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CUENTO DEL MAGO DJEDI Entonces el príncipe Dedefhor se levantó para hablar y dijo: -(Hasta ahora has escuchado) ejemplos de lo que pudieron (realizar) aquellos que (hoy en día) están muertos. Precisamente por eso, resulta difícil distinguir la verdad de la mentira. Pero hay, bajo tu majestad, en este tiempo tuyo, (alguien) sl que no conoces (y que es un gran mago). Y Su Majestad dijo: De quien se trata, Dedefhor (hijo mío)? El príncipe Dedefhor (respondió:) -Existe un hombre que se llama Djedi y vive en Djeclsnefíu. Es un hombre que tiene ciento diez años, que come quinientos panes y, de carne, medio buey y que bebe cien cántaros de cerveza todavía hoy. Sabe volver a poner en su sitio una cabeza que ha sido cortada. Puede lograr que vaya detrás de él un león cuya correa (arrastre) por tierra. Conoce el número de las cámaras secretas del santuario de Tot. Se daba el caso que Su Majestad el rey Keops, había pasado todo su tiempo buscando personalmente esas cámaras secretas del santuario de Tot, a fin de construir algo semejante que le sirviera de tumba. Entonces Su Majestad dijo: -Tú mismo, Dedefhor, hojo mío, irás a buscarlo. Inmediatamente se fletaron barcos para el príncipe Dedefhor, y éste remontó el Nilo hasta Djedsnefru. Y cuando estos barcos atracaron en la orilla, siguió el camino, después de haberse sentado en una silla de ébano llevada por porteadores, cuyas varas eran de madera-sésenein revestida de oro. Cuando llegó a la casa de Djedi, la silla de porteadores fue depositada en tierra y a continuación se levantó para saludarle. Lo encontró acostado sobre una estera, en el suelo de su morada. Un sirviente le sostenía la cabeza y se la frotaba (con ungüento), mientras que otro le daba masaje en los pies. Entonces el príncipe Dedefhor dijo: -Tu estado es semejante al del hombre que no ha alcanzado todavía una edad avanzada (pese a que en realidad ya has llegado) a la vejez completa, al momento de la muerte, de la sepultura, del enterramiento. Con todo, (eres un hombre) que duerme hasta que comienza el día, que no se ve aquejado de las enfermedades y que no sufre ataques de tos. Así se saluda a un personaje venerable. -He venido para suplicarte de parte de mi padre Keops. Comerás cosas exquisitas que obsequia el rey y alimentos reservados a aquellos que le sirven, y él hará que llegues, después de una vida feliz, a donde se encuentran tus padres que están en la Necrópolis. Entonces Djedi replicó: -La paz sea contigo, la paz sea contigo, Dedefhor, hijo real amado de su padre. ¡Que tu padre Keops te recompense! ¡Que adelante tu rango entre los antiguos! ¡Que tu ka combata contra tu enemigo y tu alma conozca los caminos que conducen a la puerta Hebesbag!. Así se saluda al hijo de un rey. Entonces el príncipe Dedefhor le tendió las manos y después se levantó y fue con él hacia el río, llevándole dela mano. Y Djedi dijo: -Ordena que me entreguen una barca, para que pueda llevar a mis hijos y mis libros. Entonces se pusieron a su disposición dos barcas con su tripulación, y Djedi descendió por el Nilo en el barco en que se encontraba el príncipe Dedefhor. Después de llegar a la corte, el príncipe Dedefhor se presentó ante Su Majestad el rey Keops para ponerle al corriente de lo sucedido. El príncipe Dedefhor le dijo: -Soberano, vida, salud y fuerza, señor mío, he traído a Djedi. Su Majestad replicó: -Ve y tráemelo. Después Su Majestad se dirigió hacia la gran sala del palacio, vida , salud y fuerza. Ante su presencia introdujeron a Djedi, y su majestad dijo: -¿Cómo ha sido posible, Djedi, que (hasta ahora) no haya tenido oportunidad de verte? Y Djedi respondió: -El que viene es aquel al que llaman, soberano. Cuando me han llamado he venido. Su Majestad dijo: -¿Es cierto lo que se cuenta de que puedes volver a poner en su lugar una cabeza que ha sido cortada? Djedi contestó: -Sí, sé (hacerlo), soberano, vida , salud y fuerza, señor mío. Entonces Su Majestad dijo: -Que me traigan al prisionero que está en la prisión cuando haya sido ejecutado. Pero Djedi repuso: -No, que no sea un ser humano, soberano, vida, salud y fuerza, señor mío, porque está prohibido hacer una cosa semejante al