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Historia del Rey Miguel Al Bosè y su búsqueda de lo más ansiado (por Angelaratos) Capítulo I Miguel Al Bose era uno de lo reyes mas admirados, sus hazañas eran bien conocidas en todos los reinos cercanos y en muchos de los lejanos, su belleza era nombrada y venerada tanto por varones como por doncellas, su generosidad y equidad, eran solicitadas por los mas importantes jefes. Pero no era feliz, sentía que faltaba a su alrededor algo, no se sentía completo, no se sentía totalmente realizado, su sonrisa estaba apagada, sus ojos no brillaban, sus pasos eran lentos, siempre meditando y divagando. El Visir de su reino, Magid-Miembrazo, le propuso salir a buscar lo que mas ansiaba por países inexplorados aun. El Rey acepto la idea y salieron a buscar, recorrieron países y países, pero nada consolaba al Rey, su amargura se transformo en llanto y el visir preparo el regreso a palacio. Una vez en palacio, el Visir, hizo llamar a todas las princesas mas virtuosas y bellas de todos los reinos conocidos. Jamas se había conocido en aquel palacio tanta belleza Real, dispuesta a agradar al Rey en lo jamas pensado, princesas cultivadas en todas las artes, con vestidos de seda bordados en piedras preciosas, pero tras un largo y eterno desfile el Rey seguía inmerso en su mar de sufrimiento. En la sala se encontraba el poeta real, Abu- Nubas- Valentin, era el poeta real, escribía poemas, evocando las hazañas y las virtudes del Rey, por lo que le conocía con la claridad que se conoce el fondo de la vasija donde reposa el agua cristalina. - Venerado y justo Rey, ¿ por que os empeñáis en buscar la belleza en lugares lejanos, sin antes buscarla en el entorno donde mas paz respira?- dijo el poeta. - y que me proponéis fiel poeta -. dijo el Rey. - por que no hacéis llamar a todas las doncellas de palacio ante vos, llevan toda la vida morando entre estas paredes y jamas las habéis visto. - Traerlas ante mi-. dijo el Rey. El Visir hizo llamar a todas las doncellas de palacio, para que se presentaran ante el Rey, pero ninguna de ellas otorgo sosiego a su alma. Entonces el poeta bien conocedor de palacio dijo,-. no están todas, faltan las doncellas que habitan en lo mas profundo de palacio, esas que nunca ven la luz, esas que jamas son vistas, de las que solo conocemos su murmullo en la oscuridad. El visir contesto, ésas,esas a las que llaman bandidas, no son dignas de personarse ante el Rey, nunca hemos visto sus caras, no sabemos como son, esas no subirán. Pero el Rey dijo,-. No, Ellas viven en palacio y por derecho subirán, aunque desespere mas mi perdido espíritu. Y schehezada viendo los primeros rayos de luz se retiro discretamente, para continuar su historia al día siguiente. Capitulo II El Visir, envío dos criados en búsqueda de las que llamaban bandidas, a lo mas profundo de palacio, pero no hallaron a nadie, los aposentos estaban completamente vacíos, miraron por todas partes, pero no las hallaron. Se personaron ante el Rey, con la cabeza baja, atemorizados por no haber podido cumplir su misión. -. Que no había nadie, decís. dijo Miguel Al Bose.-. Traedlas ante mi, buscarlas y traedlas.-. ordeno el Rey. El Visir organizo una búsqueda con todos los soldados y criados de palacio, las buscaron durante tres días con sus tres noches, pero no hallaron a ninguna de ellas. -. Mi señor, no podemos encontrarlas, no sabemos donde están, lo único que podemos decirle es que no han salido de palacio.-dijo el Visir. El Rey no podía parar de pensar en esas mujeres invisibles, y su ansiedad por verlas era cada vez mayor. Salió todo el mundo de la sala, menos el Rey y su fiel poeta. -. Mi señor, ¿es sincero su deseo por verlas?-. pregunto el poeta. -. Mi mente no piensa en otra cosa, no puedo dejar de imaginarlas, quizás sean feas como asnos y por eso se escondan, pero, y si su belleza es tal que ni yo mismo soy digno de contemplarlas, nadie sabe nada de ellas, y eso me turba, me agita, como una tempestad. -. Justo Rey, quizá yo pueda ayudarte a encontradlas-. dijo el poeta. -. ¿como?, las has visto alguna vez. -. Si, mis poemas entonados en lo mas profundo de la noche, alguna vez han llamado su atención, y he podido disfrutar de su compañía, pero nunca de sus rostros. -. Debes ayudarme, eres el mas fiel de mis súbditos, mis acciones serán guiadas por tus consejos. Cuentame todo lo que sepas de esas a las que llaman Bandidas. -. Mi señor, no se el numero exacto de mujeres que son, pero las que suelen moverse normalmente por palacio son una veintena, visten sedas negras como la noche, adornadas de plata y brillantes, sus rostros, siempre cubiertos, dejan entre ver sus ojos felinos, cuales panteras en la oscuridad, se mueven como las sombras chinescas, las cuales nunca puedes atrapar, sus movimientos son suaves y sutiles, y solo el hecho de sentirlas cerca puede hacerte arder en pasión. -. Oh, Poeta ingenioso, que pocas mujeres has conocido en tu vida, no doy crédito a todo lo que cuentas, pero buscare la manera de acercarme a ellas, para comprobar por mi mismo aquello que tu palabra idolatra. Podrás encontrarlas en aquellos lugares donde un hombre nunca buscaría a una mujer.