los naturalistas distingan varias razas: El León berberisco, el del Senegal, el del África oriental, el del cabo, el de la india, etc. Los Leones del atlas y del cabo, hoy casi extinguidos, son los mayores y los de la melena más abundante, pues el pelo largo se les extiende por debajo del vientre. Un león de estos puede y medir dos metros de longitud, con una cola de un metro. La abundancia o escasez de la melena no es un buen carácter diferencial. Los leones que viven entre los matorrales y espinos tienen escasa melena, a veces poco más larga que la de las Leonas, y desde luego, este majestuoso adorno nunca alcanza en los leones salvajes el desarrollo que tiene en los ejemplares enjaulados. Se ha llamado al León “el rey del desierto” y “el monarca de la selva”, pero ni los desiertos ni en las selvas hay leones. Este carnívoro vive siempre esta en que terrenos abiertos, poco accidentados y con abundante vegetación, sembrados de bosquecillos o de manchas de matorral, y también se encuentra en las sábanas, llanuras cubiertas de altas hierbas, o en las localidades montuosas. Durante el día, permanece entramado en la maleza, o tendido sobre alguna roca, y es muy raro que entonces a cometa a nadie, ni aún a los animales, a menos que esté muy hambriento. En África, todos los indígenas saben que un león encontrado en pleno día es poco peligroso, si tiene serenidad para seguir andando. EL HOMBRE DE LOS LEONES
LA INCIERTA INFANCIA DE LOS LEONES Los cachorros vienen al mundo ciegos y desvalidos, para abrir los ojos a las veinticuatro o sesenta horas. Sus madres, después de lamerlos, calentarlos y amamantarlos en las primeras horas de su vida, se ven pronto obligadas a dejarlos solos por un corto tiempo, mientras se dirigen a la charca o riachuelo más cercano para saciar la sed. Poco después habrán de abandonarlos durante mucho más tiempo en sus ocultos y generalmente seguros encames, con objeto de cazar y alimentarse. Las leonas se asocian entre ellas para críar y educar a sus cachorros; es necesaria la colaboración entre hembras para cazar y vigilar simultáneamente a sus hijos. Los machos de la especie no colaboran ni en la caza ni en la defensa de las crías. La estricta división del trabajo los ha especializado tanto que no sienten ningún interés por los menesteres de la paternidad y dedican toda su energía a la defensa del territorio. Una hembra con crías tendría que dedicar todo su tiempo a la caza, a la protección de los cachorros y a la lactancia. Ello implica un esfuerzo abrumador y el abandono de sus hijos durante muchas horas, a merced de las hienas, las hormigas carnívoras, los leones de otros clanes y otros muchos enemigos. Para evitar una situación altamente peligrosa para la supervivencia de la especie, la sociedad leonina ha puesto en marcha, evolutivamente, la tendencia de sus hembras al cooperativismo durenate la crianza. Mientras unas cazan para la comunidad matriarcal, otra vigilan, asean y amamantan a los cachorros. La mitad de los cachorros nacidos en el Serengeti perecen por puro y simple abandono. Una hembra sola difícilmente puede atender las obligaciones que comportan la caza por un lado y la guardería infantil por otro. CURIOSIDADES
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