rebaño sagrado (de dios). Entonces le trajeron una oca, a la que habían cortado el cuello. Después colocaron la oca en el lado occidental de la gran sala y su cabeza en el lado oriental de la gran sala. Djedi pronunció unas palabras mágicas y la oca se levantó titubeando y su cabeza hizo lo mismo. Cuando ambas se juntaron, la oca comenzó a cloquear. Después trajeron una oca (llamada) "gran bosque" y actuaron con ella de la misma manera. Su Majestad hizo también que trajeran un buey cuya cabeza había sido cortada. Djedi pronunció unas palabras mágicas, y el buey se puso en pie detrás de él, mientras que su correa estaba caída por el suelo. El (rey) Keops dijo entonces: -¿Y qué hay de eso que se dice de que conoces el número de las cámaras secretas del santuario de (Tot)? Djedi respondió: -La verdad es que no conozco su número soberano, vida, salud y fuerza, señor mío, pero conozco el lugar donde están. Su Majestad dijo: -¿Y dónde están? A lo que Djedi respondió: -Hay un cofre de piedra, en una Cámara llamada "(Cámara del) Inventario", en Heliópolis. En sese cofre (se encuentra). Su Majestad dijo: -Ve y tráemela. Pero Djedi respondió: -Soberano, vida, salud y fuerza, señor mío, no, no soy yo quien te la traerá. Su Majestad dijo: -Entonces ¿quién me la traerá? Djedi respondió: -El mayor de tus tres hijos, que están en el seno de Reddejedet, te la traerá. Y Su Majestad dijo: -Ciertamente, ¡me encantará!. Pero (a propósito de ) lo que me estabas contando, ¿quién es esa Reddjedet? Djedi respondió: -Es la mujer de un sacerdote de Ra, señor de Sajebu, que está encinta de tres hijos de Ra, señor de Sajebu, y ha dicho de ellos que ejercerían esta función bienhechora en este país y que el mayor de ellos será Grande de los videntes de Heliópolis. El corazón de Su Majestad se sumió en la tristeza al (escuchar) aquello, pero Djedi (le) dijo: -¿A qué se debe esa tristeza, soberano, vida, salud y fuerza, señor mío? ¿Es a causa de los tres hijos? Yo quise referirme a ti, después a tu hijo, luego a su hijo y luego a otro de ellos. Entonces dijo Su Majestad : -¿En qué época dará a luz Reddjedet? -Dará a luz el quince del primer mes del invierno. Y Su Majestad dijo: -Precisamente es entonces cuando los bancos de arena del canal de los Dos Peces se encuentran al descubierto, servidor. (De no ser así) yo habría pasado en persona (en barco) y habría visto (de esa manera) el templo de Ra, señor de Sajebu. Djedi replicó: -¡No importa! Yo haré que haya cuatro codos de agua sobre los bancos de arena del canal de los Dos Peces. Entonces Su Majestad se fue a su palacio y dijo: -Que se ordene a Djedi que entre en la casa del príncipe Dedefhor; que viva con él y que se aseguren sus raciones alimenticias, consistentes en mil panes, cien cántaros de cerveza, u buey y cien manojos de legumbres. Y se hizo conforme a lo que Su Majestad había ordenado. LA MILAGROSA CONCEPCIÓN DE HATSHEPSUT Amón ha convocado en su morada del cielo a la gran Enéada y les anuncia su decisión de concebir un nuevo rey para el país de Egipto , y les promete que los Dioses obtendrán de él muchos beneficios. Hatshepsut se convierte en el texto que sigue en la heredera del trono , una de las pocas mujeres que han tenido acceso a la corona. " Ella construye vuestras capillas" le dice Amón a la Enéada " consagra vuestros templos.."Os hace gran catidad de sacrificios..En su época ha de caer el rocío del cielo... y los Nilos han de estar crecidos en su época. " Rodeadla de vuestra protección, de vida, de felicidad hasta la eternidad". La Enéada responde: " Hemos venido para rodearla de nuestra protección, de vida y de felicidad..."Amón encarga a Toht, el Dios de la sabiduria y mensajero, la busqueda de la reina Iahmes, la esposa del rey actual, que ël ha elegido como futura madre de la heredera del trono y Toth le responde de la siguiente manera. " Esta joven es una princesa, se llama Iahmes. Es más hermosa que todas las demás mujeres de todo el país. Es la esposa del rey del Alto y del Bajo Egipto, Tutmosis I, y Su Majestad es aún un niño. Ve pues a su palacio" A continuación Toth acompaña a Amón al palacio de la reina Iahmes. Vino el Divino Dios, Amón, señor del trono de ambos países, después de tomar