-. termino el poeta de decir y salió de la sala. Llego la noche, y el Rey se retiro a sus aposentos como cada noche, pero esa vez no era como siempre, su obsesión se había convertido en la principal de sus cruzadas, y se sentó frente a la ventana, pensando en las palabras de su fiel poeta. "donde jamas un hombre buscaría a una mujer". se vistió de seda negra y marcho sigiloso hacia la armería de palacio. Una vez en la armería se escondió entre las ricas armaduras de su ejercito. Había pasado casi una hora allí, cuando vio una sombra que se acercaba, cogía una espada y se ponía a practicar el arte de la lucha. Ella se percata de la presencia de aquel hombre escondido entre tinieblas y exclama: -. ¿quien anda ahí ?Miguel al Bose salió de su escondite y se puso frente a ella. -. Soy el dueño de la espada que tu mano porta, ¿cual es tu nombre mujer?, ¿porque llevas mi escudo grabado en tus manos?. -. Mi nombre es Pave,-. respondió ella, y mas alla de asustarse le dijo-. Estoy ante vos, y me contempláis introduciendo en mi corazón la espada cortante de su mirada, y yo me digo ¿ Por que no puedo mantenerme en guardia frente a vos?, pero mi corazón no me responde y siempre cede a la pendiente que le arrastra. El Rey asombrado por la elocuencia de sus palabras, la sinceridad en su voz y el brillo de sus ojos, se abalanzo rendido ante ella ardiendo en pasión, tal y como le predijo el poeta, Gozo entre sus brazos, de tal forma que ni cien batallas ganadas a los peores enemigos, le hubiesen reconfortado tanto el alma, hasta que los primeros rayos de sol, les sorprendieron y ella desaparecio. Miguel Al Bose no daba crédito a la aventura vivida y se retiro a sus aposentos a esperar que la noche se abalanzara sobre palacio para buscarla de nuevo. Y como todo llega, llego la siguiente noche, " Donde un hombre nunca buscaría a una mujer", se dijo y se dirigió a la biblioteca, se agazapo entre una montaña de libros por ordenar y espero. había pasado casi una hora cuando vio una sombra que cogía un libro y se ponía a leer. ella percatandose de la presencia que en aquella sala moraba a parte de la suya exclamo. -. ¿ quien anda ahí? -. Soy el dueño del libro que tu mano porta, ¿ cual es tu nombre mujer?, ¿ por que lleváis mi escudo grabado en tus manos?. -. Mi nombre es Rocío,- y mas de atemorizarse en su presencia le dijo-. !oh, rostro brillante, que la belleza envuelve! corazón, tu enseñas a los seres mas bellos, lo que puede ser una cosa bella, por tu gentileza has logrado la conquista de mi corazón, pues eres la obra pura salida del creador. -.El Rey se extemecio al oír tales palabra entonadas con aquella voz tan sensual y sincera, que se abalanzo rendido ante ella ardiendo en pasión, Gozo entre sus brazos de tal forma que ni toda la sabiduría contenida en aquella biblioteca, hubiese enriquecido tanto su alma, hasta que los primeros rayos de sol les sorprendieron y ella desaparecio. El Rey volvía a sus aposentos, sumergido en el misterio que le producía aquella aventura, dos noches, dos mujeres, y espero a que la noche llegara para buscarlas de nuevo. Y viendo aparecer los primeros rayos de sol scheheazada- angelaratos se retiro discretamente para continuar su relato al dia siguiente. Capítulo III Y llego la noche. El rey se vistió su túnica negra y salió de sus aposentos, "donde un hombre nunca buscaría a una mujer" se repetía mientras corría sigiloso hacia la farmacia de palacio, se escondió entre unas vasijas de agua para las pócimas curativas y espero. había transcurrido casi una hora cuando vio una sombra que se acercaba a las hierbas y utensilios y se dispuso a preparar alguna formula. -. ¿ quien anda ahí? -. dijo ella -. Soy el dueño de las hierbas, que tu mano portan, ¿ cual es tu nombre mujer?, ¿ por que lleváis mi escudo grabado en tus manos?. -. Mi nombre es Pau,- y mas de atemorizarse en su presencia le dijo-. !oh, luz de tus ojos, oh belleza salvaje!, si te