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EL DIA QUE ASESINARON A SELENA QUINTANILLA PEREZ... Tomate un tiempecito para leer esto,trata de las reacciones que algunas personas tuvieron el 31/3/95 La verdad es que cuando lo escuché hoy, por la radio, no lo creí. Y no fue porque creyera que la gente no puede morir. Fue lo pusilánime de la forma en que el locutor dio la noticia. Fue más bien eso, lo inverosímil de las palabras del locutor lo que me hizo dudar. "Y la noticia principal del dia de hoy, precisamente, se trata nada menos que de la muerte de la cantante Selena, más conocida como Selena y los Dinos, precisamente hoy, en Texas, murió." Y el muy pendejo no dijo nada más. Raul Peimbert, más tarde, en las noticias de Telenoticias, y María Elena Salinas en Univisión, con palabras más rebuscadas, con datos biográficos, y con la seriedad y el respeto que un deceso se merece, le dedicaron a la noticia los 10 primeros minutos de sus noticiarios nacionales. Y es que Selena, y eso lo entendieron bien la gente de Univisión y Telenoticias, era todo un símbolo para los latinos de Estados Unidos. La reina del Tex-Mex, como llegó a ser conocida, vendió más de 400 mil discos de su última producción, Amor Prohibido sólo en Estados Unidos. Y aún así, Selena, siempre mantuvo su simpleza, su naturalidad, y es por eso, más que por su calidad como cantante, que llegó a convertirse en símbolo de lo latino (en su acepción de persona de origen latino que viven en USA). A Selena la conocían y la querían en los barrios de las grandes ciudades de este país. En Chicago ella vendía más discos que cualquier otro cantante de América Latina. Y es que Selena, cuando venía a Chicago, no solo cantaba en locales populares, donde iba la gente, y no sólo se paseaba por las radios a.m. en español, sino que además conversaba con la gente, hablaba con los obreros de las fábricas, entendía y compartía los dolores y los sueños de tanto trabajador de sueldo mínimo mexicano que vive en este país. A Selena se la llevó una bala asesina y apenas se supo la noticia, comenzaron a llenarse de llamadas telefónicas todas las estaciones de radio en español de este país. Y es que Selena era símbolo. Doy testimonio aquí de haber escuchado hombres y mujeres llorando preguntando por qué, doy testimonio de haber visto lágrimas en los ojos de gente que entrevistaron en las calles de Chicago. Y es que a Selena se la quería en los barrios. A Selena se le respetaba y se le quería en los restaurantes pobres de las esquinas peligrosas de los barrios mexicanos de esta ciudad, de este país. Y es porque Selena, nacida en Texas, en una familia humilde, tuvo un sueño y lo persiguió, lo alcanzó, pero nunca llegó a olvidar sus orígenes ni la gente que la apoyó. Por eso en Chicago se iba a dar vueltas al barrio y no hacía distinción entre chicanos y mexicanos. Aquí todos cantan Tex-Mex por igual, porque el Tex-Mex es la música de los oprimidos. Esa música sin gusto, sin mucha clase, con melodías más bien simples, esa es la música que cantan hoy en la montaña de Guerrero, en Michoacán, en Durango, en Chicago, Los Angeles y Texas. Se ha ido Selena y los obreros, los braceros, los muchachos mexicanos que trabajan en restaurantes, en jardines, en construcción, esta noche estarán tristes, recordando a su ídolo, a su símbolo, a la única cantante en español que realmente entendía y compartía las penurias y las tristezas de aquellos que no se sienten representados ni por las imágenes de los Estados Unidos ni de México. Selena, Robin Hood musical moderno, se ha ido a los 23 años de edad, en dos semanas cumpliría 24. Se lleva con ella un Grammy, mas de 700 mil discos vendidos en distintos paises, el respeto, el cariño, el amor de millones de latinos que en México y Estados Unidos vieron en ella un símbolo, una realización de sus propios sueños, una representante de ellos, de los más sencillos, en el mundo de la farándula. ¡Adios Selena!, y gracias por tu música, que aunque nunca llegué a disfrutar plenamente, si me hizo aventurarme en el mundo de los braceros, de los inmigrantes ilegales en este país, y compartir sus sueños, entender sus problemas, conocer sus demandas tan simples y tan justas. ¿Por qué siempre nos toca a nosotros, los que me menos tenemos, perder lo poco que tenemos? dijo una mujer llorando, al pusilánime locutor de la radio WOJO que a cada rato decía precisamente y en vez de decir también, decía tampoco, por qué a nosotros. Y yo, raudo en la carretera de la ciudad, mientras me sorprendía al ver la nieve que caía este último día de marzo del 95, recordé la parábola de los talentos y a Jesús diciendo: porque al que tiene le será dado, y al que no tiene, aún lo poco que tiene le será quitado. Y cuando al fin estemos juntos los dos, qué importa que dirán tu padre y tu mamá. Aquí sólo importa nuestro amor, te quiero. Amor prohibido murmuran por las calles porque somos de distintas sociedades. Amor prohibido nos dice todo el mundo el dinero no importa en ti y en mi, ni en el corazón. Oh, baby. "Se murió la novia de nuestros maridos", dijo otra mujer, hoy también a la radio. "Y la verdad es que está triste. Y estamos tristes todos. Fue una mujer que nos daba la vida." Yo tenía una esperanza en el fondo de mi alma que un día te quedaras tu conmigo. Y aún guardaba la ilusión que alimentaba el corazón, mi corazón que hoy tiene que verte como sólo amigo. Y aunque vivía enamorada y totalmente equivocada no me importa. Porque esto si fue amor, por mi parte, lo más lindo, el más grande amor, Y aunque siempre lo renuncies, para mi fue lo más bello. No me queda más que perderme en un abismo de tristeza y lágrimas. No me queda más si tu regreso hoy sería una imposibilidad. Y esto que no era amor, lo que niegas, lo que dices que nunca pasó, es el más dulce recuerdo de mi vida. "Escuche la noticia a la salida de la fabrica" dijo un hombre, y me puse a llorar ahi mismo. Por favor, dijo el hombre, "no dejen de tocar sus canciones". Escrito por Patricio Navia. |
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