la apariencia de la Majestad de su esposo, el rey del Alto y del Bajo Egipto, Tutmosis I. Encontró a Iahmes descansando en lo más profundo de su palacio. Entonces ella se despertó a causa del aroma del Dios y sonrió a su Majestad. Inmediatamente , él fué hacia ella y sintió un gran deseo de ella. Él la dejó mirar dentro de su corazón y se le reveló en su forma divina cuando estuvo cerca. Ella se regocijó de contemplar su hermosura, y el amor de él se transmitió a su cuerpo. El palacio rebosaba del aroma del Dios, y todas sus buenas fragancias eran aromas de Punt. La esposa del rey y madre del rey Iahmes dijo a la majestad del Divino Dios Amón, señor del trono de ambos países: " Mi señor, ! que grande es tu fama! ! que delicioso es contemplar tú rostro! Has rodeado a mi Majestad de esplendor. Tu aroma está en todos mis miembros ". Así habló ella después de que la majestad de ese Dios hubiera hecho con ella todo lo que quería. Después, Amón, señor del trono de ambos paísesle dijo: " Hatshepsut es por tanto el nombre de ésta tú hija, que yo he depositado en su cuerpo, de acuerdo con la sentencia de tú boca. Ella reinará como soberana divina en todo el país. Mi fama le pertenecerá, mi reputación le pertenecerá y mi corona le pertenecerá". Neferet ISIS Y LOS SIETE ESCORPIONES Yo soy Isis, la gran Diosa, la gran Señora de la Magia. Salí de mi casa en la que mi hermano Seth me había encerrado porque Thot me llamó, Thot el dos veces Grande, poderoso de la justicia y de la verdad en la tierra y en el cielo. El me llamó y yo acudí cuando Ra descendía de la gloria por el lado occidental del cielo, al atardecer. Y conmigo vinieron los siete escorpiones y sus nombres eran Tefen y Befen que caminaban detrás de mí, al otro lado iban Mestet y Mesteref; adelante Petet, Tetet y Metet, vigilando y protegiendo el camino para que nadie pudiese entorpecer mi viaje. Yo les llamé en voz alta y mis palabras atravesaron el viento y penetraron en sus oídos: "Alejos del negro, no llameís al Rojo, no miréis a los niños ni a ninguna criatura desamparada" Entonces vagué por la Tierra de Egipto y llegamos a Per-Sui, donde se venera al cocodrilo y a las Diosas Gemelas, allí donde comienzan los pantanos y las marismas del Norte del País, donde hay campos de papiros, y donde habitan los hombres de los pantanos; y de aquí las Grandes Aguasa Verdes en la Tierra del Norte. Y llegamos cerca de las casas que habitan los hombres de las marismas, y el nombre de una de las mujeres "Usert". Ella se encontraba en la puerta, y desde lo lejos me vío llegar, cansada, fatigada y dolorida y de buen grado me habría sentado en su casa a descansar, pero cuando me dirigí a ella con la intención de hablarle me cerró la puerta por miedo a los siete escorpiones que me seguían. Continué mi camino y encontré a una mujer de las marismas que me abrió la puerta de casa en la que pude descansar, pero Mestet, Mesteref, Petet, Tetet, Metet, y Befen se pusieron de acuerdo y unieron todo su veneno bajo el aguijón de Tefen de modo como su picadura se convirtio en siete veces poderosa. Entonces Tefen regresó a casa de la mujer de nombre "Usert", aquella que nos había negado el descanso. Su puerta continuaba cerrada pero Tefen observó una pequeña grieta por la que pudo introducirse en la vivienda, donde encontró al hijo de la mujer. Reptando hasta donde se encontraba le inyectó el veneno de su aguijón, ahora siete veces poderoso. Con tal poder que el niño murió y se declaró un fuego en la casa de la mujer cuyo nombre era "Usert", que lloró y se lamentó por el pueblo, pero ningún hombre escuchó sus lamentos y fué el cielo quien envió agua sobre su casa. Un gran prodigio porque la fecha de las lluvias estaba aún lejana. Así lloró y se lamentó durante algún tiempo, y su corazón se llenaba de dolor al recordar como había cerrado su puerta cuando me acerqué cansada y dolorida, negandome la entrada. Y hasta mi llego el sonido de sus lamentaciones y mi corazón se llenó de dolor por su pesar y por eso sentí piedad de ella y volví a buscarla y juntas acudimos al lugar en el que yacía su amado hijo. Y yo Isis, la Señora de la Magia, cuya voz hace que se despierten de la muerte, dije en voz alta las Palabras