alejas muero, si te acercas me embriago, así es que vivo ardiendo y me consumo gozando. -.El Rey se extremecio tanto al oír tales palabra entonadas con aquella voz profunda y por aquellos ojos que invitaban al fuego, que se abalanzo rendido ante ella, ardiendo en pasión, Gozo entre sus brazos de tal forma que ni toda las medicinas y brebajes de aquella farmacia, hubiesen sanado tanto su alma y su cuerpo, hasta que los primeros rayos de sol les sorprendieron y ella desapareció. El Rey regreso a sus aposentos abatido por el misterio de aquella aventura, pero con el firme propósito de esperar a que llegase la noche, para salir de nuevo en su búsqueda. Solo pensaba en poder ver de nuevo a alguna de aquellas tres mujeres, y aquella noche decidió acudir de nuevo a la armería, llego antes de lo habitual, espero allí casi dos horas, y viendo que no aparecía nadie decidió subir a la torre mas alta de palacio a lamentarse ante el cielo de aquella desdicha. -. !Oh, Ala, ! por que me has privado hoy de sentir el mar intenso de los placeres-. gritaba a las estrellas,mientras lloraba. De repente una sombra femenina, apareció de entre los muros. -. ¿ quien anda ahí? -. Soy el dueño del suelo donde tus pies pisan, ¿ cual es tu nombre mujer?, ¿ por que lleváis mi escudo grabado en tus manos?. -. Mi nombre es Eva,- y mas de atemorizarse en su presencia le dijo-. Mi cuerpo se ha hecho diáfano como esta torre, para guardar en vano mi amor, pero, hele aquí, la quemazón de mis mejillas, bajo las lagrimas vertidas, se atenúan con la brisa de tu llegada, !oh, noche bendita, a tu lado!, tu das a mi corazón mas dulzura, que todas las noches de mi destino. -.El Rey se extemecio al oír tales palabras entonadas con aquella voz de mujer y repetidas por un suave eco, que se abalanzo rendido ante ella, ardiendo en pasión, Gozo entre sus brazos de tal forma que ni toda las rocas de aquella torre, hubiesen otorgado tanta fortaleza a su espíritu, hasta que los primeros rayos de sol les sorprendieron y ella desapareció. Miguel Al Bose, regreso a sus aposentos dando gracias a Ala por aquel nuevo encuentro, pero se preguntaba por las otras mujeres con la que había gozado anteriormente y que no se presentaban ante el, "¿ Será que no he sabido complacerlas?" pensaba el Rey, mientras planeaba su nueva salida nocturna. Aquella noche decidió marchar hacia las caballerizas, se escondió entre la balas de paja, había esperado casi una hora cuando vio una sombra acariciando los caballos. -. ¿ quien anda ahí?.- dijo ella. -. Soy el dueño del caballo que tu mano acaricia, ¿ cual es tu nombre mujer?, ¿ por que lleváis mi escudo grabado en tus manos?. -. Mi nombre es Clara,- y mas de atemorizarse en su presencia le dijo-. El fuego es menos ardiente que mis entrañas, pero si te acercas a mi se extingue el incendio y el hielo es menos, que mi corazón ante tus deseos. -.El Rey se extremecio al oír tales palabras entonadas con aquella naturalidad, que se abalanzo rendido ante ella ardiendo en pasión, Gozo entre sus brazos de tal forma que ni todo los caballos de su caballeriza en pleno galopar, hubiesen llevado su alma tan lejos, hasta que los primeros rayos de sol les sorprendieron y ella desapareció. El Rey descanso en sus aposentos hasta que la noche de nuevo se dejo ver, se vistió y se apresuro en busca de esas mujeres que tanto deseaba, "donde un hombre nunca buscaría a una mujer", donde podré ir,.-pensaba el,y se dirigió al hamman(baños) masculinos, pensando que allí era imposible encontrar a ninguna, pues no había donde esconderse. Estaba oscuro, solo la luz de unas velas iluminaban el fondo de las sala. nada mas entrar oyó que le decían: -. ¿ quien anda ahí?-. le dijo una mujer despojada de sus ropas y metida en el baño. -. Soy el dueño del agua que te cubre, ¿ cual es tu nombre mujer?, ¿ por que lleváis mi escudo grabado en tus manos?. -. Mi nombre es Charo,- y mas de atemorizarse en su presencia le dijo-. ! Ven al agua luz de mis ojos, esto me será un infierno de llamas, en medio de un paraíso de delicias!, ! Ven, juntos quemaremos el perfume hasta que los vapores embalsamados llenen toda la sala y se extiendan en todos los sentidos! y yo, viendote en el baño cantare ! Que el baño, oh, mi rey amado, sea ligero y delicioso!. -.El Rey se extremecio al oír tales palabra entonadas con aquella voz tan sensual y apasionada, que se despojo de sus ropas, y se abalanzo rendido ante ella, ardiendo en pasión, Gozo entre sus brazos de tal forma que ni toda la fuerza de cien cascadas de agua cristalina hubiese purificado tanto