Poderosas, las Palabras que puede oir incluso la muerte, y puse mis manos sobre el cuerpo del niño al que debía devolver la Vida. Frío e inmóvil estaba su cuerpo por el siete veces poderoso veneno de Tefen. Entonces pronuncié el hechizo mágico contra el veneno del escorpión y estas fueron mis palabras: ¡Oh veneno de Tefen, sal de ese cuerpo y cae sobre la tierra! Veneno de Befen, no avances, no penetres más, sal fuera de ese cuerpo y cae sobre la tierra. Porque yo soy Isis, la Gran Maga, Señora de los Hechizos. El niño vivirá, el veneno morirá. ¡No circules veneno de Petet y Tetet! ¡No te acerques, veneno de Metet! Porque yo soy Isis, la Gran Maga, la Señora de los Hechizos. El niño vivirá, el veneno morirá. Como Horus se hizo fuerte por la intervención de su madre. Así este niño será fuerte. Entonces el niño se recuperó, y el fuego fué extinguido, y cesó la lluvia del cielo. Y la mujer llamada "Usert" tomo su brazalete, sus collares y todas sus riquezas y las llevo a la casa de la mujer de las marismas donde las puso a mis pies en señal de respeto por haber cerrado la puerta de su casa cuando yo, cansada y dolorida, acudí en busca de descanso. Y ahora los hombres de las tierras hacen masa de harina de trigo y sal y depositan sobre las heridas infringidas por el aguijón del escorpión, y luego recitan las Palabras Mágicas que yo recité sobre el hijo de la mujer llamada "Usert" cuando el siete veces poderoso veneno de Tefen estaba en su interior. Porque yo soy Isis la Gran Maga. La Señora de la Magia. Señora de los Hechizos. POR ISIS ISIS Y OSIRIS Se cuenta que el primero en nacer fue Osiris y que en el mismo instante de su aparición se oyó una voz que decía: "Es el señor de todas las cosas que se presentan a la luz del día". Por otra parte, otros cuentan que en la ciudad de Tebas, cuando un cierto Pamiles había ido a buscar agua, del templo de Zeus se oyó una voz que le mandaba exclamar en lata voz: "El gran rey, el bienaventurado Osiris, acaba de nacer". Pamiles obedeció y Cronos depositó a Osiris en sus manos, ordenándole que lo criase e instituyese la fiesta de las pamilias, que se asemeja a la nuestra de las faleforias. Al segundo día nació Haroreis, al que se le considera como si fuera Apolo ya que algunos llaman Horus el viejo. Al tercer día vino al mundo Tifón, ni en término ni por vía común, ya que se lanzó por el flanco materno que había desgarrado y abierto al asestarle un fortísimo golpe. Al cuarto día nació Isis en en medio de los pantanos. Al quinto día hizo su aparición Neftis, a la que también suelen llamar Teleuté, Afrodita y también Victoria. Se dice además que el sol fue el padre de Osiris y de Haroreis, que Isis fue hija de Hermes y que tanto Tifón como Neftis fueron engendrados por Cronos. Debido al nacimiento de Tifón, los reyes tenían por nefasto al tercero de los días adicionales; y pasaban el día entero, hasta la noche, sin dedicarse a ningún asunto y sin siquiera preocuparse por el aseo de las personas. Se dice también que Tifón tomó por esposa a Neftis, mientras que isis y Osiris, enamorados el uno del otro, se habían unido ya en el seno materno aun antes de nacer. Y otros añaden que Haroeris, al que los egipcios llaman Horus el viejo, y los griegos conocen por Apolo, nació de esta unión. Desde que Osiris comenzó a reinar , se preocupó de inmediato por apartar a los egipcios de la vida de privaciones y de bestia salvaje que llevaban, haciéndoles conocer los frutos de la tierra, dándoles leyes y enseñándoles a respetar a los dioses. Más adelante viajó por toda la tierra, llevando la civilización. Fueron contadas las en que se vio obligado a utilizar la fuerza de las armas y se ganó la buena voluntad de los hombres, en la mayor parte de los casos, por medio de la persuasión, por la razón y a veces también encantándolos con canciones y con todas las artes de la música. Por estas razones, los griegos creen que Osiris es el mismo dios que Dionisio. Tifón no se atrevió a modificar nada durante la ausencia de Osiris, debido a que Isis mantenía una estricta vigilancia y conservaba todas las cosas en buen orden. Pero a su regreso, Tifón le tendió emboscadas. Se hizo de setenta y dos cómplices y por otra parte fue secundado por la presencia dela reina de Etiopía llamada Aso. Luego de haber tomado en secreto el largo cuerpo de Osiris, mandó construir de acuerdo con esta medida, un espléndido cofre decorado con gran magnificencia y ordenó que lo llevasen al festín. A la vista de este cofre, todos los convidados quedaron atónitos y encantados. Tifón entonces prometió en broma que se lo regalaría al que allí se acostase y le viniese justo. Los convidados, entonces, lo probaron uno tras otro, pero ninguno lo encontró apropiado a se medida. Finalmente, allí se metió Osiris y le fue posible extenderse cuan largo era. En ese mismo instante, todos los presentes se abalanzaron para ponerle la tapa, y mientras unos por fuera la aseguraban con clavos, otros se ocuparon de sellarla con plomo derretido. Terminada la operación, llevaron el cofre hasta el río y lo hicieron llegar al mar por el brazo tanítico, al que a causa de esto se conoce como "el maldito" y e spor lo mismo aborrecido de todos los egipcios. Se dice que todo esto ocurrió el día 17 del mes de Hathor, cuando el sol pasa por el signo de escorpión, y durante el vigésimo año del reinado de Osiris. Pero hay quienes sostienen que este número corresponde a los años del dios y no a su reinado Informada de lo acaecido y en el mismo sitio en que conoció esta mala noticia, Isis se cortó uno de sus rizos y se puso un vestido de duelo. Y esto ocurrió en el mismo sitio donde se encuentra la ciudad que hasta ahora lleva el nombre de Coptos, nombre que significa según ciertos autores "privación, ya que coptein, tiene el sentido de "privar". La diosa entonces deambuló por todas partes e iba recorriéndolo todo presa de la angustia más grande, y a quien quiera que se acercase le dirigía la palabra. Aun cuando se encontrase con pequeños niños les preguntaba por la suerte del cofre. Y sucedió que estos niños lo habían visto y le indicaron el brazo del río por el mismo que los amigos de Tifón habían hecho llegar el féretro hasta el mar. De lo cual resulta que en Egipto se atribuye a los niños una aptitud profética y se obtienen presagios en especial de las palabras que pronuncian cuando se encuentran jugando en los templos y cuando dejan escapar exclamaciones al azar. A continuación supo Isis que Osiris, en un arranque de pasión y en un instante de confusión, tuvo comercio carnal con Neftis, a quien equivocadamente tomó por Isis. Cuando se encontró con la corona de melioto que Osiris había dejado al lado de Neftis, la tuvo por testimonio innegable de la unión que habían consumado, y por ellos de inmediato se puso Isis a buscar al niño que la madre, a continuación de haberle dado a luz, había abandonado, dejándolo expuesto por miedo a Tifón. Guiad apor perros, Isis logró hallarlo, pero no sin dificultades y tras grandes trabajos. Se encargó luego de alimentarlo, y este niño, que respondía al nombre de Anubis, se convirtió en su acompañante y guardián. Y se le atribuye una predisposición para cuidar de los dioses, así como los perros la tienen para cuidar de los hombres. Inmediatamente después, Isis recibió la noticia de que el cofre había sido arrastrado hasta el terrirorio de Biblos, donde las olas lo habían depositado con suavidad al pie de un tamarindo. Este tamarindo, habiéndose activado en gran medida su desarrollo, encerró al cofre a su alrededor y lo escondió en el interior de su propio tronco. El rey de ese país, asombrado ante el extraordinario desarrollo del arbusto, dio la orden de cortar el tronco que contenía el féretro oculto y de hacer con él una columna que sostuviese el techo de su palacio. Según se dice, avisada de este suceso por un célebre viento divino, se trasladó Isis a Biblos. Se sentó a la vera de una fuente,a batida y llorosa, y no le dirigió a nadie la palabra. Pero cuando pasaron las azafatas de la reina, las saludó, conversó con ellas bondadosamente, se ofreció a trenzarles los cabellos, y a impreganr sus cuerpos con el aroma sorprendente que se desprendía de su propia persona Cuando la reina volvió a ver a sus jóvenes servidoras, de pronto se vio presa del deseo de saber quién era la extranjera, gracias a la cual sus cabellos y cuerpos esparcían un aroma de ambrosía. Les mandó buscarla e hizo de ella