su alma, hasta que los primeros rayos de sol les sorprendieron y ella desapareció. El Rey regresaba a sus aposentos, sintendose cada vez mas fuerte en su espíritu, aunque cada vez mas intrigado por el paradero de aquellas otras mujeres con la que había gozado, pero preparandose para asaltar de nuevo la noche. Aquella noche , salió un poco mas tarde de lo habitual, y nada mas salir, en la galería de sus aposentos una sombra, apoyada en el marco de un ventanal, le detuvo diciendo: -. ¿ quien anda ahí? -. Soy el dueño de la ventana, donde tu cuerpo reposa ¿ cual es tu nombre mujer?, ¿ por que lleváis mi escudo grabado en tus manos?. -. Mi nombre es Juani,- y mas de atemorizarse en su presencia le dijo-. Tu recuerdo no se desvanecerá en mi corazón, ni por la ausencia, ni por el alejamiento, los días pasaran, el tiempo morirá, pero jamas morirás en mi corazón. -.El Rey se extremecio al oír tales palabras, y se abalanzo rendido ante ella ardiendo en pasión, Gozo entre sus brazos de tal forma que ni toda la luz de las estrellas que se admiraban desde el ventanal, hubiesen iluminado tanto su alma, hasta que los primeros rayos de sol les sorprendieron y ella desapareció. !Oh Ala!, ¿es real esta aventura que esta viviendo mi carne, o es solo el deseo de mi alma, lo que me lo esta haciendo creer?-. exclamaba el Rey mientras se dirigía a descansar. Preparo con astucia la noche siguiente, había decidido esconderse en el recinto donde guardaba sus animales salvajes mas preciados.Y allí agazapado entre los matorrales vio aparecer la sombra que tanto deseaba, disponiendose a dar de comer a las fieras con sus propias manos. -. ¿ quien anda ahí?-. dijo ella. -. Soy el dueño de la fiera que tu mano alimenta, ¿ cual es tu nombre mujer?, ¿ por que lleváis mi escudo grabado en tus manos?. -. Mi nombre es Sonia,- y mas de atemorizarse en su presencia le dijo-. ¿ Por que tienes miedo a ofrecerme una mirada que diga SI?, solo existen tres cosas que te lo impidan, el miedo a lo desconocido, el horror a los conocido y tu belleza. -.El Rey se extremecio al oír tales palabra entonadas con aquella voz tan sensual y valiente, y se abalanzo rendido ante ella, ardiendo en pasión, Gozo entre sus brazos de tal forma que ni toda la fiereza contenida en aquello animales, hubiesen envalentonado tanto su alma, hasta que los primeros rayos de sol les sorprendieron y ella desapareció. Y Schehrazada, salió discretamente de la sala para retomar su historia al cabo de un rato....... Capítulo IV El Rey despertó de su bien merecido descanso, pues aquella noche, su cuerpo había gozado como el de una fiera salvaje, comenzó a colocarse sus ropas negras, para correr ha asaltar la noche con el fin de retomar su preciada aventura. Estando en su vestidor, sintió una sombra entre sus ropas que decía: -. ¿ quien anda ahí ? -. Soy el dueño de las ropas que tu cuerpo esconden, ¿ cual es tu nombre mujer ?, ¿ por que lleváis mi escudo grabado en tus manos ?. -. Mi nombre es Anina,- Y mas alla, de atemorizarse en su presencia le dijo-. Objeto a quien amo, ¿ por que no se acercarme mas a ti?, ¿ este silencio reinara siempre entre nosotros?, ven cogedme de la mano, he aquí que mi cuerpo se ha derretido en todo el ardor de mi deseo, ven y no digas que te olvide, mi único consuelo seria sentirte entre mis brazos. El Rey se estremeció al oír tales palabras entonadas por aquella voz tan pura y sincera, que se abalanzo rendido ante ella, ardiendo en pasión. Gozo entre sus brazos de tal forma que ni toda la suavidad de las sedas de aquellas ropas, hubiesen suavizado tanto su alma. Hasta que los primeros rayos de sol, les sorprendieron y ella desaprecio. Llegada la noche siguiente, Miguel Al Bose se dirigió a la galería de las mazmorras de palacio, el pensaba, "no creo que una criatura tan bella pueda encontrarme allí, pero que sitio mejor, donde un hombre nunca buscaría a una mujer ". Recorrió la galería varias veces cuando desde una pequeña celda, abierta oye. -. ¿ quien anda ahí ? -. Soy el dueño de la celda que tu cuerpo encierra, ¿ cual es tu nombre mujer ?, ¿ por que lleváis mi escudo grabado en tus manos ?. -. Mi nombre es Café y Bambú,- Y mas alla, de atemorizarse en su presencia le dijo-. Todo este fuego en el que ardo, toda esta pasión que me consume, se la debo a usted, que me hace languidecer. ! que importa, puesto que yo le adoro!, si, no obstante mi delito no es desmedido al amarle a usted. El Rey se estremeció al oír tales palabras entonadas por aquella voz tan apasionada, que se abalanzo rendido ante ella, ardiendo en