su amiga más íntima, encargándole que amamantara a su pequeño hijo. El rey de este país, según se dice, se llamaba Malcandro. Y la reina, si nos atenemos a lo que dicen algunos, se llamaba Astarté, y según otros, Saosis, y todavía otros afirman que tenía por nombre Nemanus, palabra esta última que los griegos tradujeron como Atenea. Para nutrir al niño, Isis, en lugar de darle su pezón le metía el dedo en la boca. Y durante la noche quemaba en el fuego lo que su cuerpo tenía de mortal. También se cuenta que a veces isis se convertía en una golondrina y que así volaba gimiendo en torno a la columna que sostenía el techo. Todo esto duró hasta que un día la reina se puso a espiar a la diosa y a lanzar grandes gritos cuando la vio quemar a su pequeño hijo, con lo que se quitó el privilegio de la inmortalidad. Isis se dejó ver entonces en su magnificencia divina y reclamó la columna que sostenía el techo. Sin ningún trabajo desprendió el tronco de tamarindo y lo cortó, para luego recubrirlo con un finísimo lienzo y lo ungió con esencias perfumadas y lo dejó al cuidado del rey y la reina. Depositado en el templo de Isis, este madero es todavía hoy objeto de veneración para los habitantes de Biblos. Una vez que hubo así encontrado el féretro, la diosa se abalanzó sobre él con exclamaciones tan lastimeras que el menor de los hijos de los hijos del rey expiró. Con la ayuda del mayor, subió el féretro a un navío y lo hizo retornar. Pero como al alba de ese día el río Fedro dio lugar a que se levantase un viento más recio que del acostumbrado, la diosa irritada hizo que el cauce se secara. En el primer lugar solitario que encontró y en el momento en que se creyó absolutamente sola, abrió Isis el féretro. Y arrimó su rostro al de Osiris, abrazándolo y llorando. Sin embargo, el hijo del rey la había seguido por detrás y la observaba en silencio. Isis le vio al darse la vuelta y en su furia le echó una mirada tan terrible que el joven no pudo soportar semejante espanto y se murió. Pero otros dan una versión distinta de su muerte y dicen que cayó al mar como consecuencia de lo mencionado más arriba. De cualquier modo que fuese, este joven recibe grandes honores a causa de la diosa, porque es a él a quien honran los egipcios en sus festines bajo el nombre de Maneros. Antes de ponerse en camino para llegar donde se encontraba su hijo Horus, al que educaban en Buto, había Isis depositado el cofre que contenía a Osiris en un lugar apartado. PEro una noche, cuando había salido a cazar aprovechando el claro de luna, Tifón lo encontró y reconoció el cuerpo, lo dividió en catorce partes y las dispersó por todos lados. Enterada de lo que había sucedido, comenzó Isis a buscarlas, se subió a una barca hecha de papiros, y recorrió las marismas. Desde entonces, quienes navegan en barcas de papiro no se inquietan a causa de los cocodrilos, lo que se debería a que estos animales temen a la diosa o bien a que por Zeus la respetan. A esto también se debe que en Egipto sean numerosos los sitios que pasan por ser la sepultura de Osiris, pue según se cuenta, mandaba Isis erigir un sepulcro cada vez que descubría una parte del cadáver. Sin embargo, hay autores que no aceptan esta leyenda. Según ellos, Isis hacía réplicas de todo lo que encontraba y las iba donando sucesivamente a cada ciudad, como si hubiese donado el cuerpo entero. De este modo expresaba ella su voluntad de que Osiris recibiese la mayor cantidad posible de honores y que si Tifón tenía el deseo de aventajar a Horus, se encontrase confundido y engañado por la diversidad de todo lo que pudiese decir o mostrar durante su búsqueda del verdadero sepulcro de Osiris. La única parte del cuerpo de Osiris que Isis no llegó a encontrar fue el miembro viril. Inmediatamente después de haberlo arrancado, Tifón lo habría en efecto arrojado al río y el lepidoto, el pargo y el oxirrinco se lo habrían comido; de donde proviene el horror sagrado que les inspiran estos peces. En reemplazo de este miembro fabricó Isis una imitación y así consagró la diosa el falo, cuya fiesta celebran todavía los egipcios. Fragmento de la versión del mito de Isis y Osiris según Plutarco. |
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