pasión. Gozo entre sus brazos de tal forma que ni todos los grilletes de aquella prisión, hubiesen encadenado tanto su alma ha aquella aventura nocturna. Hasta que los primeros rayos de sol, les sorprendieron y ella desaparecio. El se retiro a sus aposentos y espero la noche siguiente. Una vez llegada la noche salió ansioso en busca de aquellas a las que llaman Bandidas, anhelando reencontrarse con alguna de las mujeres, que le hicieron gozar en noches anteriores, el hecho de no volverlas a ver le hacia enloquecer, y deseaba saber que bandida seria la que gozara con el aquella noche. Se dirigió a la sala de música y allí agazapado, vio la sombra que tanto deseaba, acariciando un arpa. -. ¿ quien anda ahí ?-. dijo ella. -. Soy el dueño del arpa que tu mano acaricia, ¿ cual es tu nombre mujer ?, ¿ por que lleváis mi escudo grabado en tus manos ?. -. Mi nombre es May Day,- Y mas alla, de atemorizarse en su presencia le dijo-. Ten piedad de un corazón encendido por el fuego de tu amor, Veo unirse en tu rostro el frescor del agua y el rojo de la llama. Eres para mi corazón el fuego y el hielo. !oh, Que dulce y amargo eres tu en mi corazón!. El Rey se estremeció al oír tales palabras entonadas por aquella voz tan dulce, que se abalanzo rendido ante ella, ardiendo en pasión. Gozo entre sus brazos de tal forma que ni toda las cuerdas de aquel arpa, sonando al unísono, hubiesen endulzado tanto su alma. Hasta que los primeros rayos de sol, les sorprendieron y ella desaparecio. El rey se quedo dormido en la sala de música, no se percato el paso de las horas, y cuando despertó había caído ya la noche, corrió hacia sus aposentos, con el fin de prepararse para su aventura, al cruzar uno de los jardines que cercaban sus aposentos, sentada en el borde de una pequeña fuente, vio a una joven peinando sus cabellos. -. ¿ quien anda ahí ?-. exclamo ella. -. Soy el dueño de las fuente donde tu reflejo admiras, ¿ cual es tu nombre mujer ?, ¿ por que lleváis mi escudo grabado en tus manos ?. -. Mi nombre es Evichu,- Y mas alla, de atemorizarse en su presencia le dijo-. No arranquéis mi corazón, Rey de esos ojos de los que hasta el jazmín esta enamorado, oh, tiránica belleza!, mi corazón de niña se arroja a los pies del ladrón de corazones. El Rey se estremeció al oír tales palabras entonadas por aquella voz tan joven, que se abalanzo rendido ante ella, ardiendo en pasión. Gozo entre sus brazos de tal forma que ni todo l aromas de los jazmines de palacio, hubiesen reconfortado tanto su alma. Hasta que los primeros rayos de sol, les sorprendieron y ella desaparecio. Una vez llegada la noche siguiente el Rey decidió esconderse en la sala de los artistas, allí se cubrió con unos lienzos aun sin pintar. cuando de repente oye: -. ¿ quien anda ahí ? -. Soy el dueño de los pinceles que tu mano portan, ¿ cual es tu nombre mujer ?, ¿ por que lleváis mi escudo grabado en tus manos ?. -. Mi nombre es Nuria,- Y mas alla, de atemorizarse en su presencia le dijo-. Tu aliento es fresco y ligero, jugando con el pudor de aquellas a quienes acaricias, eres realmente encantador en manos de las mas bellas, eres el cándido velo, que oculta los besos mas apasionados y por eso te concederé mis favores como una bella esclava.El Rey se estremeció al oír tales palabras entonadas por aquella voz, tan segura y directa, que se abalanzo rendido ante ella, ardiendo en pasión. Gozo entre sus brazos de tal forma que ni toda las obras de arte de aquella sala , hubiesen engrandecido tanto su espíritu. Hasta que los primeros rayos de sol, les sorprendieron, y el antes de consentir que ella se marchara le dijo: " tu no te marchara, vendaras conmigo a mi haren, no perderé ni a una mas," y ella, le miro con la mayor dulzura jamas conocida y desaprecio sin que el pudiese darse apenas cuenta. El Rey Volvió enloquecido a sus aposentos, " !le he pedido que venga conmigo y ha desaparecido, esto no pude ser!, esta noche cuando encuentre a alguna juro la la raptare y la traeré ha aquí. no la dejare marchar aunque para ello tenga que atarla y así hasta que consiga a todas. -. Gritaba el Rey, furioso y con su alma envuelta en coraje. Preparo su plan para aquella noche y salió a buscarlas. y Scheheazada, se retiro discretamente para continuar su historia al cabo de un rato. Capítulo V El Rey salió aquella noche decidido a ejecutar su plan de raptar a la bandida que encontrara. Aquella noche busco y busco, pero no consiguió ver a ninguna. Busco durante tres días y tres noches pero no hallo a ninguna, su corazón abatido, y desesperado de hundía en la agonía de no sentirlas, de no poseerlas, de no gozarlas, y lloraba su desdicha día y noche. el poeta se acerco a el y le dijo: -. Buen señor, ¿ por que lloráis ? -. por que mi corazón agoniza por no poder amar a esas mujeres. -. ¿ les habéis dicho o hecho algo que las pudiera importunar? -. No, por Ala, solo le dije a la ultima con la que goce que viniera conmigo al haren. -. yo las conozco, dijo el poeta, si tu mas profundo deseo es el de poder verlas de nuevo tendrás que darles algo a cambio. -. ¿que desean? habla poeta, ¿ dinero ?, todo el que tengo les daré, ¿ joyas ? todas las que tengo les daré, ¿ palacios ? todos lo que poseo les daré, ¿ tesoros ? todos los del mundo encontrare para ellas. -. No, mi señor, debes darles algo nacido de ti mismo, de tu corazón, algo de que solo ellas sean conocedoras de que les pertenece. -. ¿ que puedo darles?, ayudadme fiel poeta, te lo suplico por Ala. -. Se dice en el reino, dijo el poeta, que su voz no la iguala el canto del ruiseñor y que su ingenio supera al del poeta, quizás, si escribe algún poema, ellas se estremezcan ante sus palabras y vuelvan. -. Hare lo que sea, por complacerlas, lo que sea. El rey paso otros tres días con sus tres noches componiendo una canción para aquellas a las que llaman bandidas, con el fin de atraerlas de nuevo a sus brazos. En la mañana del cuarto día subió a la torre mas alta de palacio y entono con la mas dulce y sincera de las voces estos versos: " yo seré el viento que va navegare por tu oscuridad Tu rocío beso frío que me quemara yo seré tormento y amor tu la marea que arrastra a los dos yo y tu, tu y yo no dirás que no no dirás que no seré tu amante bandido corazón corazón mal herido seré tu amante cautivo seré , pasión privada adorado enemigo huracán, huracán abatido me perderé en un momento contigo por siempre. yo seré un hombre por ti renunciare a ser lo que fui yo y tu, tu y yo sin misterio, sin misterio, sin misterio seré tu amante bandido, corazón , corazón mal herido, seré tu amante cautivo,seré pasión privada adorado enemigo, huracán, huracán, abatido me perderé en un momento contigo por siempre seré tu héroe de amor. seré tu héroe de amor. seré el amante que muere rendido. corazón, corazón mal herido, seré tu amante bandido, seré y en un oasis prohibido ,prohibido por amor. por amor concebido me perderé en un momento contigo por siempre seré tu héroe de amor seré tu héroe." Entonaba estos versos de día y de noche por todo el palacio, con el fin de que aquellas a las que llamaban bandidas le oyeran, todo el mundo, aplaudía los versos del rey, no comprendían nada de su significado, ni por que los cantaba con aquella insistencia, pero complacía a los oídos de todos, "Cantela otra vez, mi señor" la pedían por palacio, sin cesar. y el volvía y volvía ha entonar los versos, con la única intención de que llegaran a los oídos de las mujeres de sus noches anheladas. Llegada la séptima noche el rey entonaba sus versos, con la voz rota y desespera por el dolor, en la torre de los Astrólogos, desde donde la estrellas están mas cerca. cuando en medio del lamento mas desesperado escucho una voz que decía: -. ¿ quien anda ahí ? al oír esta palabras el se lleno de vida. -. Soy el dueño de esta torre donde tus ojos contemplan las estrellas, ¿ cual es tu nombre mujer ?, ¿ por que lleváis mi escudo grabado en tus manos ?. -. Mi nombre es Merche,- Y mas alla, de atemorizarse en su presencia le dijo-. Si yo pudiera complacerte, !oh, objeto de mi deseo!, yo desafiaría a todo el universo y su cólera. Tan solo con tu sonrisa como salario. Si tu admitieras la humildad de mi amor, mi dicha seria pasar a tus plantas todos mis días. !oh tu, hacia el que convergen los atributos de la belleza y sus complementos!. El Rey se estremeció al oír tales palabras entonadas por aquella voz tan humilde, y apasionada , que se abalanzo rendido ante ella, ardiendo en pasión. Gozo entre sus brazos de tal forma que ni toda la fuerza de los astros que sobre sus cabezas flotaban, hubiesen encendido tanto su corazón. Hasta que los primeros rayos de sol, les sorprendieron y ella desaprecio. El Rey, regresaba a sus aposentos pleno de felicidad por el nuevo encuentro, pero el misterio de aquellas mujeres atormentaba su alma. Llegada la noche el rey, comenzó a entonar de nuevo sus versos, esperando su encuentro deseado. Se sentó en la sala de los Arquitectos, cuando oyó la voz ansiada. -. ¿ quien anda ahí ? -. Soy el dueño de los planos que tu mano retocan, ¿ cual es tu nombre mujer ?, ¿ por que lleváis mi escudo grabado en tus manos ?. -. Mi nombre es Merce,- Y mas alla, de atemorizarse en su presencia le dijo-. Di a la belleza, que le suplico compadezca a alguien a quien abrasa el deseo, te conjuro por la blancura de tu tez, por tu sonrisa que hace palidecer a las perlas, y a tus rubíes que me lancen una mirada donde no pueda yo leer la huella de las calumnias que acerca de ti han inventado quienes te envidian. El Rey se estremeció al oír tales palabras entonadas por aquella voz tan elocuente, que se abalanzo rendido ante ella, ardiendo en pasión. Gozo entre sus brazos de tal forma que ni toda la belleza de los palacios en esos planos dibujados, hubiesen apaciguado tanto su alma. Hasta que los primeros rayos de sol, les orprendieron y ella desaprecio. Desapareció como todas las demás, pensaba Miguel Al Bose mientras regresaba a sus aposentos, sin comprender que un placer tan inmenso, pudiese llevarle a la mas grande de las agonías al ver desaparecer al objeto de su deseo. y llego la noche siguiente. el Rey atravesaba paseando por el jardín de los Nardos, camino del hamman, cuando una voz entre la flores le sorprendió: -. ¿ quien anda ahí ? -. Soy el dueño de las flores que tu cuerpo cubren, ¿ cual es tu nombre mujer ?, ¿ por que lleváis mi escudo grabado en tus manos ?. -. Mi nombre es Fanny,- Y mas alla, de atemorizarse en su presencia le dijo-. Tu, que iluminas el espacio donde se hallan las flores con tus ojos, Carne porosa que filtras las bebidas de mis labios, tan dulce, Oh bien amado, cuando te vi, me detuvo la belleza para decidme, ! Hele aquí, ha sido modelado por los dedos divinos, es una caricia. El Rey se estremeció al oír tales palabras entonadas por aquella voz tan pura y limpia, que se abalanzo rendido ante ella, ardiendo en pasión. Gozo entre sus brazos de tal forma que ni todo el aroma de las flores de aquel jardín, hubiesen perfumado su cuerpo de tal manera. Hasta que los primeros rayos de sol, les sorprendieron y ella desaprecio. El Rey seguía viviendo su aventura sin comprender nada, y se dejaba llevar por la noche y sus sorpresas. Se sentó en la sala de Juicios, solo pidiendo a Ala, Justicia, deseaba verlas a todas juntas. Cuando de repente escucha una voz: -. ¿ quien anda ahí ? -. Soy el dueño de las Ley que tu obedeces, ¿ cual es tu nombre mujer ?, ¿ por que lleváis mi escudo grabado en tus manos ?. -. Mi nombre es María,- Y mas alla, de atemorizarse en su presencia le dijo-. Por ti es extremo mi ardor, y tu indiferencia lo igual, ¿ donde esta la ley que aconseje sentimientos tan opuestos?, ¿ Existe un juez supremo para casos de amos, a fin de que se pueda recurrir?, El igualaría las partes, dandote el exceso de mi ardor y dandome a mi el exceso de tu indiferencia. El Rey se estremeció al oír tales palabras entonadas por aquella voz tan justa, que se abalanzo rendido ante ella, ardiendo en pasión. Gozo entre sus brazos de tal forma que ni toda la suavidad de las sedas de aquellas ropas, hubiesen suavizado tanto su alma. Hasta que los primeros rayos de sol, les sorprendieron y ella desaprecio. El Rey cada vez mas abatido por la desaparición de las Mujeres con los primeros rayos de sol, se entrego a la siguiente noche, sentado en la sala de escritura, intentando averiguar entre los manuscritos, si alguien conocía del misterio que estaba viviendo. -. ¿ quien anda ahí ?- dijo una voz al fondo de la sala. -. Soy el dueño de los manuscritos que tus labios leen, ¿ cual es tu nombre mujer ?, ¿ por que lleváis mi escudo grabado en tus manos ?. -. Mi nombre es Barbara,- Y mas alla, de atemorizarse en su presencia le dijo-. Mi señor, este lejos o cerca, he impreso su imagen en mis ojos, y grabado su nombre en mis brazos. Para acariciar su recuerdo yo me he convertido toda en corazón y para contemplarte he llegado a ser toda un ojo. Y a los que me censuran les digo, Dejadme ¿ es que no veis que os esforzáis en pedirme un imposible ? El Rey se estremeció al oír tales palabras entonadas por aquella voz tan locuaz , que se abalanzo rendido ante ella, ardiendo en pasión. Gozo entre sus brazos de tal forma que ni toda las verdades de la tierra, hubiesen iluminado tanto su mente. Hasta que los primeros rayos de sol, les sorprendieron y ella desaprecio. Llegada la noche y abatido por el misterio que le envolvía conocimiento busco conocimiento en la universidad de palacio, donde los mas eruditos jóvenes, recibían los mas grandes consejos de los sabios, cuando vio de nuevo una sombra al fondo de la sala corrigiendo uno escritos, que decía: -. ¿ quien anda ahí ? -. Soy el dueño de los pensamientos que tu manos corrigen , ¿ cual es tu nombre mujer ?, ¿ por que lleváis mi escudo grabado en tus manos ?. -. Mi nombre es Xana,- Y mas alla, de atemorizarse en su presencia le dijo.- Alma mía, me agotas, las manos del amor me agitaron en todos los sentidos y me lanzaron a los vientos de tu misterio, yo te he guardado bajo la tibieza de mis costillas, no escapes en pos de aquello que te hace sufrir. El Rey se estremeció al oír tales palabras entonadas por aquella voz tan reconfortante, que se abalanzo rendido ante ella, ardiendo en pasión. Gozo entre sus brazos de tal forma que ni todos los pensamientos contenidos en aquella sala, hubiesen alimentado tanto su mente. Hasta que los primeros rayos de sol, les sorprendieron y ella desaprecio. El Regreso a sus aposentos, el mero hecho de pensar que jamas volvería a ver de nuevo a ninguna mujer con la que había gozado anteriormente, destruía su alma, no lograba entender el misterio, e hizo llamar a su fiel poeta.. y scheheazada - angelaratos se retiro durante un rato discretamente para finalizar su historia al cabo de un rato. Capítulo VI El poeta Abu-Nubas-Valentin, entro en los aposentos del rey Miguel Al Bose. -. ¿Que pena es la que me ha hecho llamar?-. dijo el poeta. -. La pena de mi alma, he hecho todo lo que me dijiste, las he buscado tal y como me dijiste pero siempre encuentro a una diferente, ¿ es que no soy digno de ellas?, ¿ es que no las complazco como ellas desean? ¿ por que no se personan en mi haren y lo llenan de completa felicidad?. Dame un respuesta, Oh, mi fiel poeta. -. ¿Con cuantas gozasteis o mi buen señor ? -. Con una veintena mas o menos, pero cada una tan diferente entre si, tan magnificas en su mas pura esencia, tan bellas en sus cuerpos y palabras, que las necesito a todas para mi completa felicidad. -. Mi señor, dijo el poeta, solo puedo decirle que esta perdido, mientras se transformaba en el Arcángel Anael, que gobierna el amor y la belleza de todo el firmamento. -. oh presencia celestial, exclamo el rey, ¿como vos?,vos habéis sido mi fiel poeta durante tantos años, y me habéis conducido a ellas, dime porque ahora no puedo poseerlas en plenitud. -. Como os digo, ya estáis perdido para siempre, Vuestra felicidad siempre ha estado ahí, bajo sus pies,en lo mas profundo de su morada, te costo un largo camino descubrirlo, pero como todo buen sabio conoce, no existe ser en el mundo, que pueda poseer todo lo que desea a la vez. -. Pero yo, yo no hice nada para condenarme, ellas estaba allí, ofreciendose a mi como bandejas de manjares en un banquete.. -. Querido Miguel, le dijo el ángel,¿ quien fue el que las busco donde un hombre nunca buscaría a una mujer?,¿ quien fue el que se proclamo dueño de todo lo que ellas tocaban?, ¿quien fue el que tras escuchar sus voces traspaso la linea del deseo para convertirla en pasión inagotable?, ¿ Quien fue el que les dedico poemas para atraerlas ante si ? - Fui yo, yo, yo, tenéis razón.- reconoció el Rey.- me entregue libremente, enloquecido por el fuego de mi alma, que solo ha sido calmado entre sus brazos. ¿ y ahora que va a ser de mi ?-. pregunto el Rey, mirando al horizonte desde su ventana. -. Esas mujeres fueron creadas solo para ti, por eso llevan tu escudo en sus manos, pero están tocadas por la mano divina de Ala, tienen el poder de apaciguar a su objeto de deseo, cada una de ellas, en eso que el mas anhele cada día, jamas podrás disfrutar de ellas en publico, ni con todas a la vez, ni bajo los rayos del sol, nadie podrá conocer sus rostros y nadie podrá saber de tu amor por ellas, por que sino las perderías para siempre, deberás de componer versos que alimenten su espíritu para que su pasión siempre este encendida, ese será su alimento mas preciado, y por ultimo debes de aceptar el misterio y entregarte por fin a tu destino, en el que solo el manto estrellado de la noche podrá ser testigo de tu dicha, jamas podrás elegir a la bandida con la que desees gozar esa noche, será ella la que te encuentre a ti, y solo con ella podrás ser plenamente feliz. Si aceptas este misterio vivirás tu dicha eternamente y si por el contrario lo rechazas no existirá paz alguna en tu alma. Miguel Al Bose recibía esta palabra, recostado en su ventana y con los ojos envueltos en lagrimas, lagrimas de felicidad por aceptar su destino, viendo como el manto estrellado de la noche cubría el cielo, para poder entregarse a esa noche a la que bandida, que le reconfortara en lo que su alma mas anhele. Fin. http://web.mac.com/angelaratos |
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